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EL IMPACTO DE LOS DISTURBIOS

Quincena 'horribilis' de la cultura en Barcelona por las protestas

La venta de entradas para conciertos y espectáculos de teatro ha caído en picado

Los promotores internacionales reciben llamadas preocupadas de los artistas

Marta Cervera

Actuación en la Rambla organizada por el Liceu para celebrar el Día Mundial de la Ópera y contribuir a recuperar la normalidad cultural en Barcelona, este viernes. 

Actuación en la Rambla organizada por el Liceu para celebrar el Día Mundial de la Ópera y contribuir a recuperar la normalidad cultural en Barcelona, este viernes.  / JOAN CORTADELLAS

Los programadores de espectáculos llevan casi una quincena 'horribilis' como consecuencia de las protestas por la sentencia del 'procés' y encaran un fin de semana con manifestaciones de signo contrario sábado y domingo que se prevén masivas. El clima de inestabilidad más las complicaciones en la movilidad han hecho que cines, teatros, conciertos y museos hayan sufrido un bajón de asistencia. En el teatro, como ya informó EL PERIÓDICO, hay preocupación por un descenso de hasta el 70% en la venta de entradas. 

"La venta de entradas cayó y aún no hemos recuperado el ritmo que llevábamos", explica Tito Ramoneda, de la promotora musical The Project. Estima que las ventas han bajado el 30% y lamenta que en el sector musical no exista una asociación como la teatral Adetca, que refleja las cifras de taquilla con transparencia. The Project tiene previsto ofrecer todos los conciertos programados para este fin de semana, como el de Herbie Hancock, estrella del jazz que inicia su gira internacional este sábado en el Palau de la Música dentro del Festival de Jazz de Barcelona. Ramoneda recomienda acudir con más antelación de la habitual.

No le extraña que hayan bajado las ventas, pero recuerda que es importante recuperar la actividad cultural. "Hay que mantener las puertas abiertas. La música es una magnífica forma de unir a la gente y hay que volver a la normalidad". En Live Nation también se han resentido las ventas y agentes de artistas han llamado preocupados por las imágenes vistas en televisión. "Pero a diferencia del 2017 no se han bloqueado las ventas ni pensamos en anular nada como ocurrió entonces", indican fuentes de la macropromotora internacional. La gente sigue comprando entradas para el concierto de Elton John, y pronto anunciarán la visita de otros dos grandes artistas a Barcelona cara al verano. Tampoco Primavera Sound, festival con gran afluencia extranjera, se ha resentido. Todo lo contrario: ha incrementado sus ventas. "La semana pasada vendimos más abonos de lo normal", declara un portavoz del festival. 

In-Edit perdió el 50% 

Previsores, los organizadores del festival de documentales musicales In-Edit cambiaron su estrategia de comunicación y venta. El octubre de hace dos años les pilló de pleno. "Esta vez hemos empezado la campaña antes teniendo en cuenta la fecha de la sentencia. Cuando salió ya llevábamos muchas sesiones vendidas. Por eso, aunque el fin de semana pasado la venta cayó un 50% estamos aguantando bien", señala Cristian Pascual, director de la cita inaugurado el jueves. En su opinión, la gente también ha aprendido de lo ocurrido en el 2017. Entonces, todo se congeló. Ahora es distinto. "No noto la misma parálisis de entonces", afirma. "La gente ahora se espabila para llegar a todo, tanto a las 'manis' como al trabajo". Desea que lleguen también a las salas de cine como en anteriores ediciones de este festival con 35.000 espectadores en el 2015 y el 2016. 

