Tierra firme

¿Por qué la isla de Puerto Rico domina el pop mundial?

Bad Bunny ondea la bandera de Puerto Rico durante las protestas contra el gobernador Ricardo Roselló, en julio del 2019

Bad Bunny ondea la bandera de Puerto Rico durante las protestas contra el gobernador Ricardo Roselló, en julio del 2019 / AFP

  • Bad Bunny reina en el planeta como artista más escuchado de 2020, un logro histórico para la música en castellano. En España, cuatro de los cinco cantantes más reproducidos en Spotify son puertorriqueños. Un lugar diminuto y singular, cuna de talento musical, que atrae por la jerga, la innovación, sus ritmos y el descaro. La isla del tesoro.

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En abril de 2017 más de mil personas llenaron la sala Moon, en València, para ver en directo a un artista emergente de Puerto Rico que apuntaba a nueva figura. El público de ese día era muy joven. Todo vendido: desde las entradas de 25 euros hasta las mesas VIP de 1.500. Mucha gente se quedó fuera. Era la primera vez de Bad Bunny en Europa. A pesar del éxito, nadie de los presentes podía imaginar que tres años después Benito Martínez Ocasio haría historia siendo el primer cantante de habla hispana en reinar en la lista global de artistas más escuchados del 2020. Tampoco un visionario Edu Calis, el promotor colombiano de conciertos afincado en València que le trajo por primera vez a España. "Sabía que iba a ser un fenómeno, vi que ese muchacho sería la bomba”, cuenta a este diario. Pero tampoco tanto.

Calis negoció y compró la fecha por 8.000 dólares (actualmente, unos 6.500 euros). Aún se relame cuando lo recuerda: "Gané la lotería, la rentabilidad fue abismal". La cifra suena ridícula en comparación con el caché que puede pedir ahora el puertorriqueño, que cuenta 8.300 millones de escuchas en Spotify al año. Calis encontró el cofre. Imagínense, el 'Conejo malo' ahora pide centenares de miles de euros para actuar. "Llegaba un lunes para hacer un tour europeo y fui tan atrevido que puse el concierto un miércoles porque sabía que lo iba a reventar", rememora. Y actualmente puede colgarse la medallita de haber sido el primero.

Bad Bunny encabeza una nueva generación de artistas de reguetón y trap latino (plagada, oh, sorpresa, de hombres) que domina listas de ‘streaming’ y buena parte del pop munidal. "Daddy Yankee, Don Omar, Dj Playero… Ellos han sembrado para que toda esta nueva ola de jóvenes pueda disfrutar ahora", escanea Calis. Muchos de ellos son de una isla, Puerto Rico, a la que uno puede dar la vuelta completa en coche en unas seis horas. Con unos 3,1 millones de habitantes, tiene tres veces menos superficie que Catalunya. La de España es 50 veces mayor. Un lugar pequeñito y singular situado en el Caribe en el que ser cantante es un sueño de infancia común. La música está en cada esquina. Un cultivo cultural que hace florecer géneros musicales, como la autóctona bomba (surgida de los esclavos que trabajaban en las haciendas azucareras hace más 400 años) o el mundial reguetón. Ya en los 60 inventaron los inmigrantes puertorriqueños en Nueva York la salsa.

De ese rincón del mundo con un peso demográfico ínfimo son cuatro de los cinco artistas más escuchados en España este 2020, según el balance anual de la plataforma de ‘streaming’ más popular, Spotify. Una proporción, cuatro de cinco (Bad Bunny, Ozuna, Anuel AA y Myke Towers), que ya se dio el año anterior. El peso de Puerto Rico en estas listas, si bien no es nuevo, sí que es cada vez mayor. En los últimos cinco años siempre ha habido al menos un isleño en el top 5. Y la lista de candidatos a estar entre los elegidos es casi infinita. A nadie le extrañaría que el año que viene apareciera Jhay Cortez, por ejemplo.

