Medio siglo de retraso

La gesta de Montserrat Torrent: estrena el órgano de Sant Felip Neri a los 95 años

  • El taller Blancafort ha construido el sueño de la organista y pedagoga, que inaugura este viernes este proyecto, iniciado en 1968 y encallado durante años

  • Se escuchará sin estar terminado del todo. "A nivel del instrumento estamos al 50% pero a nivel de tubos, a una tercera parte", explica el constructor

  • ¿Dónde escuchar en Barcelona conciertos del 'instrumento de Dios'?

Imagen frontal del órgano barroco de la iglesia de Sant Felip Neri, que se inaugura este viernes.

Imagen frontal del órgano barroco de la iglesia de Sant Felip Neri, que se inaugura este viernes. / Ferran Nadeu

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Marta Cervera
Marta Cervera

Periodista

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En 1968 la organista Montserrat Torrent (Barcelona, 1926), todo un referente, se propuso recaudar dinero para sufragar la construcción de un órgano barroco para Sant Felip Neri con el que poder ofrecer conciertos y enseñar a sus alumnos del Conservatori de Música de Barcelona el rico patrimonio ibérico. Como tantos otros, el instrumento original pereció durante la Guerra Civil. Nunca imaginó que deberían pasar 53 años, más de medio siglo, para ver realizado su sueño. Este viernes, por fin, se bendecirá el nuevo instrumento, bautizado con el nombre de esta impresionante intérprete y profesora, decana de los organistas. A sus 95 años, este viernes será una de las protagonistas junto a algunos de sus discípulos.

"Tengo una cierta reserva porque, aunque lo inauguramos, el órgano no está acabado. Es una utopía. Pero espero que llegaremos a acabarlo porque hay donativos y entusiasmo", afirma la decana de los organistas, quien, pese a la sordera, mantiene un discurso ágil tras leer lo que se le pregunta a través de una app. Lamenta que la mayoría de impulsores de esta iniciativa hayan fallecido. Ella y el padre Antoni Serramona, responsable de la Parroquia de Sant Felip Neri, son casi los únicos que quedan de la etapa inicial.

Montserrat Torrent, la dama del órgano, en su casa junto al instrumento con el que ensaya a diario.

/ Joan Mateu Parra

El órgano Montserrat Torrent -su nombre aparece grabado en la madera del frontal- es el último de una serie de instrumentos que acompañaron la liturgia en esta parroquia vecina de la Catedral. Esta iglesia barroca, construida entre 1721 y 1752, ha tenido diferentes órganos. Donde se ha instalado el nuevo, antes hubo uno de Pau Xuclà que la Guerra Civil destruyó, como el 90% de los órganos de la ciudad.

Albert Blancafort, constructor del nuevo instrumento de Sant Felip Neri, ha continuado el proyecto que inició su padre, Gabriel Blancafort (1929-2001). Ha trabajado en estrecha colaboración con Torrent en un proyecto al que falta la última fase. La primera se realizó hace medio siglo, cuando se hizo la cadereta, el cuerpo más pequeño del órgano situado justo detrás de donde se sienta el organista. Se construyó con el dinero que Torrent recaudó haciendo conciertos y buscando donativos. Para ella era vital tener un instrumento donde poder enseñar a sus alumnos después de que en 1974 dejara de funcionar el órgano del Palau Nacional. "Durante muchos años el órgano solo ha tenido la cadereta y ya estaba resignada a no verlo acabado nunca", confiesa. "Ha sido una peripecia llegar hasta aquí, pero también lo ha sido ser mujer organista".

Albert Blancafort, afinando uno de los tubos del órgano Monstserrat Torrent.

/ Ferran Nadeu

La segunda etapa, realizada este año en tiempo récord, ha permitido crear el órgano mayor donde se sitúan la consola con los tres teclados y los pedales. "Hay tres metros de profundidad", indica el organero. Dentro del instrumento hay miles de tubos. Cuando el órgano esté acabado tendrá 3.600 y 50 registros. Ahora se inaugura con 1.500 tubos y 15 registros. Una vez acabado no habrá un hueco en los laterales del instrumento, las torres de pedal cuyos tubos se accionan con los pies. También se colocarán todas las trompetas, los tubos horizontales que han de conectar con los orificios que se observan en la parte frontal.

Albert Blancafort, organero constructor del órgano Montserrat Torrent de la iglesia de Sant Felip Neri. / Ferran Nadeu

"Todo estará listo cuando acabe la tercera fase el año que viene; si hay financiación, claro", explica Blancafort, maestro organero en cuyo taller se ha construido el impresionante. "Ahora, a nivel del instrumento, estamos al 50%, pero a nivel de tubos, a una tercera parte". Es mucho el trabajo realizado teniendo en cuenta que el contrato se firmó el 26 de noviembre del año pasado. "Es como si le pidieras a un constructor que te hiciera una torre en un año. No es fácil. Has de trabajar muy bien y coordinado para conseguirlo en tan poco tiempo", dice satisfecho de la labor de su equipo, compuesto por siete personas.

