Aniversario del fin de ETA

Maixabel, la 'reconstrucción' de las presas

  • La viuda de Juan Mari Jáuregui visita la cárcel de Alcalá Meco para hablar a las internas de la 'justicia restaurativa' por la que conoció a dos de los asesinos de su marido: Ibon Etxezarreta y Luis Carrasco

  • Estas conversaciones, enmarcadas en la conocida como 'Vía Nanclares', le permitieron a ella "resurgir" y proporcionaron a los asesinos una segunda oportunidad

Maixabel Lasa y la actriz Blanca Portillo

Maixabel Lasa y la actriz Blanca Portillo / Emilio Naranjo | Efe

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Ana Ayuso

"¿Se puede perdonar a quien te ha hecho daño y sin la presencia de Dios?". Esta fue la pregunta que rondó a las presas de Alcalá Meco el pasado domingo. Lo hizo durante el coloquio que mantuvieron con el equipo de Maixabel, la cinta de Íciar Bollaín que habla de segundas oportunidades tras el asesinato del ex gobernador de Guipúzcoa Juan Mari Jáuregui a manos de ETA. Para la viuda, la respuesta es clara, pero las presas posiblemente aún sigan escuchando los cánticos en euskera que ponen punto y final al filme, y que se han convertido en un símbolo de concordia.

Durante esos últimos minutos, puede verse cómo la familia del Jáuregui y uno de sus asesinos, Ibon Etxezarreta (más conocido como Potxolo), unen sus voces por una misma persona. Esa imagen impuso un silencio entre las mujeres del centro penitenciario, que no pudieron ocultar su emoción. Al encender la luz, la viuda del que fuera representante del PSE, Maixabel Lasa, y la actriz que le da vida en la película, Blanca Portillo, se miraron y lloraron juntas. Su unión se ha extendido más allá de la cinta de Bollaín.

"No se trata de olvidar, porque hay cosas que son imborrables. De nada sirve pasar página si uno no la ha leído antes"

Blanca Portillo

El 29 de julio de 2000, Ibon Etxezarreta, Luis Carrasco y un tercer integrante del 'comando Buruntza' dispararon por la espalda a Jáuregui. Da igual quien lo hiciera. De hecho, echaron a suertes quién apretaría el gatillo. A esta organización se le atribuye la autoría de una veintena de atentados entre julio de 2000 y agosto de 2001, en los que fueron asesinadas siete personas. El pasado domingo, 21 años después, Maixabel Lasa reconocía en su visita a la prisión que se comunica "a menudo" con Etxezarreta y Carrasco. El primero trabaja en una panadería, mientras que el segundo se encuentra a punto de terminar un curso de Contabilidad.

Estrenos de la semana. Tráiler de ’Maixabel’.

Dichas conversaciones comenzaron en 2011, gracias a la llamada 'Vía Nanclares', un proyecto de justicia restaurativa que se creó para conectar a víctimas y victimarios de crímenes de ETA. En la actualidad, esta iniciativa se ha ampliado a todo tipo de delitos. "No tomé esta decisión en un momento determinado", explicó Lasa. Más bien, lo hizo pensando en cómo habría actuado su marido, "un defensor de los derechos humanos y del diálogo". "De todos los encuentros hemos salido reconfortados, como si nos hubiéramos quitado un peso de encima", expresó esta activista por la convivencia de Euskadi ante la atenta mirada de decenas de internas.

Entonces, volvió a aparecer la palabra perdón, aunque Maixabel prefirió esquivarla en todo momento. Ella no se identifica con un término tan cristiano, siendo ella agnóstica: “Es una cosa muy íntima y personal". Por lo que ella prefiere hablar de las segundas oportunidades, como las que viven ahora dos de los verdugos de su esposo.

En la semana en que se cumplen 10 años desde que ETA anunciase el fin de su actividad armada, Lasa no quiere olvidar. Algo que Blanca Portillo dejó patente tras reproducir unas palabras de la viuda de Jáuregui: "No se trata de olvidar, pues hay cosas que son imborrables. De nada sirve pasar página si uno no la ha leído antes". Ella ha tenido que resurgir y subrayó: "Me guste o no, yo estoy ligada a los asesinos de su marido hasta que muera". Así, repitió en varias ocasiones que "no le gustaría estar" en el pellejo de Carrasco y Etxezarreta: "Se acuestan y se levantan recordando lo que hicieron".

Los verdugos han aprendido también a "reconstruirse", como indica Portillo, en estos últimos 20 años. "El Ibon y el Carrasco del 2000 no son los del 2021", indicó Lasa, porque ahora "son capaces de decir que, si volvieran a nacer, no lo volverían a hacer". Blanca Portillo, que vivió un mes y medio en el País Vasco para comprender lo que había sucedido y para preparar su personaje, reflexionó que "es necesario tener un camino personal para volver a levantarse de lo que has hecho".

El PP paralizó los encuentros en 2012

"¿Por qué no han calado más estos procesos de justicia restaurativa?", preguntaron en el salón de actos del Centro Penitenciario madrileño. Maixabel no dudó en la respuesta: "El problema de este proceso es que se terminara en el año 2012. El PP [al llegar al Gobierno] no vio necesarios estos encuentros restaurativos y los dejó en stand by". Este año, el Ministerio del Interior los reactivó para una veintena internos que pertenecieron a la banda, pero, gracias a la AMEE (Asociación para la Mediación, el Encuentro y la Escucha) se han amplificado a quienes han cometido todo tipo de delitos, excepto los relativos a la violencia de género.

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"Es un proceso totalmente libre, pero todo el mundo tiene derecho a pedir la justicia restaurativa", recalcó Lasa, al mismo tiempo que reconoció que ella accedió a hablar con los asesinos de su marido porque pensaba que era "positivo para la futura convivencia en el País Vasco y en el resto del Estado". En la prisión de Alcalá Meco, 16 de las 402 internas ya se han sumado a este proyecto de justicia restaurativa. Maixabel animó al resto… pues, gracias a este proceso, ha recuperado de alguna forma su "vida anterior".