05 ago 2020

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ENTREVISTA

Suburbano: "Nos decían que 'La puerta de Alcalá' no era un 'single' claro"

El grupo de Luis Mendo y Bernardo Fuster, autor del éxito interpretado en 1986 por Víctor Manuel y Ana Belén, actúa en el Auditori Barradas dentro de su gira de 40º aniversario

Jordi Bianciotto

Luis Mendo y Bernardo Fuster, en una actuación de Suburbano.

Luis Mendo y Bernardo Fuster, en una actuación de Suburbano.

Suburbano conmemora su 40º aniversario de intensa carrera, con álbumes propios, bandas sonoras y alianzas con Aute, Sabina o Vainica Doble. El doble compacto ‘Huellas’, regrabación de sus clásicos acompañada de un documental, da cuerpo a la celebración, que este sábado escenificará en el Auditori Barradas, de L’Hospitalet, dentro de Barnasants. Hablamos con Luis Mendo, timonel del grupo madrileño junto a Bernardo Fuster.

Su currículo es apabullante: más de 60 referencias entre álbumes, músicas de películas y encargos para series de televisión, sin contar sus grabaciones para discos de cantautores. ¿Son de los que les cuesta decir que no?

Eso depende de cómo vayas de dinero en cada momento, pero en general siempre hemos hecho cosas que nos han gustado, no por pura motivación económica. Hemos trabajado con amigos o con gente con la que nos gustaba trabajar.

En su 20º aniversario ya dieron un nuevo tratamiento a sus canciones en un disco-libro, ’20 Años y un día’. Ahora le dan otro enfoque en ‘Huellas’.

El año pasado estábamos Bernardo y yo preparando un disco de canciones nuevas, ya teníamos hechas ocho, y caímos en la cuenta de que a finales del 2019 se cumplían 40 años de la salida del primer álbum, así cambiamos de planes. Con los 20 años hicimos un disco en directo con amigos: Aute, Pedro Guerra, Luis Pastor y Pablo Guerrero. Lo de ahora es una revisión en estudio, más profunda, yendo hasta los primeros discos, cuando éramos mucho más ‘folkie’.

Suburbano nació en 1979. Tiempos de nueva ola, de proto-‘movida’... y ustedes, tocando folk con su guitarra acústica, su violín y su mandolina.

Una especialidad nuestra ha sido presentar propuestas fuera de las corrientes que dominaban en cada momento. Pero en 1979 había una movida de música folk muy evolucionada y que nos gustaba mucho: nuestros guías eran grupos europeos como los franceses Malicorne o Gwendal, y los húngaros Kolinda. Folk mezclado con el rock, el jazz... Esa fue nuestra idea inicial, y luego con el tiempo fuimos derivando a hacer canciones y centrarnos en eso. Pero el sabor folk sigue ahí.

En los 80 fueron el grupo de Aute. ¿Qué clase de química se creó con él?

Había una amistad y un entendimiento musical evidente. Empecé grabando con él primero yo, en 1978, y luego cuando hizo su primer concierto nos pidió que tocáramos con él. Yo estuve con él hasta el 93. Años de muchísimo éxito con Eduardo.

Fue el director musical del doble en directo de Aute, ‘Entre amigos’, de 1983. ¿Cómo recuerda aquellos conciertos?

Pues como una histeria general. Hicimos dos conciertos de dos horas y pico el mismo día, tarde y noche, habían venido Silvio (Rodríguez) y Pablo (Milanés) de Cuba, y Serrat de Barcelona, y estaba Teddy Bautista. No te podías equivocar. Mucha responsabilidad, sobre todo para mí, que hacía un poco el bruto con Eduardo. Pero fue bien, aunque no la grabación no se hizo muy bien en el plano técnico. Fue seguramente la primera vez que se hacía un concierto así, invitando amigos a cantar, algo que luego ha hecho todo el mundo: ahora ya no puedes hacer una presentación si no llevas a cuatro invitados. Y no eran tanto invitados estrella como amigos de Eduardo.

En el núcleo de Suburbano hay el tándem de composición que establece con Bernardo Fuster. ¿Cómo funciona?

Con eso no hay método. A lo mejor alguien como Manuel Alejandro dice “voy a hacer un álbum para Julio Iglesias” y se pone y escribe doce canciones de un tirón. Nosotros no; cada canción va surgiendo. Compartimos letras y músicas, aunque normalmente Bernardo se ocupa más de las letras y yo de las músicas. Lo que hacemos es trabajar mucho.

En el documental ‘Huellas’ dice que la historia de ‘La puerta de Alcalá’ es “difícil de contar”.

