Hasta el 14 de agosto
Sabor de Gràcia lleva al teatro la historia de la rumba
El grupo de Sicus Carbonell estrena este martes en el Apolo ‘Sabor a rumba’, un espectáculo teatralizado en el que recorre los hitos del género, de Peret a los Gipsy Kings

sabor / Simone Boccaccio
En tiempos mustios, tratamiento exprés de rumba catalana, ese género reconstituyente que acaso podrá trepar o descender en el termómetro de las modas, pero que, “como decía Peret, cuando suena, los culos se levantan de las sillas y se ponen a bailar”, apunta Sicus Carbonell invocando al maestro. De eso va el espectáculo que su grupo, Sabor de Gràcia, presenta este martes en el Teatro Apolo (en cartelera hasta el 14 de agosto), de sacudirnos el polvo pandémico con un repaso a los hitos rumberos de ayer y hoy, y de “llevar al teatro una música generalmente asociada a la fiesta al aire libre”.
Es la primera vez que Sabor de Gràcia afronta una temporada de conciertos en una sala teatral, y lo hace estrenándose con un concierto que incluye explicaciones dramatizadas de las canciones. ‘Sabor a rumba’ recorrerá la historia de esta escuela musical valiéndose del ‘medley’ y abriendo el espectro para practicar incursiones en la otra rumba, la flamenca: de Los Amaya a los Gipsy Kings, a través de Chacho, Los Chavos, Las Grecas, Rumba 3 o Los Chichos. “Y como en rumba se puede versionar el 99% de las canciones”, no faltará su meneo a ‘Paraules d’amor’, de Serrat. El Teatro Apolo, que reabrió sus puertas en marzo (dos años después de su cierre por problemas económicos), operará con el aforo prescriptivo del 70%, 680 localidades disponibles de un total de 998.
La estela olímpica
En el origen de todo ello, El Pescaílla y Peret. ¿O hay que elegir a uno de los dos? Carbonell declina hacerlo y observa que “El Pescaílla hizo una rumba más de puertas adentro, para la comunidad gitana, y Peret la hizo para todo el mundo”. De Pere Pubill Calaf destaca “obras de arte” como ‘El mig amic’ y su favorita, ‘Gitana hechicera’, canción asociada para siempre al aura olímpica (“Barcelona tiene poder”), si bien “en un principio la letra decía ‘Cristo tiene poder’ y la hizo para la Iglesia”.
Hay conexión directa de Sabor de Gràcia con la evolución de la rumba catalana: ahí están los hijos de los venerables Peret Reyes (Toni, a su vez sobrino de Ramonet, el autor de ‘Marcha, marcha’, tema que Rosario convirtió en ‘Muchas flores’) y Johnny Tarradellas (Jack), así como Ramón del Pichón, guitarrista al que puso el apellido artístico Gato Pérez, con quien tocó en sus últimos cuatro años de vida. Distintos afluentes del género que se citarán en un espectáculo destinado a enfatizar que “Barcelona sigue siendo gitana y rumbera”, remarca Sicus Carbonell. “Porque, aunque eso a veces pueda estar dormido, el espíritu sigue ahí”.
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