26 nov 2020

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la desecalada de la segunda ola

La cultura ve con escepticismo el nuevo plan del Govern

La presidenta de Adetca califica de "absurdo" no permitir abrir en un primer momento a las salas con más de 600 butacas

Ignasi Fortuny

Un trabajador cierra el telón en el Teatre Aquitania de Barcelona

Un trabajador cierra el telón en el Teatre Aquitania de Barcelona / MARTÍ FRADERA

La cultura ha recibido con mucho escepticismo el nuevo plan del Govern para la desescalada. Con el agua al cuello los que no se han hundido ya, sin tiempo para más vaivenes, los teatros, cines, salas de concierto y auditorios de Catalunya podrán volver a abrir el lunes, pero con restricciones que se irán flexibilizando. Lo harán como el boxeador que se levanta de la lona en el último segundo: extenuado, grogui y sin tener muy claro donde está ni cuantos asaltos más podrá aguantar de pie. Tanto la presidenta de la Adetca (empresas de teatro), Isabel Vidal, el presidente de la ASACC (asociación de salas de concierto), Lluís Torrents, como el presidente del Gremi de Cines, Camilo Tarrazón, han concidido en valorar el nuevo plan con mucha prudencia ya que consideran que es "una filtración de un informe que no es definitivo". "Estamos acostumbrados a que después cambie radicalmente. Lanzan un globo sonda para ver cómo reacciona la gente y después, depende de como, cambian", lamenta Torrents, con quien coincide Tarrazón, que ha preferido no hacer más valoraciones hasta tener un documento definitivo.

Por su parte, la presidenta de Adetca considera que "el primer documento no es aceptable, no por abrir el 23 de noviembre, sino por las medidas de restricción". "Dejar fuera las salas con más de 600 butacas es absurdo", subraya Vidal, que señala que en una primera fase no se permite abrir a teatros como el Tívoli, Coliseum, Poliorama o el TNC, entre mucho otros. Lo dice sabedora de que a la vuelta de la esquina está la campaña de Navidad, "fundamental" para su supervivencia. "Con un 50% del aforo, no es viable sea del tamaño que sea", añade. El informe, aún sin aprobación del Procicat, dicta que en una primera fase tan solo abrirán salas con un máximo de 600 butacas al 50% del aforo (en el segundo tramo será del 70% y podrán abrir salas más grandes al 50% y con máximo 500 asistentes). Es decir, aunque después se promete una relajación de las restricciones, se reiniciarán los espectáculos ante un máximo de 300 espectadores. 

Así, en principio, podrán volver a la actividad los eventos de pequeño formato. "Sí que es un paso para las salas pequeñas, con pocos gastos de producción, imprescindibles para la música emergente", comenta Torrents, que lamenta que aún no han sido citados para una reunión con Salut e Interior sobre los locales con licencias de ocio nocturno, un 70-80% del total, que no saben aún si podrán abrir esta vez. "Tan solo un 5% de las salas han podido abrir en algún momento, el otro 95%, ningún día", calcula. De todos modos, Torrents comenta que a muchas salas no les interesará abrir en estas condiciones: "Estamos al límite y se trata de perder lo menos posible. Además, las ayudas son insuficientes y están mal repartidas". Para la música en vivo parece que la única la salvación es volver a las condiciones habituales. "Para ello, debemos recuperar el baile", sentencia Torrents.