Porque pasaron muchas cosas con esa canción. Formaba parte de un proyecto de disco que estuvimos paseando durante un año por todas las compañías y nadie lo veía. Nadie nos hizo caso. En Ariola nos dijeron que estaba bien, pero que no veían un ‘single’ claro. Un día, en CBS nos pidieron una canción para Víctor Manuel. Queríamos grabarla nosotros, pero ellos nos propusieron un acuerdo: que él la grabara y a cambio ellos nos sacaban el disco con nuestra versión del tema. Aceptamos, y la compañía nos engañó, porque nuestro disco lo sacaron un año y medio más tarde, para no estorbar, y sin promoción, cuando la versión de Víctor Manuel ya era un superéxito. Pero aquello nos dio un crédito como compositores. Durante un tiempo siempre te venía un directivo genial que te pedía que escribieras una canción que se llamara ‘La puerta de Toledo’.

¿Por qué cree que conectó con tanta gente, y no solo en Madrid, ‘La puerta de Alcalá’?

Es difícil saberlo, pero entonces, en 1986, en Madrid estaban todos los grupos de la ‘movida’ en pleno auge, y la ciudad era como un faro, o eso nos creíamos los madrileños. Era una canción que celebraba la ciudad de una forma distinta. Coincidió con la muerte de Tierno Galván: murió en enero y la canción salió en abril. Y en Madrid había auténtica devoción por ese alcalde. Coincidió todo eso y la canción se disparó. Recuerdo que hablándolo antes con Aute, nos decía: “pero vamos a ver, en Barcelona, ¿quién se va a comprar un disco con una canción que se llame ‘La puerta de Alcalá’?”. Pero fue un éxito en todas partes, también en América, donde nadie sabía lo que era la Puerta de Alcalá. Funcionó porque funcionó. La canción, si se fija, son unas coplas de ciego. Porque entonces Bernardo y el otro coautor, Paco Villar, hacían las letras para el programa de TVE (‘Visto y no visto’) donde Luis Pastor hacia de ciego.

También es suya ‘Arde París’, que grabó Ana Belén. ¿La compusieron específicamente para ella?

Pues esta debo decir que sí, es de las pocas canciones de encargo que hemos hecho. Porque, normalmente, nos pedían canciones para discos de artistas; Amaya, de Mocedades, por ejemplo, miraba lo que teníamos y si les cuadraba alguna la grababan. Pero no hacíamos canciones para tal o cual cantante. Esta sí. Y fue el ‘single’ de su disco (‘Rosa de amor y fuego’, 1989), lo cual nos sorprendió, porque tenía una canción de Nacho Cano (‘Lía’). Pero entre nuestras composiciones más populares quizá la que más nos gusta es ‘Makinavaja’, que hicimos para la película de Carlos Suárez. Nos gusta por el personaje, el anarquista irredento, por las barbaridades que hace y las cosas alucinantes que dice en los cómics de Ivà.

En 1980 trabajaron con Vainica Doble en su álbum ‘El eslabón perdido’. Y en 1984, con Sabina en ‘Ruleta rusa’.

Éramos muy amigos de Vainica desde antes de Suburbano. El ambiente de Madrid, antes de los 80, era muy pequeñito: estaba Aute, que no cantaba en directo, Rosa León..., y Vainica, que era una isla aparte de todo. Llegamos a tocar con ellas, Bernardo y yo, un par de veces en un teatro. Lo último que hicimos fue un disco con sus canciones a medias con Sisa, en el 2003, en el que Gloria (Van Aerssen) hizo unos coros en una canción, cuando Carmen (Santonja) ya había muerto. Ese disco lo hicimos por puro placer. La Fundación Autor, que lo financió, cerró el sello poco antes de que saliera, y tenemos cerca de 200 copias del álbum que nos dieron, porque cerraron los almacenes y los iban a tirar. Y lo de Sabina fue justo antes de que se montara Viceversa. Sí, trabamos mucho en esos años, pero nos daba tiempo para pasarlo bien.

En el siglo XXI han seguido publicando discos, como el conceptual ‘Los delirios del pirata’ (2002).

Era, literalmente, un delirio de Bernardo, a quien le gustaba mucho el tema de los piratas. Como siempre, a la contra, inventamos un disco sobre un tema, como los álbumes conceptuales de los 70. Es la historia de un músico valenciano, en referencia a las raíces de Bernardo, que se enrola en un barco pirata que va al Caribe. Porque en los barcos pirata había músicos que tocaban para animar y tenían estipulada su parte del botín.

Y Suburbano sigue.

La idea es retomar el proyecto del disco nuevo para el año que viene o el otro. Será el 15º de Suburbano. Debemos tener unas 160 o 170 canciones grabadas, y una selección de ellas será lo que tocaremos en Barnasants.