26 feb 2020

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PATRIARCA DE LAS LETRAS AFRICANAS

El escritor keniano Ngugi Wa Thiong'o, Premi Internacional Catalunya

La Generalitat valora su prolífica obra literaria y su defensa del multilingüismo

Elena Hevia

El escritor Ngugui wa Thiong’o en una visita a Barcelona, en el 2017.

El escritor Ngugui wa Thiong’o en una visita a Barcelona, en el 2017. / FERRAN NADEU

Incapaz de desprenderse de su eurocentrismo galopante, la Academia Sueca ha perdido este año la oportunidad de premiar al patriarca de las letras africanas, el keniano Ngugi Wa Thiong'o (Kamirithu, Kenia, 1938), incombustible candidato al Nobel. La Generalitat, sin embargo, ha decidido todo lo contrario. Algo así como desagraviar al escritor, con su premio mayor, el Internacional Catalunya, que distingue a las personas que no solo hayan contribuido al desarrollo de la cultura, la ciencia, la economía, sino que además hayan destacado por haber realizado sus trabajos con un alto compromiso ético y humanístico. Wa Thiong'o, firme defensor de las lenguas africanas, creador de novelas, relatos, ensayos, obras de teatro y cuentos infantiles, ha dedicado toda su obra a analizar la fuerza de la colonización no tan solo como elemento de poder y represión sino también como una forma de alienación en su forma de obligar a los pueblos colonizados a abandonar y despreciar su propio idioma.  De ahí que en uno de sus ensayos fundamentales, ‘Descolonizar la mente’, el autor defienda la existencia de las lenguas minoritarias como una forma de resistencia frente a las dominantes.

Wa Thiong'o sabe de lo que habla. En 1977, tomó una decisión trascendental en su trabajo. Escribir una obra de teatro en kikuyu, su lengua materna. La pieza  ‘Me casaré cuando yo  quiera’, provocó la indignación del gobierno keniano por sus críticas a la corrupción poscolonial. Las representaciones, realizadas por actores no profesionales, acabaron llevándole a una cárcel de alta seguridad sin cargos concretos como ciudadano “indeseable” . Y allí, al igual que Nelson Mandela, estableció las bases de su ideario y escribió una de sus obras más significativas la novela ‘El diablo en la cruz’. Tuvo que hacerlo en los ásperos rollos de papel de váter que le facilitaban en el centro penitenciario. En el libro exploró los rituales y símbolos de su cultura como una forma de recuperar y consolidar su identidad.  Así que salir de la cárcel y jurar que jamás haría un trabajo creativo en inglés, el idioma en el que había sido educado, fueron una sola cosa.  

Ataque intimidatorio 

Su enfrentamiento directo con el presidente Daniel Arap Moi, defensor de las etnias minoritarias frente a la mayoría kikuyu, le llevó al exilio y a esa enorme contradicción que supone defender su cultura en países que habían actuado como colonizadores. Así, fue profesor en Londres y más tarde, enseñó literatura comparada en la Universidad de California. En el 2004 tras la caída de Arap Moi regresó brevemente a su país. Una noche, cuatro individuos atacaron al autor y a su esposa en su apartamento de Nairobi, violando a la mujer y quemándole a él la cara. Para muchos, aquella acción no fue en absoluto un delito común.

En el acto de presentación del Premi Catalunya, el ‘president’ Quim Torra ha leído la carta de agradecimiento enviada por el escritor keniano: “Creo que las lenguas pueden y deben relacionarse no según una jerarquía, sino en términos de igualdad, de dar y recibir en las mismas condiciones”. También ha avanzado que será en el primer semestre del 2020 cuando el escritor de 81 años pueda recoger su galardón, tras haberse respuesto de la enfermedad que en los últimos tiempos lo tiene postrado. La obra del autor está ampliamente traducida al catalán y al castellano y publicada por los sellos Raig Verd y Random House, entre otros.