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'Nieva en Benidorm': el romance crepuscular de Isabel Coixet

La directora catalana ofrece una sugerente mezcla de géneros en su último filme, una singular historia de segundas oportunidades con Timothy Spall y Sarita Choudhury

Timothy Spall y Sarita Choudhury, en ’Nieva en Benidorm’

Timothy Spall y Sarita Choudhury, en ’Nieva en Benidorm’ / El Periódico

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Cuando Timothy Spall recibió el guion de ‘Nieva en Benidorm’ no sabía si era una historia de amor, una película de suspense o un 'thriller'. Más tarde se dio cuenta de que era todas esas cosas y ninguna. Isabel Coixet había conseguido configurar un universo único en el que habitaba la extrañeza y tenía muy claro que quería formar parte de él. 

Es la primera vez que el gran intérprete británico (ganador de la Palma de Oro de Cannes por encarnar a Turner en ‘Mr. Turner’) trabaja en nuestro país y reconoce que ha sido toda una experiencia. Su personaje, Peter, como él mismo lo define, es la quintaesencia de la no entidad. “Es uno de esos hombres anodinos a los que ignoras todos los días, que pasan desapercibidos. Él ya se ha acostumbrado a eso, a tener pocas expectativas de la vida y de sí mismo”. 

Pero ‘Nieva en Benidorm’, además de toda esa sugerente mezcla de géneros, también es una película sobre segundas oportunidades. En realidad, más bien sobre terceras o incluso cuartas. Trata sobre cómo afrontar lo inesperado en un entorno, como es la ciudad de Benidorm, en la que nada parece tener sentido ni corresponder con la lógica predeterminada. Pero precisamente por eso, porque nos encontrarnos en ese lugar repleto de contrastes, sabemos que pueden surgir las relaciones más insospechadas. Como la atracción que sentirá ese hombre obsesionado con lo predecible por una mujer que rompe con todas sus expectativas, Alex, a la que da vida Sarita Choudhury, con la que Isabel Coixet ya había trabajado en ‘Aprendiendo a conducir’. 

Isabel Coixet, en el rodaje de 'Nieva en Benidorm'

/ El Periódico

“Para mí lo más difícil fue hacer creíble a esa mujer. Isabel me dijo que quería que fuera como una 'femme fatale'. Y yo pensé, ¿y cómo voy a hacer eso? Me fijé en grandes iconos del género y en las heroínas de Pedro Almodóvar. Al final me di cuenta de que no tenía que aparentar, tenía que ser realmente una 'femme fatale'. Así que me puse el vestido negro, los tacones, los labios rojos y un cigarrillo y ahí estaba Alex”, cuenta la actriz a El Periódico. 

Dice que cuando llegó a Benidorm, todo le parecía falso, pero después se dio cuenta de que había también autenticidad, como en el fondo le ocurría a su personaje. “Ella se esconde detrás de una máscara para aparentar fortaleza, pero precisamente por eso se sentirá tan sorprendida cuando encuentre a Peter y toda la ternura que a ella le falta”. 

Espíritu cosmopolita

La actriz comenzó trabajando con Mira Nair en ‘Mississippi Masala’, junto a Denzel Washington. En España recaló en el 2001 para rodar a las órdenes de Jordi Torrent ‘L’est de la brúixola’ y la hemos visto en numerosas películas y series de televisión, como ‘Homeland’. En el fondo, su personaje en ‘Nieva en Benidorm’ hereda su espíritu cosmopolita, de luchadora incansable y que está un poco harta de dar explicaciones de su procedencia por el color de su piel o sus rasgos exóticos. 

Para ella la película habla de ver realmente a aquel que tienes delante. “Normalmente, cuando conocemos a alguien nos ponemos a la defensiva y pensamos, no necesito a esta persona en mi vida ni él a mí tampoco. Pero en este caso surge una confianza que es muy pura y que no tiene que ver con ningún otro interés oculto. Cuando pasa eso, es algo muy mágico”. 

Timothy Spall, en un fotograma de 'Nieva en Benidorm', de Isabel Coixet

/ El Periódico

Timothy Spall piensa que esta pureza puede encontrarse en un lugar tan aparentemente vacío y vulgar como Benidorm. “Creo que la ciudad actúa como catalizador de esa relación. Si no fuera por el entorno, dos personas tan diferentes nunca se hubieran encontrado. Hasta el sitio más horrible puede tener un punto romántico. Hay poesía en el amor. Y si hay poesía en el amor, hay poesía en el ambiente”. 

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El actor británico sabe lo que son las segundas oportunidades de primera mano. “Cuando mis compañeros de la película ‘Secretos y mentiras’ estaban subiendo las escaleras de La Croissete para presentarla en el Festival de Cannes, a mí me estaban poniendo mi primera dosis de quimioterapia porque me habían detectado leucemia en estado muy avanzado. Fue el mayor éxito de mi carrera y no pude celebrarlo porque ya me veía en la tumba. Sin embargo, no morí. Y gracias a esa película, cuando me recuperé, pude seguir teniendo una carrera. Así que por todas esas razones siempre va a ser la película más importante de mi vida”. 

Reconoce que su personaje en ‘Nieve en Benidorm’ le ha recordado la importancia de no tirar la toalla, de la posibilidad de replantearte las cosas y luchar por lo que quieres. “A veces estamos adormecidos por la monotonía, nos faltan los estímulos, sobre todo en este momento en el que nos encontramos, por eso no nos podemos dejar llevar por la abulia, hay que mirar las cosas de otra manera. De eso también va esta película”.