CRÓNICA DE MÚSICA

Reír y llorar con Martirio y Chano Domínguez

La cantante de Huelva y el pianista gaditano se reencontraron en la sala Barts para cantar a Bola de Nieve

Actuación de Martirio en Barcelona

Actuación de Martirio en Barcelona / FERRAN SENDRA

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Roger Roca

La noche iba de drama. De corazones rotos, de lo difícil que es olvidar y de lo terrible de que le olviden a uno. Pero por un rato, en la sala Barts la gente se reía. Martirio, como si le contara un chisme sin malicia a una amiga, dibujaba en un pispás un fresco tragicómico de la amante abandonada. Una mujer que vaga por el pasillo de casa en chándal -“un chandalito viejito, porque los chándales viejos dan cariño”- sin saber muy bien cómo se ha quedado sola. Bolas de pelusa en los rincones, armarios vacíos. Resaca. Y la cama, “esa  cama 'king size'”, que ahora se ve enorme. Buscad pisos con pasillo largo, que son buenos para las depresiones, recomendó. Chano Domínguez, sentado al piano, la escuchaba divertido. Y después de las risas, llegó la estocada con una de las canciones, dijo, más tristes del mundo, “No puedo ser feliz”. “A Chano le gusta mucho eso de que haga reír antes de llorar”. Y es buena estrategia. Porque Martirio sabe un rato sobre cómo hacer reír y sonreír, y sabe también que luego, cuando  la herida calará más hondo.

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Martirio y Chano, la cantante y el pianista que un día casaron como nadie copla y jazz, se reencontraban el jueves en el Voll-Damm Festival de Jazz de Barcelona, más de veinte años de ese primer descubrimiento juntos. Esta vez, el hilo era el universo del cantante y pianista cubano Ignacio Villa, conocido en el mundo entero durante la primera mitad del siglo pasado como Bola de Nieve. Un “artista mundial”, le describió Martirio, “con una capacidad para la expresión del amor y el desamor como ninguno”. Y el mérito de la cantante y Domínguez fue invocar ese mundo con su propia voz, una voz que son dos en perfecta sintonía y que tiene tanto filin como jondura. Recorriendo casi punto por punto el repertorio de su disco, A Bola de Nieve, viajaron de la declaración de desamor, 'Tú no sospechas', a la desesperanza de 'Vete de mí', la más aplaudida de la noche, pasando por rupturas, enamoramientos y males de amores varios con el tono justo para cada caso.

Martirio se aseguró de aligerar las penas de tanto en tanto con alguna nota alegre -“¡ponle un “guasap”, que después viene la guasa!”-, y atacaron lo justo el flanco afrocubano de Bola de Nieve -bonita 'Drume negrita', simpático sin más 'El manisero'-, porque saben que donde son imbatibles, allí donde conmueven de verdad, es en lo que atañe a los males del corazón. “Pasamos toda la vida buscando un alma como la nuestra, pero qué miedo da encontrarla, qué miedo da querer”. La cita no es de Bola de Nieve, es de Maribel QuiñonesMartirio.