D'A Film Festival

'Vaca mugiendo entre ruinas': la unidad del proletariado asturiano

  • El cineasta, ensayista, poeta y músico asturiano Ramón Lluís Bande presenta en el D’A ‘Vaca mugiendo entre ruinas’, excelente exploración documental de uno de los episodios clave en la Guerra Civil, los días comprendidos entre la creación del consejo soberano de Asturias y la caída de Gijón

El director Ramón Lluís Bande, fotografiado este martes en Barcelona

El director Ramón Lluís Bande, fotografiado este martes en Barcelona / Robert Ramos

Se lee en minutos

El título de ‘Vaca mugiendo entre ruinas’ surge de uno de los grabados del pintor gijonés Nicanor Piñole. Con él se abre la película de Ramón Lluís Bande, un nuevo, y esplendido, acercamiento documental a la historia asturiana del pasado siglo, centrado en el corto periodo que fue de agosto de 1937, con la declaración del consejo soberano de Asturias y León a cargo de Belarmino Tomás, el último presidente asturiano antes de la derrota republicana, a octubre de aquel año, tras la caída de Gijón a manos de los fascistas.

Aquel cuadro fue “un encargo que representaba la situación de Asturias en ese momento. Hoy sigue teniendo un gran poder icónico”, explica Bande a EL PERIÓDICO. “Piñole substituyó al toro, emblema español, por una vaca, un elemento más propio”. La película explica una serie de acontecimientos que la historia ha robado al pueblo asturiano. El cine de Bande, con largos y cortos que han documentado los días de la Guerra Civil, el maquis o la revuelta obrera y campesina asturiana de 1934, tiene un valor doble: restituye aquello que fue silenciado y alerta sobre lo que vuelve a estar pasando con la pujanza de la extrema derecha.

En ‘Vaca mugiendo entre ruinas’, Bande y su productora y coguionista, Vera Robert, han buceado en el archivo de 9.000 negativos de Constantino Suárez, fotógrafo que capturó los momentos fundamentales de aquellos días. Mediante fotos, documentos textuales y pinturas, sobre los que Nacho Vegas, largo tiempo colaborador de Bande, lee con voz neutra algunos de los manifiestos, cartas y telegramas de Belarmino Tomás –y otros documentos importantes de la época–, la película reconstruye el paisaje antes de la derrota.

“La unidad de todas las fuerzas progresistas asturianas en los años 30 fue un gran ejemplo. En 1934, todas las fuerzas políticas obreras entendieron que, si no iban juntas, sería imposible vencer”, nos cuenta Bande. Un ejemplo que hoy debería tenerse en cuenta: el PSOE llama a la unidad de la izquierda para impedir el triunfo de la extrema derecha. “Hubo entonces un proceso de unión entre el Partido Comunista y el Partido Socialista para convertirse en partido único del proletariado. Asturias fue un ejemplo de clase trabajadora unida y organizada. Demostraron que, con esa unidad, la clase obrera era hegemónica en el territorio, aunque hubo muchas tensiones”.

Series fotográficas

Bande filma paisajes, fotos y cuadros, y deja tiempo para que el espectador observe. “Era necesario darle ese espacio, que las imágenes respiraran dada la densidad textual que tiene. El reto era construir un dispositivo cinematográfico con materiales preexistentes, y ponerlos en relación con los textos”. Debido a la escasez de papel, muchas de estas fotos no llegaron a publicarse. Bande las devuelve a la vida que merecieron tener.

Noticias relacionadas

Es impactante la sucesión de fotos –Bande habla de series fotográficas, las que establecen un relato secuencial– de los miembros del consejo soberano del gobierno asturiano, de una gran fuerza expresiva. Y muy emocionante la sucesión de fotos de milicianos anónimos mientras se escucha 'La Internacional'. En su anterior trabajo, ‘Cantares de una revolución’ (2018), Bande y Vegas hablaron de la revuelta de 1934 y las canciones tradicionales de la época. Aquí la música aparece poco, y bien, como metáfora de la historia. Bande no tiene miedo alguno al silencio. Lo que expresan las fotos pacientemente escogidas es más que suficiente.

El filme concluye con la lectura del último informe del consejo asturiano sobre un plano del Gijón actual. “Es el centro de la ciudad, todo el mundo pasa por ahí. Quise devolver el significado político a ese espacio, a ese edificio de donde surge toda la historia”, reflexiona el director. “Ese último informe me parece una carta al futuro, como si estuviera hablando al asturiano de hoy”.