03 abr 2020

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CRÍTICA DE MÚSICA

María José Llergo, arte flamenco exponencial en el Auditori

La cantante cordobesa deslumbró en la puesta en escena de su primer disco, 'Sanación', fundiendo su cante 'jondo' con pistas electrónicas y una 'big band'

Jordi Bianciotto

La cantante María José Llergo en el Auditori de Barcelona. 

La cantante María José Llergo en el Auditori de Barcelona.  / FERRAN SENDRA

Ha sido un secreto a voces durante los largos meses de incubación, apenas delatado en la esfera pública por las canciones que con cuentagotas iban deslizándose en la Red (la primera, ‘Niña de las dunas’, en septiembre del 2017), y la hora parece haber llegado para María José Llergo, cantante y compositora con muchas cosas que decir en torno al flamenco y a su confluencia con otras estéticas y sensibilidades. Hay mucho arte, poso y equilibrio sutil en esa primera obra, el epé de siete canciones ‘Sanación’, que Llergo puso de largo este viernes en una sala 2 del Auditori (ciclo Sit Back) con las entradas agotadas desde hacía días.

Hablamos de una artista crecida en el flamenco, que se trasladó de su Pozoblanco natal, en Córdoba, a Barcelona para contrastar sus intuiciones con las pautas académicas. No hace tanto de eso, aunque el relativo vértigo que producen sus últimas andanzas pueda alimentar brotes de nostalgia. “Hace un año estaba estudiando justo ahí”, suspiró ella, aludiendo a la Esmuc, que ocupa una parte del complejo del Auditori, tras abrir el concierto apelando a la expresión jonda a lomos de tangos, fandangos y esa ‘Canción de soldados’ heredada de Chicho Sánchez Ferlosio, acompañada por el exquisito toque de la guitarra de Marc López.

Electrónica y melisma

Apareció luego Carlos Rivera Pinto, productor del disco bajo el nombre de Lost Twin, y sus bases electrónicas y ritmos enraizados en el hip-hop se abrieron paso en la oscuridad con su trazo quirúrgico, insinuando un fondo urbano (‘¿De qué me sirve llorar?’) o enfatizando el misticismo (‘Soy como el oro’). El triángulo debería haber sido un cuarteto, pero David Soler, el hombre del ‘pedal steel’, fue baja a última hora por tendinitis. Canto imperial, el de Llergo, de melisma expeditivo, natural y sin retórica, transmitiendo poder y misterio, aunque luego mostrara cierta inocencia al verse agasajada por las ovaciones. “¡No me lo puedo creer!”.

El clímax vino con la entrada en escena de la ‘big band’ de 16 integrantes, incluyendo batería y bajo eléctrico, que elevó a nuevas alturas tres piezas de este disco aventurero y purificador, entre ellas esa composición enteramente suya llamada ‘Nana del Mediterráneo’, que María José Llergo escribió afectada por las tragedias que se viven no muy lejos de nuestras aguas. Haciendo crecer la música, pero respetando los espacios, y culminando con un ‘groove’ arrollador. Pieza con aires de clásico, que todos tuvieron que repetir en el bis por aclamación popular. Esto no ha hecho más que empezar.