Un mundo de sonido

Cada órgano es un mundo. Se construye teniendo en cuenta el espacio donde se colocará, la sonoridad del espacio para el que está diseñado y el tipo de repertorio. Los organeros llevan un mes afinando el nuevo órgano Montserrat Torrent, una 'bestia' de madera, plomo y estaño, diseñada originalmente por el suizo Georges Lhôte y Gabriel Blancafort, padre de este organero. "Se diseñó para interpretar el repertorio barroco e ibérico. Pero en estos 50 años se han aprendido algunas cosas y se han hecho algunas modificaciones técnicas contando con una comisión de expertos, consultándolo todo con Montserrat. Hasta la fachada ha cambiado un poco respecto al proyecto original", explica Blancafort.

Desde la Fundació Montserrat Torrent calculan que su coste total rondará los 700.000 euros. Por ahora se han conseguido 345.000 euros a través de aportaciones privadas, la Fundació La Caixa, administraciones y la propia Torrent que, más allá de todo lo hecho hasta ahora, piensa destinar una parte del dinero otorgado junto al Premio Nacional de Música 2021. El libro 'Montserrat Torrent. La dama del orgue' (Ficta), de Albert Torrens, también contribuirá a recaudar fondos con la venta de su edición en castellano.

El órgano Montserrat Torrent tiene una consola con tres teclados manuales más el del pedal que se toca con los pies. En su interior hay muchos tubos agrupados por registros, familias de sonoridades distintas porque los cuerpos de los tubos tienen formas distintas. Los registros permiten dar un u otro clima. "Es como si fuera la paleta de un pintor. Cada registro es un color y con ellos se pueden obtener distintas combinaciones", dice Blancafort.

El primer teclado controla la cadereta, la parte del órgano que queda detrás del organista cuando toca. El segundo teclado, el de en medio, controla el órgano mayor, el cuerpo principal que está encima del organista. Es el que más registros tiene. "Este órgano es diferente al resto porque tiene los juegos partidos", comenta Torrent. "En un mismo teclado la registración es distinta en la mano izquierda y en la derecha, algo que requiere la música antigua ibérica. Nuestro deber es conservar nuestro patrimonio. En el extranjero lo aprecian, aquí tendemos a despreciar lo nuestro", critica Torrent, que ha preparado una obra de Correa y otra de Bach para la inauguración. "Sacaré el máximo partido posible de los juegos que hay ahora. Una responsabilidad".

Este órgano barroco de Sant Felip Neri es muy diferente al órgano universal de la Catedral, con cuatro teclados que el padre de Albert Blancafort reconstruyó en 1994 conservando la caja de 1538. Pero no hay que fijarse en la cantidad de tubos, ni en el tamaño de un órgano. "Lo que importa es la calidad del sonido porque existen órganos pequeños muy especiales e interesantes", explica Blancafort.

Un mes afinando

El órgano de Sant Felip Neri tiene una sonoridad barroca por el tipo de registros, las medidas y su estilo o armonización. "Cada órgano es único y diferente. Está hecho para cumplir una función y se adapta a una acústica diferente. Si lo lleváramos a la iglesia del Pi, sonaría diferente. Llevamos más de un mes adaptando el sonido a la acústica de este lugar, que es muy buena para la sonoridad del órgano barroco. El suelo de madera ayuda porque absorbe la reverberación", apunta Blancafort.

Aunque ha bajado el ritmo de actuaciones para cuidarse, Torrent, que ha realizado más de 1.600 conciertos por todo el mundo, reconoce que el de Sant Felip Neri será diferente a todos. "Ya es heroico para mí subir las escaleras para llegar hasta el órgano, pero este concierto, además, es especial. Estoy nerviosa. No paro de preguntarme: ¿y si no respondo a las expectativas? ¿Debería haberlo dejado a uno más joven? Me juego todo mi prestigio si toco mal y no quiero defraudar", confiesa.

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Ella, que ha dedicado toda su vida a la música seguirá al pie del cañón mientras la salud se lo permita. El próximo 17 de diciembre actuará en la Basílica de San Miguel en Madrid. "Es un programa fuerte. Se han quedado horrorizados de pensar que me las voy a ver con programas de Bach y Mendelssohn difíciles".

Pero el concierto que más ilusión le hace es el que le espera en Santa Coloma de Farners el 2 de enero. "Allí empecé a descubrir la música de órgano, allí empezó todo". Empezó una pasión que todavía alimenta a diario ensayando en el pequeño instrumento que tiene en casa. Hablando con ella cuesta creer que tiene 95 años. "La música me mantiene joven por dentro. Por fuera me veo hecha un estropajo. Por eso es extraño para mí cuando me hablan con cierta reverencia. La música me da juventud y me llena. Consuela cuando tienes problemas y en momentos de alegría, te da todavía más. Siempre te hace compañía, nunca es traidora. Siempre está a tu lado y te da lo que necesitas."

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