Crítica de cine

'Las apariencias': la fachada se hace añicos

Marc Fitoussi retrata la inestabilidad de la pareja y cuestiona la hipocresía de una burguesía encerrada en sí misma

Estrenos de la semana. Tráiler de ’Las apariencias’.

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Quim Casas

'Las apariencias'

Dirección: Marc Fitoussi

Año: 2020

Estreno  16 de julio de 2021

★★ 

A un niño le gusta mucho 'Piel de asno', aquella fantasía musical entre lo sublime y lo ridículo que realizó Jacques Demy con Catherine Deneuve en 1970. Este niño, en 'Las apariencias', es el hijo de un célebre director de orquesta francés. Vive con su padre y con su madre en Viena, la ciudad de los prodigios para la música clásica. Pero la vida de los progenitores no es cómo la fábula cantarina de Demy. Mucha apariencia de bienestar, privilegios y arte, pero la fachada se hace añicos.

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Lo más discutible de la película es que sea finalmente tan conformista cuando lo que a priori pretende es cuestionar las apariencias sociales de la burguesía intelectual que retrata. El director de orquesta está encarnado por el músico Benjamin Biolay, un rebelde venido a menos. La esposa es Karin Viard. El ingenio del guion es convertir poco a poco un posible adulterio en un doble engaño: ella sospecha que su marido tiene una aventura con una mujer llamada Tina, de la que encuentra mensajes de texto en su móvil, pero en su búsqueda de dicha mujer, la esposa conoce e intima con un chico con el que inicia una turbulenta relación.

Hay muchas formas de mostrar la inestabilidad de la pareja. Marc Fitoussi tira con bala -y de paso cuestiona la hipocresía de una burguesía encerrada en sí misma- pero recula y no se expone todo lo que debería hacerlo con una película que acaba siendo lo mismo que crítica.