26 may 2020

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La contra

Aprender a ver cine

El programa EducaFilmoteca aúna la formación en cultura audiovisual y la educación en valores en distintos formatos accesibles por internet

Beatriz Martínez

Fotograma de ’Estiu 1993’.

Fotograma de ’Estiu 1993’.

Las películas abren las ventanas de nuestra percepción. Nos hacen reír, llorar, nos entretienen y nos angustian. También nos enseñan. Son una forma de adentrarnos en otras vidas cuyos problemas universales resuenan en nuestra pequeña parcela, pueden ser metáforas del mundo en el que vivimos o intensas clases de historia, incluso armas de lucha y reivindicación. Pero también nos ayudan a romper estructuras mentales, a dilapidar prejuicios. Quizás por eso, el cine es una estupenda herramienta de aprendizaje.

Helena Fernández había trabajado durante años en el departamento de comunicación y promoción de diversos festivales y se dio cuenta de que, por mucho que se esforzara, había un techo que no se podía romper, el de las nuevas audiencias. Por eso, cuando puso en marcha su propia agencia, Las Espigadoras, tuvo claro que ese era el punto en el que había que incidir.  En diciembre de 2017 lanzaron la plataforma Aulafilm, un nexo entre contenidos, profesores y alumnos.

«Queríamos que el cine no fuera algo anecdótico dentro del curso escolar, sino que pudiera estar presente a lo largo de todo el año de manera orgánica. Que los colegios, igual que tienen una biblioteca, tuvieran su propia cineteca online de forma fácil y accesible», cuenta la directora del proyecto.

La iniciativa creció  por centros educativos de toda España que han ido contratando el servicio e incorporando la cultura cinematográfica a sus aulas. En 2018 ganaron el concurso de licitación del Ministerio de Cultura y se convirtieron en la empresa de gestión y desarrollo del programa EducaFilmoteca para Filmoteca Española.

Durante este tiempo han estado organizando sesiones en la sede del Cine Doré de Madrid, con un enorme éxito de convocatoria. Pero en las circunstancias actuales en las que nos encontramos, los responsables se han visto obligados a reconvertir el esquema presencial en una versión a través de Internet. ¿Las ventajas? Que no se circunscribe al ámbito de la Comunidad de Madrid, por lo que todas las escuelas de cualquier rincón de la geografía española pueden apuntarse. Y, además, es gratis.

Durante las próximas semanas podrán verse películas como 'Calle Mayor' (1956), de Juan Antonio Bardem, 'Arrugas' (2011), de Ignacio Ferreras, 'Estiu 1993' (2017), de Carla Simón o 'Viaje al cuarto de una madre' (2018), de Celia Rico, así como una sesión de cortometrajes. En definitiva, una programación heterodoxa que incluye cine español de todos los periodos y a través de un variado abanico de formatos. Además, se podrá acceder a coloquios virtuales en los que participarán representantes de los diferentes equipos artístico o técnicos y especialistas para dinamizar un debate entre creadores y alumnos.  «Queríamos aportar como institción pública un grano de arena a la difusión de nuestro cine, no solo desde  los valores, que también son importantes, sino desde la formación audiovisual, que está muy olvidada en los sistemas educativos», cuenta el director de programación de Filmoteca, Carlos Reviriego. «Es como una  alfabetización cinematográfica».

Para todos los integrantes la experiencia está siendo profundamente satisfactoria. «Muchas veces los chavales llegan arrastrando los pies y salen transformados. Puede que no estén acostumbrados a analizar una película de forma profunda, pero se sorprenden a sí mismos debatiendo, participando, haciendo reflexiones», comenta Marta San Vicente, responsable de comunicación de Las Espigadoras. «En cualquier caso, les enriquece y aporta. Es una semilla que queda plantada».