Entrevista

Joan Dausà: "Me parecería grave llegar al final de tu vida y pensar que has perdido el tiempo"

El autor de ‘Jo mai mai’ reaparece con un nuevo álbum, ‘Ho tenim tot’, con más electricidad y dos canciones en castellano

Joan Dausà.

Joan Dausà. / Ferran Sendra

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Jordi Bianciotto
Jordi Bianciotto

Periodista

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¿‘Ho tenim tot’ es un disco para insuflar ánimos en estos tiempos tan desconcertantes?

Me apetecía hacer un disco que aportase canciones festivas a los conciertos, si bien la pandemia me lo ha orientado hacia algo más épico, rabioso, vitalista quizá, pero no de fiesta naíf, sino algo más intenso. Estas letras, cantadas de otra manera, con otra producción, podrían ser de canciones-drama, pero interpretadas desde un lugar más vitalista y con más ‘punch’ en la producción, te llevan más arriba. Hay un cambio en la dinámica de producción y escénica: Núria Maynou ya no está tocando el ‘cello’, y ha entrado Juliane Heinemann con guitarras y teclados, y con Fluren están ambos repartiendo juego a lo Iniesta. Y luego, Dídak Fernández a la batería y Miquel Sospedra al bajo. Es una apuesta más eléctrica, con más energía.

“Canción-drama”, dice. ¿Su especialidad?

Es la marca de la casa, y me gusta. Al final, son canciones que te provocan quitarte algunas máscaras y generarte una reflexión sobre cómo plantearte la vida, si lo haces de una manera provechosa e interesante. Me parecería grave llegar al final de tu vida y pensar que has perdido el tiempo, entretenido con superficialidades. Es lo que dice la canción que abre el disco, ‘La vida és més que això’, sobre reconectar con nosotros mismos, querer más de verdad y entender la muerte como parte de la vida y no tanto como una hostia en la cara, aceptándola de manera que nos haga vivir de un modo diferente.

¿No teme cargar demasiado de trascendencia las canciones?

No lo analizo. Puedes decir que es un disco con mucho mensaje de emotividad, pero si a mí me funciona... Intento que cada canción tenga personalidad, y si el disco sale cargado, bienvenido sea. Yo soy muy permeable a la opinión de la gente, sobre todo la que me sigue, y si alguien me dijera que eso le sobra, me interesaría escucharlo. De momento, veo que la gente conecta mucho.

Sus canciones suelen sustentarse en el piano, con una intensidad puede hacer pensar en el estilo de un Pablo López. ¿Un artista que sigue?

No, mis influencias son las originarias de siempre: Serrat como referente principal, por lo que cuenta, por la canción desnuda. La carga emocional es mi marca de la casa, porque me gusta remover emociones, plantear preguntas. No solo quiero hacer música, sino generar reflexión y complicidad emocional.

¿Coldplay, primera época, le dice algo?

Ha sido importante para mí, sí, esa épica más pequeña, esa emoción luminosa de Coldplay. También Mishima la tiene a veces: ‘Tot torna a començar’ es una canción que me encantaría que estuviera en mi disco. Hay algo en esa épica del relato, poética, que David (Carabén) hace muy bien.

¿Dónde ve el centro de sus canciones, en la narrativa o en la construcción de espacios sonoros?

En ambos elementos. Compongo letras y músicas conjuntamente, aunque luego la parte sonora la delego a quienes saben hacerlo, Santos & Fluren, y Dídak. Nos obligamos a que, como mínimo, el tema producido emocione igual que el desnudo, y si lo hace más, perfecto. Digo muchas veces la palabra ‘emoción’, sí, porque para mí es muy importante que la canción te remueva. Cuando hago una canción me imagino la intensidad: en qué momento puede haber rabia, serenidad, pausa...

En medio del disco hay una especie de isla de dos canciones en castellano, las primeras que graba en un álbum. ‘Buenos Aires’ habla de una ciudad en la que vivió un tiempo.

Tres o cuatro meses, estudiando Dirección y Administración de Empresas. Me moví mucho por allí: San Telmo, la Ruta 40... En la historia de la canción hay una parte real y una ficticia, pero parte de algo que viví.

¿Ambiciona poder construir una carrera en castellano?

Es más ilusión que ambición. Todo parte de que a mí me emociona igual escuchar canciones en catalán que en castellano. Hacía tiempo que me había planteado escribir en castellano, y lo interesante es que esas canciones salen de otro lugar: escribes de otra manera, en un imaginario distinto. Ya lo hice con ‘Andrea, ya nada pudo ser’, de la banda sonora de ‘Barcelona, nit d’hivern’, y con ‘Otra forma de vivir’ [del anuncio de Estrella Damm], y me parecía un reto probarlo en un disco. Si escribir en castellano puede provocar que alguien que no entienda bien el catalán conecte con tu historia, pues bienvenido sea.

¿Le preocupan las limitaciones del mercado musical catalán?

Siendo un autor individual, la experiencia es distinta a la de una banda. Tengo la suerte de que puedo vivir bien cantando en catalán, así que esto no sale de la necesidad de expansión del proyecto, como puede pasar en algunas bandas. Pero mi impulso siempre será conectar con cuanta más gente mejor. La vida es muy larga, y me apetece probar cosas, obligándome siempre a que respondan siempre a un trabajo honesto, desde mi verdad emocional. Mi objetivo es que la gente conecte con mis canciones y que por momentos se olvide de si son en catalán o en castellano. Estoy contento, porque en las redes no he visto incomprensión ni ‘haters’.

Decía que estudió Dirección y Administración de Empresas, y pasó también por el Institut del Teatre. ¿La música no fue nunca su vocación?

Estudié música de pequeño: piano, canto, solfeo... Lo tenía como algo que me acompañaba. Llegué a tener dos o tres bandas juveniles. Pero las dos cosas que he estudiado luego me han ido bien: una, para entender que la música forma parte de una industria, y que incluye un componente de estrategia, y la otra, el Institut del Teatre, por la interpretación y la relación con el público y conmigo mismo. 

 

 

 

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