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El batallón argentino de la música urbana que conquista el mundo: de Duki a Bizarrap

El batallón argentino de la música urbana que conquista el mundo: de Duki a Bizarrap
  • Una nueva generación de artistas de Argentina está en la primera línea musical. Es un "movimiento" que nació en el ‘freestyle’ y que ha crecido a base de camaradería. Son una plaga: están por todos los festivales de España.

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Ignasi Fortuny
Ignasi Fortuny

Periodista. Principalmente, escribo sobre música.

Escribe desde Barcelona

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Hace poco más de cinco años, una generación de jóvenes argentinos se encontraba sin referentes en la música. Pero sí los tenían en las plazas. Desde allí, y con el 'freestyle' como academia, se empezó a formar una nueva camada de artistas urbanos que ahora, años después, son espadas afiladas que presentan batalla por todo el mundo. Son muchos y están por todos lados. En cualquiera de los (muchísimos) festivales de música que se celebran este verano en España se puede encontrar seguro alguno de ellos. No es casualidad. España es, en muchos casos, un mercado tan importante como su propio país.

Surgidos del rap y el trap, conformaron un movimiento que hoy está más vivo que nunca. «Venían de decir cosas en las plazas, de transmitir una forma de vivir y sentir en la que toda una generación se identificó», expone Fede Lauría, uno de los hombres que, desde detrás de los escenarios, ha movido los hilos para que «el movimiento» –bautiza él– haya llegado a este nivel de popularización. Él es el fundador y CEO de Lauria Entertaintment y el sello Dale Play o, lo que es lo mismo, la plataforma independiente (ahora ya con oficinas en varios países y más de 100 trabajadores) que ha acompañado a parte de esta generación en su crecimiento brutal. Lauría descubrió a Duki, uno de sus hombres a día de hoy; y empezó esta historia de amor y, claro, de éxito

«Cuando lo conocí me enamoré. En una primera reunión le pregunté qué quería y me dijo: ‘Ganar un Grammy y que todos mis amigos que van a empezar a hacer música crezcan conmigo’», explica. Lauría ya tenía el líder que buscaba. Y encajaba perfectamente con lo que tenía en la cabeza: «Había que armar un movimiento para poder pelear con los puertorriqueños y colombianos. Teníamos que hacerlo en bloque, con él solo no nos iba a alcanzar».  

En el movimiento están –siguen– algunos de los genuinos, como Duki, Cazzu o Paulo Londra, recogiendo lo que sembraron, pero también están muchos de los que un poco más tarde han caminado y ensanchado una senda musical enorme. Seguramente, el último gran e imparable fenómeno es el productor Bizarrap, a quien, por cierto, también guía Lauría. Un chico de oro sin techo. «Es talentosísimo y, sobre todo, es un amante enfermizo de la música, nunca había visto nada igual», define el capo de Dale Play Records. 

Pero, ¿cómo se gestó todo esto? «La unión hizo más grande todo lo que estaba y está pasando», comenta Lauría. Hay algo que une a esta generación de artistas argentinos: la camaradería y el bien común. Los que están arriba tienden la mano a los que suben el primer escalón. «Ayuda a crear nuevos referentes. El movimiento en sí es lo que está en constante crecimiento; después quedará en el talento de cada uno... Pero es muy difícil que puedas parar el movimiento porque hay un camino trazado», opina entre bambalinas.

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Y del mismo modo pasa entre iguales. Un ejemplo claro de que esa fórmula, la de juntarse para llegar a más gente, funcionaba lo tuvieron, por ejemplo, en 2017 con 'Loca' (Khea, Cazzu y Duki). Esa unión puede que en España, donde estos sonidos empezaron a circular mucho antes –de hecho, artistas argentinos reconocen la influencia en ellos de la primera escena urbana de aquí–, no se haya dado nunca de la misma manera. 

Un caso radical de lo que en Argentina se puede dar: que un hombre de calle como L-Gante se junte con Tini, una artista argentina salida de la factoría Disney, para hacer una canción ('Bar'). El movimiento empezó en las plazas pero ha abierto tanto camino que ya es mainstream y viaja por todo el mundo. Sin ir más lejos, Nicki Nicole, que también empezó con el 'freestyle', logró ser la primera argentina en la historia en actuar en el programa de Jimmy Fallon. ¿Hay algo más mainstream que eso?


