Festival de Venecia

La Mostra aborda el debate de la agresión sexual en 'Les choses humaines'

  • El filme de Yvan Attal, coprotagonizado por Charlotte Gainsbourg, explora asuntos como los límites del consentimiento o esa cultura masculina tan habituada a abusar del poder que cree tener sobre la mujer

Charlotte Gainsbourg, fotografiada en el Festival de Venecia

Charlotte Gainsbourg, fotografiada en el Festival de Venecia / AFP / Loic Venance

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Un chico es detenido la mañana después de mantener relaciones sexuales con una chica. Ambos relatan lo ocurrido de forma similar, pero para ella fue una violación y él insiste en que se trató de sexo consensuado. Presentada este jueves en la Mostra fuera de concurso, ‘Les choses humaines’, observa a ambos personajes y a sus respectivas familias desde el momento del arresto hasta el de la sentencia judicial, y en el proceso explora asuntos como los límites del consentimiento, la doble victimización, las dificultades para distinguir lo inmoral de lo ilegal y una cultura masculina tan habituada a abusar del poder que cree tener sobre la mujer que ha llegado a verlo como algo normal. Ninguno de los elementos de juicio que aporta el director Yvan Attal -marido de Charlotte Gainsbourg, que coprotagoniza la película- es realmente nuevo, pero a la hora de analizarlos se sitúa en el sitio más adecuado desde el que escuchar y entender a todas las partes. Y tiene la sensatez de ponerse por completo al servicio del tema que toca y no imponer a la narración sus propios tics estilísticos.

La enfermedad mental

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No se puede decir lo mismo de la aproximación a la enfermedad mental que propone la primera de las películas a competición presentadas este jueves. En su nuevo trabajo, ‘América Latina’ -vaya usted a saber por qué se titula así-, los gemelos italianos Fabio y Damiano D’Innocenzo toman la historia de un hombre que ve cómo su vida se va resquebrajando tras descubrir a una niña secuestrada en el sótano de su casa y, con la excusa de meterse en la subjetividad del personaje, la convierten en una colección de trucos narrativos y estéticos. Pero lo más ofensivo no es eso; lo más ofensivo es que los D’Innocenzo crean que el espectador no va a ser capaz de ver venir desde lejos el giro final que imponen al relato y que, de hecho, bien podría ser el principal motivo por el que decidieron hacer la película.

Polonia 1983

Por lo que respecta al segundo largometraje de Jan P. Matuszyński, ‘Leave no traces’, dramatiza un escándalo que sacudió Polonia en 1983: un estudiante llamado Grzegorz Przemyk fue detenido y asesinado a golpes por miembros de la Milicia Ciudadana, el cuerpo policial del país durante el régimen comunista, y posteriormente el gobierno de Wojciech Jaruzelski hizo cuanto estuvo en su mano para aplastar todos los intentos de hacer justicia. Es un caso francamente interesante que, a pesar del impecable trabajo de reconstrucción de la época y de la eficaz creación de una atmósfera atosigante, Matuszyński desaprovecha por su empeño en estirar el metraje hasta una duración intolerable y en llenar el relato de villanos que se muestran conscientes de serlo y encantados de demostrar en todo momento que lo son.