Crítica de música

Del flamenco social al cumpleaños telúrico en el Mercat de Vic

La muestra acogió sesiones vibrantes con el estreno de ‘Totes les flors’, de Roger Mas, y los pases de María Peláe y el dúo Astola y Ratón

María Peláe, en Vic, el jueves.

María Peláe, en Vic, el jueves.

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Jordi Bianciotto
Jordi Bianciotto

Periodista

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Dos voces muy alejadas entre sí centraron miradas el jueves en Vic: la malagueña María Peláe, con su arte flamenco-urbano servido con notable desparpajo, y el solsonense Roger Mas, bardo de los valles y las ermitas, festejando a su sobria pero bienhumorada manera el 25º aniversario de carrera. Dos ángulos contrastados de un Mercat de Música Viva que este año ha recuperado parte del dinamismo perdido en 2020 y que baja el telón este sábado.

Aunque ‘Hipocondría’, el primer álbum de María Peláe (sin la zeta final para distinguirse de la nadadora), ya tiene cuatro años, su nombre ganó altura el año pasado con la propagación de ‘singles’ como ‘La niña’, una canción que resume sus cualidades como cantaora de sacudida latina y rima con crítica social. La ‘niña’ en cuestión “es atleta, es una fiera, te trepa la higuera”, en un retrato encaminado a cuestionar los roles de género. Con ese tema abrió en L’Atlàntida, arropada por dos músicos, el batería Antonio Jesús Bravo y el guitarrista y programador Rafael Rivilla.

Contra la condescendencia

Pulsiones físicas y sintéticas, flirteos con el reguetón y cenefas desafiantes de guitarra eléctrica, si bien la gran atracción era ella misma, hablando del tiempo con supremo marujeo mientras sorbía un vaso de leche con miel y exhibiendo poderío vocal con chulería y gesto flamenco. Peláe nos vino a recordar que Lola Flores se aventuró en el rap casi treinta años antes que, por ejemplo, la Mala Rodríguez (asalto a ‘Cómo me las maravillaría yo’, original de 1972), y se despidió a golpe de ‘Te espero en Jarra’, canción que se inspira en los ejecutivos discográficos que en otros tiempos pretendieron guiarla con condescendencia paternal.

Otra forma de apego sureño se manifestó en el pase de Astola & Ratón, el tándem donde el sevillano Alejandro Astola (ex-Fondo Flamenco) suma fuerzas con Diego Pozo ‘Ratón’, un día titular de Los Delinqüentes, grupo del que ambos heredan ciertos vestigios de aquella estética flamenco-rock ‘garrapatera’. Provistos de sendas guitarras de palo, y con la asistencia del bajo eléctrico y el cajón, abrieron su gira ‘El fin del principio’ vislumbrando la liberación pos-pandémica con sus rumbas desenfrenadas y de la jocosa acidez costumbrista de ‘Moralidad’.

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Y con Roger Mas, una demostración de cómo se puede celebrar un aniversario sin acudir a la nostalgia ni a la recreación. Su flamante ‘Totes les flors’ tiene mucho de compendio de sus cualidades, tal como si fuera una antología, pero con canciones nuevas: la mística (‘Tu vols àngels xisclant’) y la sorna (‘Mort qui, t’ha mort?’), y el trazo severo de su voz abisal en roce con el vals, el blues y, esto es una novedad, la rumba. Junto a sus tres músicos de confianza, con su gramática ilustrada y su punto levantisco, recorrió el álbum entero, añadió un par de hitos pretéritos (‘Non manca niente’ y ‘Volant’) y recordó que lleva 25 años en esto. “Y 20 ediciones del Mercat desde que llego a final de mes”, añadió, lo cual, en el contexto de Vic, fue recibido como una excelente revelación.