09 jul 2020

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PREESTRENO EN LA PLATAFORMA FILMIN

Xavier Dolan ('Matthias & Maxime'): "Estoy acostumbrado a las críticas crueles"

El prolífico director de Montreal relata una historia de romance homosexual en 'Matthias & Maxime', que se podrá ver desde este viernes y hasta el domingo en FIlmin

Nando Salvà

Xavier Dolan, en el festival de Cannes del 2019, donde presentó ’Matthias & Maxime’

Xavier Dolan, en el festival de Cannes del 2019, donde presentó ’Matthias & Maxime’ / REUTERS / JEAN-PAUL PELISSIER (X00211)

Sus logros cinematográficos no tienen parangón; no se conoce ningún otro director capaz de escribir y dirigir ocho largometrajes de éxito internacional antes de cumplir los 30, la mitad de ellos protagonizados por él mismo. El último, 'Matthias & Maxime', es la historia de dos amigos de infancia que acceden a participar en un cortometraje en el que deben besarse, y que tras hacerlo sufren un terremoto sentimental. Antes de su llegada a los cines, recientemente pospuesta, la película se preestrena esta tarde en la plataforma de vídeo bajo demanda Filmin, en la que estará disponible hasta la medianoche del domingo.

¿Está de acuerdo en que, entre todas sus películas, 'Matthias & Maxime' probablemente es la menos melodramática?
Sí. Yo soy una persona muy propensa al melodrama, pero esta vez he querido hacer una película más tierna, más apacible, más íntima. En mi cine los personajes suelen expresar sus sentimientos gritándose los unos a los otros, pero en 'Matthias & Maxime' he preferido mantener cierto misterio emocional. Quizá sea porque he madurado, o quizá porque esta es mi película más personal.

¿Lo es?
Creo que sí. Nació del deseo de trabajar con mis amigos, para transmitirles mi gratitud y mi afecto. Durante la mayor parte de mi juventud me he sentido bastante solo; el éxito temprano me llevó al aislamiento. Hace cuatro o cinco años, sin embargo, conocí a algunas personas con quienes podía ser simplemente Xavier. Estoy enamorado de mis amigos, los amo con un amor romántico. Nos abrazamos mucho, nos besamos, hay mucho contacto físico entre nosotros, aunque no sexo. Para mí, mi grupo de amigos es el lugar más seguro del mundo.

En todo caso, el beso que activa la peripecia narrativa de la película no es un mero gesto de amistad, sino la manifestación de un amor platónico, o de una homosexualidad reprimida...
Para mí, 'Matthias & Maxime' no es una película gay, del mismo modo que Love Story o Titanic no me parecen historias de amor heterosexuales. Ni 'Matthias ni Maxime' cuestionan su sexualidad; están seguros de ser heterosexuales. Ellos no consideran que su sentimiento mutuo sea un amor gay, pero el caso es que sienten algo perturbador y desestabilizador. Yo conozco esa sensación perfectamente. A lo largo de mi vida me he cruzado con muchos hombres que querían acostarse conmigo y que, pese a ello, me dijeron: “No puedo hacerlo, yo no soy gay”.

Maxime, el personaje al que usted encarna, tiene una enorme marca de nacimiento en el rostro que condiciona su relación con los demás. ¿Por qué decidió dotarlo de ella?
Porque yo mismo he vivido acomplejado por mi propia marca de nacimiento. Soy muy bajito, e incluso después de todos estos años pienso en lo distinta que habría sido mi relación con el mundo de haber tenido seis o siete centímetros más de altura. De hecho, creo que empecé a hacer películas para sentirme más grande. Sin embargo, durante mucho tiempo me sentí aún más pequeño.

¿En qué sentido?
Me costó mucho sentir que era parte del mundo del cine, y que tenía derecho a considerarme un cineasta. Al principio los otros directores me hacían sentir que no era uno de ellos; en las galas y actos públicos pasaban a mi lado y me ignoraban. Y yo era muy joven, irritable y arrogante, y no entendía los códigos. Estaba convencido de que todo el mundo me despreciaba.

Su película anterior, 'The death and life of John F. Donovan' (2018), fue la más ambiciosa de su carrera, y la más vapuleada por la crítica. ¿Cómo le afectó esa respuesta?
Habrá quien piense que he hecho Matthias & Maxime, que es una película más pequeña y hecha entre amigos, para curarme las heridas causadas por aquella experiencia. Pero no es cierto, porque estoy acostumbrado a las críticas crueles. Llevo diez años recibiéndolas.

¿Cómo lidia con ellas?
Yo siempre he sido mi juez más severo, siempre me he preguntado: ¿Soy suficientemente bueno? ¿Qué cosas tengo que decir? ¿Y si la gente se ha cansado de mí? Antes, además, leía todo lo que se escribía de mí, y me dolía mucho; me llegué a convertir en un esclavo de las críticas y los cumplidos; o tenía la autoestima inflada o estaba deprimido perdido. La crítica dice que soy un narcisista, que solo hago películas para exhibirme y para nutrir mi ego. Durante años eso me dolió mucho, pero ya no. Ya no me preocupo tanto por complacer a los demás ni tengo tanto miedo a decepcionarles.