03 abr 2020

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EN LA SALA ATRIUM

Clara Peya se estrena en la ópera con 'Infanticida'

Neus Pàmies interpreta esta pieza con música electrónica inspirada en un monólogo feminista de Caterina Albert adaptado por Marc Rosich

Marta Cervera

Neus Pàmies y Gerard Marsal en un momento de ’Infanticida’, ópera electrónica de Clara Peya.

Neus Pàmies y Gerard Marsal en un momento de ’Infanticida’, ópera electrónica de Clara Peya. / JOAN CORTADELLAS

La premiada y versátil compositora y artista Clara Peya debuta este jueves en la Sala Atrium en el mundo de la ópera con 'Infanticida', dirigida por Marc Angelet. Se trata de una pieza de cámara con sonido electrónico protagonizada por la actriz Neus Pàmies y el músico Gerard Marsal al mando de una mesa con teclado, sampler, sintetizador y armonizador de voces. Él se encarga del diseño sonoro final con repeticiones, distorsiones y 'loops' construidos en directo con la voz de la protagonistainspirándose en las canciones creadas por Peya a piano y voz.

El montaje, producido por la propia Pàmies ('El llibertí', 'Sang i Setge'), se basa en 'La infanticida', un texto de Caterina Albert (La Escala, 1869-1966) premiado en los Jocs Florals de Olot de 1898, aunque no se estrenó hasta 60 años después al tratarse de un texto incómodo, un monólogo duro en el que una joven, Nela, narra qué la llevó a asesinar a su hijo recién nacido. Al enterarse de que 'La infanticida' era de una mujer el jurado le pidió que suavizara el texto para no herir sensibilidades en la lectura que se iba a hacer en la entrega de premios de los Jocs Florals. Albert respondió con un plantón. Pasó de recoger el galardón y a partir de ese momento decidió firmar con el pseudónimo masculino de Víctor Català. "Descubrí este texto aquí en Atrium", recuerda Pàmies, enamorada de esta obra. La actriz, colaboradora del colectivo Projecte Ingenu, se ha rodeado de sólidos profesionales empezando por Peya, con quien ya trabajó en el musical 'Mares i filles'.

Sala de interrogatorios

La obra original sitúa la acción en un manicomio pero en esta versión el monólogo sucede en una sala de interrogatorio desde donde la protagonista recuerda mediante 'flashbacks' lo ocurrido. Confiesa su deseo irrefrenable por su amado, un chico de mejor posición social que ella, y cómo cuando él se fue a estudiar a París ella ocultó su embarazo, temiendo la reacción de su padre. Aunque la han bautizado como ópera electrónica, la decena de canciones recuerdan a ese sonido melódico y elegante de los primeros discos de James Blake. "Las canciones de Clara tenían un sonido neoclásico con base de piano. Al sacar este instrumento y llevarlas a la electrónica hemos podido crear todo un universo", explica Marsal, saxofonista y flautista, compositor y productor. Para él ha sido interesante trabajar el sonido desde un punto de vista dramatúrgico, tratando la voz de Pàmies para escuchar los diferentes personajes que aparecen en el relato. 

Marc Rosich se ha encargado de adaptar el texto con la máxima fidelidad. "Hemos incluido dos poemas del 'Llibre Blanc' y transformado el monólogo en canciones. Pero hemos conservado ese lenguaje rústico, crudo, tan de payés del original. He concentrado partes del texto pero manteniendo casi siempre palabras originales", dice Rosich. Precisamente el contraste entre ese catalán rural y la modernidad de la música es una de las bazas que quiso potenciar el director para que no quedara un montaje "excesivamente romántico", explica Rosich, que en tresemanas presenta en el Foyer del Liceu la ópera 'Diálogos de Tirant y Carmesina', adaptación inspirada en 'Tirant lo Blanc' con música de Lluís Magrané y escenografía de Jaume Plensa, estrenada en verano en Peralada.

Considerada la primera escritora femininista del modernismo, Caterina Albert destacó por su retrato de las mujeres valientes en la sociedad represora y patriarcal de su época. Con 'La infanticida' rompió el mito del instinto maternal, se enfrentó a los clichés y convenciones de su época que no queda tan lejos de la nuestra. Basta ver el reciente caso del bebé arrojado al Besós ocurrido no hace tanto. El deseo, la falta de libertad de las mujeres y el amor son temas que aborda la pieza con una puesta en escena simple pero muy efectiva, firmada por Laura Clos 'Closca', con videoproyecciones que contribuyen a acercar esta obra del siglo XIX al XXI. 

Por cierto, esta no es la única adaptación de Caterina Albert esta temporada. El TNC estrenará en marzo 'Solitud', adaptación de su famosa novela en un montaje dirigido por Alícia Gorina. Las nuevas generaciones reivindican su legado.