Mastodonte musical

Lorde impone su hedonismo ecológico en el Primavera Sound

  • La cantante neozelandesa triunfó con su ‘Solar power’ y sus ‘hits’ electro-pop en una jornada en la que Brittany Howard y Courtney Barnett se anotaron vibrantes conciertos

Courtey Barnett, en el Parc del Fòrum, este viernes.

Courtey Barnett, en el Parc del Fòrum, este viernes. / Ferran Sendra

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Jordi Bianciotto
Jordi Bianciotto

Periodista

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Un sol así de grande, dominando la pantalla de vídeo, amparó el rito sanador de Lorde, invocando a la madre naturaleza a golpe de pop con complexión electrónica, este viernes en un Primavera Sound de nuevo dominado por las multitudes. El muy matizado último álbum de la neozelandesa, ‘Solar power’, trasmitió poderes balsámicos y mensajes para combatir la eco-ansiedad, trabando un dinámico diálogo con los ‘hits’ pretéritos más invasivos, material que hizo del Fòrum una gozosa pista de baile. No para los fotógrafos, pues la organización no les permitió tomar imágenes de Lorde.

El Primavera toca a su fin, este sábado, pero antes vivió otra sesión concentrada de atracciones pop de variado signo, con las aglomeraciones de cada día y sorteando percances como el fallo del sistema informático que, la madrugada anterior, causó problemas, durante un par de horas, en las barras de los escenarios centrales. Nada de eso impidió que Lorde se anotara un pase hermoso, con estilo, mensaje y tramas bailables para perder el mundo de vista. Concierto, con todo, de formato festivalero, algo reducido respecto a los que ha ofrecido en salas de ciudades como París o Amsterdam.

Viaje espiritual

La zozobra generacional de sus álbumes anteriores ha dado paso a una reformulación más global y ecológica, en roce con el ‘new age’, como sugirió el primer tema, ‘The path’, indicador de un viaje espiritual. El material del pasado (‘Homemade dynamite’, ‘Ribs’ o ‘The Louvre’, inspirado este “en un ligue de verano”, hizo saber) sirvió para asentar el ‘show’ con un creciente aparato electrónico, dando luego paso a temas nuevos como ‘Secrets from a girl (who’s seen it all)’ y ‘Mood ring’, con el grupo formando un corro y manejando guitarras acústicas. Lorde, sacando partido de una voz bonita sin ser deslumbrante, celebró la bonanza meteorológica de estos días en Barcelona, idónea para la apología de su ‘Solar power’, tema que coronó el pase con todo su hedonismo (“odio el verano / no soporto el frío”) y sus similitudes con ‘Loaded’, de Primal Scream. Antes cayeron los hitos galopantes: ‘Royals’, ‘Supercut’ y ‘Green light’.

Protagonismo femenino

La del viernes fue una jornada con otras poderosas protagonistas femeninas, entre ellas la estadounidense sureña Brittany Howard, carnosa voz atenta a la tradición soul-funk con trasfondo góspel, que dio nueva vida a los logros de su álbum ‘Jaime’ (2019), obra que sigue sin relevo. El título del disco alude a su hermana mayor, fallecida a los 13 años (en 1998) de cáncer ocular, lo cual nos sitúa el contexto sufrido de su obra. Canciones ricas en tribulaciones personales, como ’Goat head’, espejo del racismo en los estados del sur (“¿quién desgarró los neumáticos de mi padre y puso una cabeza de cabra en el asiento de atrás?”).

Palabra de Nina Simone

Su pase combinó la gimnástica ‘funky’ y la balada con alma, del elástico asalto inicial a ‘Hit it and quit it’, de Funkadelic, a las resonancias espirituales de ‘He loves me’, canción en la que anuncia que no volverá a la iglesia pero que se siente amada por Dios. Y una sentida ‘Stay high’, con lucimiento vocal y textura de órgano Hammond. Cantante profunda y guitarrista presta al solo ácido, cerró invocando a Nina Simone en ‘Revolution’ y llevándonos al año de gracia de 1969, tan significativo en materia de reivindicación de los derechos civiles.

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Otra alta figura, la australiana Courtney Barnett, lució risueña defendiendo ese catálogo de rock de autor con punzantes reseñas líricas y dinámicas bien temperadas. La carta de presentación fue ‘Rae street’ (del disco que lanzó el año pasado, ‘Things take time, take time’), canción que alude la calle de Melbourne donde vive y desde cuya ventana ve la vida pasar y extrae conclusiones sobre el poder del dinero y el peligro de manejar expectativas demasiado altas en nuestra existencia (también en el plano medioambiental). De ahí a otros temas del álbum y al rescate de números celebrados como ‘Avant gardener’, dejando un rastro de nobleza indie-rock que conectó con las esencias bautismales de Primavera Sound, un festival que ya entiende poco de fronteras estilísticas.