Bajón del 69% en el Palau de la Música

Hace una semana el Palau de la Música, situado cerca de Via Laietana y Urquinaona, zona donde se concentraron los disturbios, cerró sus puertas a causa de las dificultades para llegar al auditorio modernista. Pero esta semana ya se trabaja con normalidad y esperan no tener que volver a bajar la persiana para evitar más pérdidas. Las dos últimas semanas las ventas absolutas de los conciertos organizados desde la Fundación Orfeó Català-Palau de la Música han caído a plomo. "Nuestros conciertos han bajado un 69% pero hay que tener en cuenta que veníamos de un arranque muy fuerte", matiza Joan Oller, director general del Palau. Las visitas organizadas bajaron un 5%, lo que representa unos 10.000 euros menos de recaudación. "Es posible que el efecto de lo ocurrido se note dentro de dos o tres meses", dice pensando en todos esos turistas que deseaban venir a Barcelona y quizá hayan optado por otro destino. No es partidario de suspender más conciertos. "Hay que preservar la vida cultural. No olvidemos que el Palau siguió ofreciendo música durante la guerra civil. Más allá de las crisis que vivamos, siempre es importante mantener el vínculo con la cultura".

En el Liceu las ventas también se han resentido y se tuvo que cambiar de día una función de 'Turandot', la que coincidió con la huelga del viernes. Piensan poner en marcha estrategias de comunicación para recuperar la ilusión generada con el 20º aniversario de la reconstrucción. No obstante, fuentes de la ópera aseguran que el ritmo de compra de los dos próximos espectáculos, 'Doña Francisquita' y 'Cavalleria Rusticana', se mantiene estable.  Como suele ocurrir, el Liceu se ha convertido estos días en caja de resonancia de lo que ocurre en la calle. Desde que salió la sentencia, gente a favor de la libertad de los políticos condenados ha dejado sentir su voz en los descansos o al final de algunas representaciones. A veces, personas con otra visión han respondido también. Y esa necesidad de expresarse se ha visto también en otras salas.        

En el Auditori, pese a suspender la semana pasada un concierto debido a una manifestación en Marina, piensan seguir adelante con toda la programación. Este fin de semana se mantienen las sesiones del 'Stabat Mater' de Rossini dirigido por el especialista en música antigua Rinaldo Alessandrini al frente a la OBC con solistas de la talla del tenor Enea Scala, que debuta en Barcelona. Robert Brufau, director del Auditori, recomienda llegar con antelación a la sala, sobre todo el sábado por la tarde, para evitar posibles problemas con la manifestación organizada de nuevo en Marina. "Hemos tenido llamadas de abonados a la OBC preguntando si podrían llegar", señala Brufau, que intenta transmitir calma reforzando la comunicación. Por lo que atañe a las ventas, no han notado gran cosa: "Globalmente, lo ocurrido la semana pasada no se ha notado en taquilla".

Cruïlla, a buen ritmo

Jordi Herreruela, director del festival Cruïlla, cree que el sector de la música no ha sufrido tanto como el teatro. "Quizá influye que nuestro público es más joven, local y que tenemos muchos grupos catalanes", comenta tras un arranque de la edición de otoño sin demasiada afectación. "Hace dos años se paró todo. Esta vez es diferente", dice el responsable de la muestra. Cruïlla tiene varios conciertos 'sold out' y "un ritmo de ventas bueno". Como otros agentes, destaca la necesidad de mantener la oferta cultural: "La música y la cultura tienen un componente político fuerte. Son herramientas de crítica. Y necesitamos espacios donde canalizar la energía que está en la calle. Pero conste que no tengo nada en contra de espectáculos que sean como un masaje cerebral y puro entretenimiento". Confía en el 'seny' de la gente y su capacidad para manifestarse no solo en las calles sino también acudiendo a espectáculos. "Toca poner en valor la cultura como espacio de reflexión".

En el sector del teatro la taquilla cayó la semana pasada hasta el 70% en algunos casos y cerca de un 65% de media según datos de Adetca (Associació d’Empreses de Teatre de Catalunya).  La semana de la setencia los teatros vivieron del público que ya había comprado la entrada anteriormente pero la taquilla bajó mucho y todavía no se ha recuperado. "Es una catástrofe. Veremos cuánto tardamos en alcanzar el buen ritmo que llevábamos antes", explicaba a Isabel Vidal, presidenta de Adetca. Aunque esta semana ha empezado una ligera recuperación, una caída así en plena temporada alta supone "un desastre" para el sector.