Seis miembros de la camada de oro

Duki: el 'freestyler' que apostó por el movimiento

Duki se doctoró en el rap mucho antes de ser Duki. Mauro Ezequiel Lombardo (26 años) se curtió en las batallas de freestyle, en la academia que fue el ya mítico torneo El Quinto Escalón celebrado en Buenos Aires (con YSY A como organizador), cuna de este movimiento urbano. De alguna manera él representa el camino de todos ellos hasta hoy, hasta el estrellato. Desde el principio tuvo claro que no quería llegar él solo al éxito, quería crear un movimiento, con sus amigos y compañeros. Y así ha sido. Siempre ha tendido la mano.

Cazzu: la referente femenina que abrió camino

Cuando todo esto empezó, ahí estaba Cazzu (28 años). La 'jefa del trap', así la llaman, es un personaje indispensable en todo esto. Llena de poderío, bregó con quien no creía en esta música en sus inicios y demostró tener la razón. Además, ha ejercido un papel casi maternal con muchas de las jóvenes que seguían la senda que ella, entre otros, abrieron años atrás. Un ejemplo: cuando ella ya tenía un nombre, a Nicki Nicole le pidió, con apenas canciones publicadas, que fuera la telonera de sus conciertos. Le abrió la puerta. 

Bizarrap: un productor de leyenda (a los 23 años)

El talento –y el éxito– precoz es característica común entres los vecinos de estas páginas. Detrás de unas grandes gafas oscuras y con una gorra negra permanentemente sobre su cabeza, Gonzalo Julián Conde ha construido una leyenda –muy real– que dice que todo lo que toca lo convierte en oro. No es solo un productor de canciones, es el creador de un formato que hace fortuna en internet. Piezas únicas que funcionan siempre gracias a unir su talento a las bases con la voz de otro artista. Y mención también al instinto e inteligencia de sus movimientos. «Lo sabe todo; con quién, cuándo, cómo...», decía de él Nicki Nicole a este diario.

Nicki Nicole: la perla que llegó al 'mainstream' total

La joven de Rosario, una diamante pulido pero por pulir aún más (su techo parece lejos), logró un hito más que significativo para toda esta nueva generación de artistas argentinos: ir al programa de televisión más popular del mundo, el de Jimmy Fallon. Nicki Nicole (21 años) fue la primera artista de su país en actuar ahí. Ella se forjó también en el mundo del 'freestyle', rodeada de amigos e ignorando comentarios machistas. Su rap melódico, fronterizo con otros sonidos, la ha colocado como uno de los estandartes del movimiento.   

Khea: el ejemplo de 'Loca' (la unión hace la fuerza)

Khea (22 años), también de la escuela del 'freestyle', es otro de los nombres de la primera generación urbana (se encuentra cómodo con todos los estilos que abarca la etiqueta). Con tan solo 17 años, mostró con Duki y Cazzu que juntos se puede ir muy muy lejos. A ellos les pidió colaboración para 'Loca', su primer 'hit' multimillonario en escuchas, al que luego también se sumó en el 'remix' Bad Bunny. Una canción importante para esta generación. Un ejemplo de que la vía colaborativa entre iguales funcionaba. Y sigue funcionando.  

L-Gante: la cumbia de barrio que cautiva al mundo

L-Gante (22 años) se ha hecho un hueco en la industria repartiendo desde una esquina un sonido renovado de la cumbia. Ha reinterpretado al género, acercándolo al trap o incluso al reguetón. El estilo en el que conviven todos estos sonidos y que abandera L-Gante tiene nombre propio: cumbia 420. «Cumbia 420 es cumbia, reguetón y marihuana», definía su productor, DT. Bilardo. Elian Ángel Valenzuela –así se llama la figura de General Rodríguez– es pura calle. Es un guardián de la esencia del barrio, esa que ahora va repartiendo a ritmo de cumbia por todo el mundo. Colaboró con Bizarrap, y ese tema catapultó su carrera.