The New Raemon, trovador de guardia en La Nau

El cantante y guitarrista desplegó intensidad sin afectaciones en un recital en solitario con solo unas pocas citas a su nuevo álbum, ‘Coplas del andar torcido’, que espera presentar con su banda el 5 de mayo en La 2 de Apolo

Concierto de The New Raemon en la sala La Nau

Concierto de The New Raemon en la sala La Nau / Ferran Sendra

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Jordi Bianciotto
Jordi Bianciotto

Periodista

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La oscuridad que flota en el último álbum de The New Raemon, ‘Coplas del andar torcido’, publicado la pasada primavera, resultó un presagio de las tinieblas, todavía más espesas, que estaban por venir. Pero Ramón Rodríguez ya llevaba un tiempo preparándose para lo peor, y si ahora toca convertirse en trovador de campaña, dando recitales a salto de mata, pues se hace y en paz. Ahí lo tuvimos, este sábado, en La Nau (ciclo Sala Barcelona), reduciendo su arte de la canción a la expresión última, la voz y la guitarra, ante un patio de butacas ocupado por conocedores de su obra, en un ambiente alejado de esa eufórica ‘festivalitis’ con la que dice no identificarse.

Concierto resultante de una enésima incidencia, la suspensión, esta vez por la lluvia aguafiestas, del bolo del día 27 en el castillo de Montjuïc. En La Nau pudimos paladear por fin a ese The New Raemon hardcore, sin banda, en un formato quizá menos pautado, que dejó la presentación canónica del álbum para otra ocasión. Algunas de esas canciones albergan una arquitectura de estudio muy delicada, que difícilmente podían asumirse en solitario, por lo cual solo hubo mención para tres de ellas: la que abrió la noche, ‘Ropa mal colgada’ (presagio de su posición en el mundo, cantando mientras “gritan las urracas”), así como las igualmente turbias ‘Luna creciente’ (“abrázame, decido menos cada vez”) y ‘En un zarzal’ (ofreciéndose al mundo con sus “andares torcidos” y su “figura alicaída”).

Sentimiento sin drama

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Sí, The New Raemon no vive sus días más altos de moral, pero de la cohabitación con los monstruos puede aflorar una belleza despierta. Aunque ese registro de cantautor resultó algo más lineal que cuando se presenta con una banda, hubo apreciables relieves en sus inflexiones vocales, sentidas, pero no dramatizadas, y en su modo robusto de tocar (y rascar) las cuerdas de esa guitarra un día propiedad de su “amigo Ángel”, con la que ha compuesto, informó, la mayoría de su repertorio.

The New Raemon quiso cantarnos sin afectaciones, como el cantautor de guardia que quiere ofrecer lo mejor de sí mismo a su gente o quizá ejerciendo un servicio público. Se mostró un poco incómodo con la liturgia del artista cuando pidió que se eliminara el humo y que la iluminación no se limitara al escenario, sino que abarcara también al público (“no hay épica aquí”, hizo notar). Dio un perfil sólido en ese repertorio centrado en álbumes modernos (cinco temas de ‘Oh, rompehielos’, del 2015), abierto a su entente con McEnroe (ese refugio llamado ‘Lluvia y truenos’) y a una rareza, ‘El poni roig’, procedente de la obra de teatro ‘La pols’. The New Raemon, fortificándose ante las inclemencias, replegado en el núcleo duro, y a la vez deslizando señales de optimismo cuando nos emplazó al estreno de ‘Coplas del andar torcido’, el 5 de mayo en La 2 de Apolo.