España es tierra firme para los artistas puertorriqueños. Lo confirma el reguetonero Juanka, el último de los puertorriqueños en aterrizar aquí a través de una colaboración con Bad Gyal (‘Blin blin’): “Desde el principio, y le puedes preguntar a los pioneros, España siempre fue un objetivo”. A él, reconoce, esta colaboración le ha abierto puertas que espera que den frutos próximamente.  

Un hervidero social y musical

Puerto Rico, cuna del talento latino, es un hervidero que se explica por el contexto social derivado del estatus de estado libre asociado a Estados Unidos. Lo ve así Isadora, bailarina puertorriqueña que vive en Barcelona y que forma parte del grupo de bomba Mancha E’ Plátano: “Llevamos 500 años siendo colonia y no nos ha quedado otra que construir nuestra identidad en la cultura, es algo que nos une”. Mientras unos apuestan por ser el estado 51 de EEUU, otros prefieren quedarse como están y, aun otros, por ser un país soberano. Pero todos encuentran consenso en la cultura.

Isadora habla de un país “desmantelado” con su gente harta. El huracán María (2017) destapó la pobreza del país. Hace un par de veranos la isla se movilizó para forzar la dimisión del gobernador Ricardo Roselló. “¿Quiénes dieron la cara? Los artistas”, responde ella misma. Una imagen potente: Residente, Ricky Martin y Bad Bunny arengando a las masas en esas protestas. Otra más de este mismo año: Jennifer López luciendo un abrigo con la bandera de Puerto Rico en el ‘show’ del evento más seguido del mundo, la Superbowl. “La bandera nos une. Somos un país sin autonomía, siempre hay alguien por encima que al final tomará la decisión por nosotros, y eso afecta al estilo de vida”, comenta Isadora.

Jennifer López, de padres puertorriqueños pero nacida en Nueva York, en la Superbowl 2020

/ AFP

Eso hace que muchos puertorriqueños vean en la música una salida. También ayuda el hecho de nacer con el pasaporte americano, un hecho que facilita el puente con el mercado de EEUU. Lo corrobora Juanka, coautor de la tercera canción más escuchada en España en 2020, ‘La Jeepeta-Remix’: “En Puerto Rico, por las pocas oportunidades que hay para hacer otras cosas, muchos nacen con el sueño de ser artistas ya que lo ven como un desvío, una salida para poder tirar adelante a la familia y dejar lo malo atrás”. “Como dice Daddy Yankee, la música salva vidas”, añade. Claro está que con este bullicio no todos llegan y muchos intentan sacar jugo de talento inmaduro. “Hay personas a las que les rompen sus carreras por malos negocios, malas compañías, gente que abusa del más débil”, reconoce Juanka, que a sus 27 años vive su momento más dulce.

“Esto es un negocio”

El reguetón es parte de la cultura puertorriqueña desde que DJ Playero inventara el ritmo y Daddy Yankee acuñara el término hace 30 años. Un sonido nacido en el trópico y que bien se podría decir que es la banda sonora de un país: dos de las emisoras de radio más grandes (94.7 y Mix 107.7) son 100% de reguetón. Para entender por qué atraen tanto los artistas puertorriqueños, Juanka recita una lista: “La jerga, nuestra manera de hablar, es muy importante; la innovación, siempre están saliendo artistas nuevos, gente que innova, hace nuevos estilos; y porque aquí somos muy atrevidos, explícitos, decimos cosas que en otros lugares no se atreven”.  

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Entre ellos, los artistas, existe una química que también hace fluir al género en el mercado global a base de la eficaz arma de las colaboraciones. A pesar de sus diferencias, comparten ser “fajones” (trabajadores). “Aquí se trabaja en el estudio todos los días”, asegura Juanka. Y saben que de esto pueden comer todos, la mesa es muy larga. “Aquí no somos tan celosos porque cada uno tiene su éxito individual. Vivimos en una isla tan pequeña que todos nos conocemos y en el estudio somos uno. Aunque tengamos diferencias, grabamos porque esto es un negocio”, zanja. La isla está llena de cofres.