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RETRATO RURAL

Jon McGregor: "El 'brexit' ha aplastado la vida del Reino Unido"

El multipremiado escritor británico publica 'El embalse 13', retrato de la vida rural

Elena Hevia

El escritor británico Jon McGregor, en su reciente visita a Barcelona. 

El escritor británico Jon McGregor, en su reciente visita a Barcelona.  / ROBERT RAMOS

En un pueblecito inglés una adolescente desaparece... Podría ser el arranque de cualquier novela negra, pero al escritor Jon McGregor (Bermudas, 1976), experto en dirigir su mirada adonde no toca, no le interesa contar el misterio de esa desaparición, aunque esa ausencia termine impregnando el relato que no es otro que contemplar cómo tras un suceso traumático la vida de la colectividad continúa y el dolor acaba diluyéndose e incluso desapareciendo.  

Esa es la ruta que sigue la novela ‘El embalse 13’ (Asteroide / Angle), que obtuvo el Premio Costa y fue finalista del Booker. Aunque ya supera la cuarentena, a McGregor le persigue todavía la etiqueta de niño prodigio porque se dio a conocer con ‘Si nadie habla de las cosas que importan’, su primera y muy madura novela, con tan solo 26 años. Cuesta creer que alguien tan literario tenga a un músico, Jarvis Cocker, como su principal influencia, o quizá no, si se piensa en las elaboradas letras del excabecilla de Pulp: "Me gusta porque toda su música se basa en el impulso y el arte de contar historias. Tomar los recovecos de la vida y mostrarlos ante un público amplio. También me atrae el hecho de que esté al margen de las corrientes habituales". Sabe McGregor que cuando está definiendo a Cocker también está hablando de sí mismo. Los recovecos poco evidentes de Jarvis son los suyos. En el caso de 'El embalse 13', la sutil historia parte de un suceso dramático pero poco a poco su interés como escritor se desvía a la vida de las personas que buscan a la chica desaparecida a lo largo de los siguientes 13 años.

Como lanzar una piedra

"No hay significado en esa ausencia -dice-, para mí es como una piedra lanzada a un estanque, desaparece y no hay más". Que no haya más también tiene sus peligros, entre otros la posibilidad de decepcionar a los lectores que busquen una trama policiaca convencional, cosa que ya ha ocurrido en Amazon, donde ha encontrado críticas de lectores frustrados. Porque más que de la resolución de un misterio a McGregor le interesa levantar acta del paso del tiempo: "No me di cuenta de que ese era el verdadero tema hasta haber acabado el libro. Durante el proceso, me centré en la vida del pueblo. Lo que significa ser agricultor o ganadero y cómo eso está relacionado con el tiempo atmosférico, vinculado al paso de las estaciones". De lo que sí fue más consciente es de su mirada naturalista, casi científica, que contempla en igual medida a los humanos y a los animales, insertos en el contexto de la naturaleza. "Pero no quería describir ese espacio como algo maravilloso, sino más bien con una mirada aséptica".

Pese a ser un inglés de ultramar, McGregor cree que su condición británica -muy evidente en todas sus novelas- no le deja escapatoria alguna: "Todos mis libros tratan del Reino Unido y es verdad que no me gustan muchas cosas de mi país, empezando por el 'brexit', pero me he negado sistemáticamente a hablar de ello porque es un asunto que ha aplastado la vida de mi país en los últimos tres años y muy probablemente lo haga en los próximos 10 o 15 años. En relación a esta novela tuve mucha suerte porque el referéndum se celebró justo después de que yo la acabara. Yo quería que el lector reconociera un espacio y un tiempo concretos, el de los últimos años, pero que estos no quedaran sepultados bajo el peso de la política".