Ir a contenido

músicas que se abren paso

Los ritmos latinos y urbanos establecen un nuevo orden en el pop mundial

El Primavera Sound lleva a lo alto de su cartel el reggaetón de J Balvin y el Sónar destaca a A$ap Rocky en los primeros avances de su programación

La expansión de estos sonidos amenaza la tradicional hegemonía anglosajona en la música popular moderna

Ignasi Fortuny

J. Balvin y A$ap Rocky.

J. Balvin y A$ap Rocky. / ANDRES HENAO / WIRELIMAGE

En octubre de este año el capo del trap latino, el puertorriqueño Bad Bunny, lograba que el rapero superventas Drake cantara en español en 'Mía', tema que interpretan a medias y que en apenas dos meses lleva 254 millones de reproducciones en Spotify y 386 millones en Youtube. Volviera a cantar en español, de hecho, ya que el canadiense lo había probado en el 2014 en una canción con el reggaetonero Romeo Santos. A Drake, el artista más escuchado en el mundo en Spotify, le había tosido en junio en esta plataforma el renovador del reggaetón, género pop latino por excelencia, J Balvin. El colombiano protagonizó por un mes el 'sorpasso' del español al inglés, lengua dominadora en las listas de éxitos globales, con su álbum que sublima el citado estilo, 'Vibras'. "Hemos demostrado que el reggaetón se ha globalizado y que las canciones en español pueden formar parte de la mejor música pop del planeta", dijo entonces J Balvin. "Mí música no descrimina a nadie / así que vamos a romper", canta en 'Mi gente' el colombiano, de 33 años, que se aleja de los clichés y el machismo que ha sobrevolado al reggaetón.

J Balvin ha acabado el año como cuarto artista a nivel global más escuchado por detrás de tres raperos americanos: Drake, Post Malone XXXTentacion, asesinado el pasado junio. No solo las cifras acompañan al colombiano, a Bad Bunny o al también puertorriqueño Ozuna, por citar tan solo tres de los nombres más actuales de la música urbana latina. Evidentemente, no es la primera vez que cantantes latinos se codean con los superventas en EEUU, pues hay ejemplos muy recientes como Luis Fonsi con 'Despacito'. O hace más de una década ya que Daddy Yankee roció al mundo con regaetón con 'La gasolina'. Y un poco más atrás 'Livin' la vida loca', de Ricky Martin, o 'La Macarena', de Los del Río. Pero sí que parece que ahora también la crítica sucumbe a su poderío, entrando con fuerza en listas del año como las de 'Billboard'. El 'Mal querer' de Rosalía se ha colocado como el sexto mejor disco del año según la biblia indie Pitchfork, el mismo puesto que ocupa en la clasificación de 'The New York Times'. Más ejemplos: Bad Bunny fue portada este verano en la revista estadounidense 'The Fader'; y, desde la óptica local, J Balvin, protagonizó una edición de 'Rockdelux'.

Además del colombiano, en el 'top ten' global de Spotify Ozuna ha sido el séptimo artista más escuchado este año -el primero en España- y Bad Bunny, el octavo. Lo latino -Spotify anunció que la música latina aumentó las escuchas un 110% en el 2017 en su plataforma- persigue al rap anglosajón, desde hace mucho en el 'mainstream' musical. Pero es que no solo Drake se ha arrimado a base de 'singles' a Bad Bunny, también Jennifer López lo hizo con 'Te gusté', y Marc Anthony y Will Smith con 'Está rico'. 

Acogida en los festivales

Parece que esta deriva del pop hacia los ritmos urbanos y latinos se hace al fin evidente en la cara más vistosa de la industria musical, los festivales. Aunque hace años ya que las principales citas musicales catalanas programan rap, trap y sonoridades latinas, parece claro que en el 2019 se dará un paso más. Con el eslógan 'The new normal' (lo nuevo normal), el Primavera Sound anunció un cartel revolucionario por su apuesta decidida por la música urbana (y por su paridad). J Balvin es su gran reclamo al lado de, por ejemplo, la explosión del año, Cardi B, estadounidense de ascendencia dominicana. Si en los últimos años venía siendo habitual una programación con grandes nombres de lo urbano en el festival, ahora también supura reggaetón por arriba y por abajo.  Y se formó el runrun en un círculo de 'gafapastas'. 

"El pop lo que va haciendo, más que mutar, es incorporar. La música pop y, en general, la música contemporánea en sí, sí que vive de tendencias porque las cosas se deben vender empaquetándolas. Pero también hay otra cosa positiva en esto, que es la permeabilidad", opina Abel González, jefe de 'booking' del festival ¿exindie? "En Suramérica estos ritmos hace años que lo dominan todo, lo extraño es que no hubiese la correspondencia a nivel global como sí que había pasado con el hip-hop americano, que sí que entraba en todos lados sin problema. Ya iba siendo hora de que esto se tradujera de una manera global", sentencia. "Es una apuesta por el presente. Nosotros programamos receptivos con todo lo que está pasando en el día a día, porque un poco esto es la esencia del pop", añade.

Otra de las respuestas evidentes del festival a lo-que-está-pasando es un nuevo escenario "tipo urban y trap nacional tutorizado por Yung Beef". "El hecho de ofrecer alternativas, y además si están avaladas por el año en curso, siempre es bueno". Allí y en otros escenarios se podrá comprobar el paso adelante femenino y su empoderamiento precisamente con estos ritmos. Así como referentes de la vieja escuela del reggaetón como la reina Ivy Queen que ya en el 2003 cantaba: "Yo te digo si tú me puedes provocar / eso no quiere decir que pa' la cama voy; [...] Yo soy la que mando / yo soy la que decide cuando vamos al mambo".

En el Sónar la programación de música urbana se vive de una manera natural. "La base de todo el hip-hop y sus derivaciones se basan en la electrónica", comenta Enric Palau, codirector de la gran cita de las músicas avanzadas. No en vano, el primer impacto en cuanto a su avance del cartel de su próxima edición lo encabezan el rapero estadounidense A$ap Rocky y el grime del británico Skepta. Sí, también destaca la electrónica de baile del berlinés Paul Karlbrenner. Pero es que los tres artistas destacados del avance del cartel del 2018 fueron Gorillaz, LCD Soundsystem y Diplo, quizá con un porcentaje más alto de ADN-puro-Sónar. "Estamos viviendo un momento especial, donde la música urbana, con algunas derivaciones como el trap, y el trap cuando se acerca al reggaetón incluso, se están conviertiendo en el nuevo pop", opina Palau. "Es un cambio muy importante de estos últimos 4 o 5 años", acota. El Sónar ya hace dos años que programa a nuevas propuestas urbanas en un escenario específico con gran éxito. 

Por su parte, Jordi Herreruela, director del Cruïlla, coincide en señalar que el paraguas pop le pega a la música urbana. "Para nosotros lo es y desde hace muchos años. A lo mejor no es una música que haya tenido la misma repercusión en los medios que otras pero tiene muchísimos seguidores e impacto y siempre nos ha funcionado muy bien", cuenta. "Tiene muchísimo potencial, pero lo mismo pienso de muchos otros estilos. Ojalá la tendencia no fuese la música urbana o el indie, sino que la tendencia fuese la diversidad, que nos parece que es lo que realmente está pasando", sentencia. Sin embargo, como hecho remarcable, este año el Cruïlla programa en su día inaugural una jornada únicamente de rap (18 euros), con dos de los grupos españoles del momento: Natos y Waor y Ayax y Prok. Los últimos han  logrado el hito de llenar en un año cuatro veces Razzmataz.