05 jun 2020

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RESISTENTE CULTURAL

La metamorfosis de un librero

Octavio Serret cierra la galardonada librería de Valderrobres para dedicarse a la gestión cultural

José A. Sorolla

Octavio Serret, en la Librería Serret, en el 2012.

Octavio Serret, en la Librería Serret, en el 2012. / JULIO CARBÓ

Ayer, 1 de enero del 2020, la Librería Serret, de Valderrobres (Teruel), dejó de existir como tal y su espacio se convirtió en la sede de la asociación cultural Ilercavònia Terra Nostra. Octavio Serret (54 años), que fundó la librería hace 38 años, se dedicará de lunes a viernes a un trabajo que no tiene nada que ver con la cultura, pero los fines de semana se centrará en la gestión cultural.

La Librería Serret se había convertido en un auténtico foco de irradiación cultural y un lugar de encuentro de las culturas catalana y castellana en una tierra de frontera como el Matarraña. Decenas y decenas de escritores, desde Ana María Matute a Javier Cercas, desde Lorenzo Silva a Alicia Giménez Bartlett, desde Ian Gibson a Jordi Llavina o Rosa Regàs, acudían a la llamada de Serret los fines de semana para presentar y firmar sus obras, en un despliegue inconcebible para un pueblo de 2.000 habitantes. Galardonado en Aragón y Catalunya, Serret obtuvo en el 2009 el Premi Nacional de Cultura de la Generalitat y la Creu de Sant Jordi en el 2017.

Pero el hundimiento de la venta de libros, la España vacía y la competencia de Amazon y otras plataformas -Serret, paradójicamente, fue pionero en la venta online- han acabado con la librería. "Los años buenos fueron en el 2002-2003, después las ventas empezaron a bajar hasta el 2009 y desde entonces han caído en picado. En el 2015 estuve a punto de cerrar y si no hubiera hecho de gestor cultural, trayendo escritores y organizando actividades culturales, habría cerrado hace años", dice.

Serret, sin embargo, no abandona la gestión cultural, que es lo que más le gusta. "Me quito la paja y me quedo con el grano", explica gráficamente. La paja era la pura y simple venta de libros de todo tipo, desde literatura y ensayo a textos escolares; artículos de papelería; guías turísticas y senderistas de la zona, etcétera, que en realidad traspasa a una mujer del pueblo, que abrirá en un local cercano y a la que asesorará en sus inicios como librera. El grano serán las actividades de gestión cultural, que realizará bajo la marca Camins Serret y en las que seguirá contando con la presencia de escritores, cuyas obras presentará en la sede de Ilercavònia Terra Nostra, en la de la nueva librería o en cualquier espacio de la comarca, desde hoteles a centros culturales.

La sede de Ilercavònia Terra Nostra, asociación fundada en Tortosa en el 2015, se traslada a Valderrobres, al actual local de la librería y abrirá los fines de semana. "Reunirá libros y publicaciones destinados a conservar y divulgar el legado de los ilercavones, el pueblo íbero que repobló estas tierras, que territorialmente corresponden a la antigua diócesis de Tortosa y abarcan desde el Matarraña y el Bajo Aragón hasta las comarcas del norte de Castellón y el sur de Tarragona", explica.

La asociación, presidida hasta ahora en Tortosa por Josep Miquel Martínez, se financiará con aportaciones de socios, "gente que ama esta tierra y vinculada al mundo de la cultura, como académicos o activistas culturales",  asegura Serret, cuya primera actividad en esta nueva etapa será el festival de literatura negra Aragón Negro, que se celebrará en Valderrobres y otras localidades de la comarca del 15 al 31 de enero. En realidad, Aragón Negro ya existía y la nueva edición está programada desde el año pasado, pero ahora se hará en la sede de Ilercavònia. Y Serret compaginará el festival con su nuevo trabajo comercial, en el que venderá productos alejados de la cultura, como ya hizo en sus inicios, antes de fundar la librería, porque Serret siempre ha sido, sobre todo, un gran vendedor. 

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