Estreno en el Lliure

Alícia Gorina da voz a las adolescentes en su revisión de 'Las vírgenes suicidas'

  • ¿Qué dirían hoy las hermanas Lisbon, protagonistas de 'Las vírgenes suicidas' (1999), ópera prima de Sofia Coppola? ¿Piensan igual las adolescentes catalanas de hoy que aquellas chicas americanas? Gorina lo investiga en el Lliure de Montjuïc con 'Aquell dia tèrbol que vaig sortir d'un cinema de l'Eixample i vaig decidir convertir-me en un om'

Un momento de ’Aquell dia tèbol en que vaig sortir d’un cinema de l’Eixample i vaig decidir convertir-me en un om’ de Alícia Gorina.

Un momento de ’Aquell dia tèbol en que vaig sortir d’un cinema de l’Eixample i vaig decidir convertir-me en un om’ de Alícia Gorina. / Sílvia Poch

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Marta Cervera
Marta Cervera

Periodista

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¿Qué dirían hoy las hermanas Lisbon protagonistas de 'Las vírgenes suicidas' (1999), opera prima de Sofia Coppola basada en una novela homónima de Jeffrey Eugenides? ¿Piensan igual las adolescentes catalanas de hoy que aquellas chicas americanas? ¿Cuánto ha cambiado la sociedad en estos 20 años? La directora Alícia Gorina ('Watching Peeping Tom', 'Solitud') se embarcó en un interesante proceso de creación para averiguarlo en 'Aquell dia tèrbol que vaig sortir d'un cinema de l'Eixample i vaig decidir convertir-me en un om'. Su primera sorpresa fue descubrir que la mayoría de las actrices seleccionadas para interpretar su montaje no conocían la película que tanto le impactó.

Este jueves el Lliure de Montjuïc da voz a cinco adolescentes con mucho que decir. Las jóvenes Alícia Falcó, Blau Granell, Roc Martínez, Abril Pinyol y Lea Torrents salieron de un casting "muy duro", según cuentan. Gorina recibió 300 solicitudes pero solo realizó pruebas individuales a unas 50 chicas. De ellas, solo algunas fueron escogidas para realizar pruebas colectivas, claves para buscar cierto equilibrio de grupo. "Había mucho talento y fue dícil escoger", indica Gorina. "Necesitaba cinco actrices seguras de sí mismas que no se 'cagaran' en una sala grande como la Fabià Puigserver", afirma la directora. "Gente con mucha energía, que pudiera aportarnos mucho, ponernos en duda. Chicas con recursos actorales porque, aunque esta no es una obra de teatro convencional, necesitaba a gente capaz de explicarse con naturalidad".

La dramaturgia se ha creado a partir de las ideas, sentimientos y pensamientos expresados durante el cásting combinado con la inspiración de otras voces como Jeffrey Eugenides, Albert Camus, Donna Haraway, Paul B. Preciado, Greta Thunberg, Joey Soloway, Virginia Woolf y Wikipèdia.

El montaje no pretende dar voz a una generación "porque eso sería imposible" pero sí mostrar a chicas diferentes con estilos de vida distintos pero que transmiten cierta consonancia. "Aunque cada una tiene su personalidad buscaba que todas formaran un todo, porque las hermanas Lisbon también daban sensación de ser un único personaje".

El filme narra cómo en un en un barrio residencial de los años 70 en lo que parece una familia perfecta con cinco hijas todo se desmorona cuando la pequeña de 12 años se suicida. Y no será la única. 'Las vírgenes suicidas' dejó a Gorina en estado de 'shock' cuando la vio hace 20 años. Casi todas las escogidas no habían visto nunca la película antes del 'casting', no así los actores que interpretan a los padres en la obra, Joan Carreras, flamante premio Max por 'Història d'un senglar' y Mia Esteve. "En la obra somos una proyección de lo que ellas ven y piensan acerca de los adultos", explican. Unos personajes estereotipados y terroríficos a ojos de sus hijas en la ficción.

¿Qué queda de las Lisbon?

¿Se suicidan hoy las chicas por castigos que consideran injustos todavía? "Las hermanas Lisbon no se suicidan solo por eso sino por la idealización que se hace de ellas", considera una de las protagonistas del montaje. "Se sienten oprimidas", añade otra. Opinan que los problemas entre el mundo de los padres y de los adolescentes no ha cambiado demasiado en estos 20 años. En esta nueva versión se añaden temas como el cambio climático y se tocan aspectos como los abusos sexuales, las inseguridades, las relaciones, el género y la familia. "La obra puede gustar a la gente joven pero recomiendo al público adulto que venga a escucharnos dos horas para que entienda nuestro día a día", exponen las intérpretes. Y recomiendan que quien lo haga vaya "con la mente abierta" y "con ganas de aprender cosas nuevas porque a menudo los mayores se cierran en banda y pasan de escucharnos. Se plantan sin más".

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A diferencia de 'Watching Peeping Tom', aclamado montaje de Gorina que también partía de un filme, esta obra es "más teatral". También es de gran formato, un nuevo reto para la directora. Cuenta con una escenografía de Sílvia Delagneau y Max Glaenzel que remite a esas fiestas de 'high school' americanas de los años 90, esas que transcurren en un gimnasio o cancha deportiva. "Hay una reflexión sobre cómo todo ese imaginario nos influye", comenta la Gorina para quien la pieza conecta con su primera propuesta 'Puputytto (La chica conejita)', de SaaraTurunen. "El tema es distinto pero ambas están marcadas por el feminismo y la adolescencia", apunta la directora.