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CRÓNICA DE FESTIVAL

Mística y rumba en el Mercat de Vic

Juliane Heinemann emocionó con su sensible propuesta electrónica en torno a Walter Benjamin en una primera jornada que terminó entregándose a la fiesta con Gertrudis

Jordi Bianciotto

Actuación de Gertrudis en el Mercat de Música Viva de Vic

Actuación de Gertrudis en el Mercat de Música Viva de Vic / XAVI TORRENT

Todos los acentos de la música se citan en el Mercat de Vic, si bien el arranque de este año, este miércoles, resultó particularmente polarizado: en un plis-plas pasamos del delicado poema electrónico en torno a Walter Benjamin a cargo de Juliane Heinemann a la detonación festiva de Gertrudis, a golpe de rumba, reggae, ‘tumbao’ y lo que se torciera.

En el teatro Atlàntida, honores merecidos para Heinemann, protagonista del espectáculo inaugural, ‘L’últim camí de Walter Benjamin’, premio Puig Porret del año pasado (en esta edición ha ido a parar a Núria Andorrà),encaminado a recorrer las últimas 24 horas del pensador alemán. Espectáculo, sí, porque la sucesión de canciones y secuencias instrumentales se fundió con una exquisita puesta en escena en que los músicos operaban entre dos pantallas, una de ellas traslúcida a lo largo del borde del escenario, que recogían las sugerentes imágenes paisajísticas de Samuel Navarrete.

Por los seres anónimos

El repertorio de laberlinesa-barcelonesa se movió entre un pop ensoñador, de melodías esbeltas, y en un minimalismo etéreo, siguiendo la peripecia final de Benjamin de Banyuls a Portbou huyendo de los nazis. A medida que se acercaba la hora más grave, la música fue oscureciéndosehasta insinuar una liberación espiritual. Citas a los poetas (de Machado a Màrius Torres) y los ejecutantes, ases de la música improvisada (Jordi Matas, Marko Lohikari, Oriol Roca, Marcel·lí Bayer), colocados algunos de ellos en casillas inusuales, a cargo de sintetizadores. Y un mensaje final del mismo Benjamin llamando a “honrar la memoria de los seres anónimos”, en atención a todas las víctimas de la persecución y el exilio.

Un menú muy distinto, lúdico y desenfrenado, fue el que desplegó Gertrudis en una Carpa Negra a rebosar. Xavi Ciurans y compañía estrenaron dos canciones con potenciador de sabor, ‘Si tothom calla’ y la ya aireada ‘Bon dia vida’, adelantos del álbum producido por Roger Rodés (Macaco) que saldrá este otoño. Cargando con sus clásicos, de ‘Samarreta’ a ‘Tan lluny de tu’, lo tienen todo para situarse en lo más alto de la escena mestizo-verbenera. Y el Mercat fue también punto de reencuentro con Espaldamaceta, canalizando ahora su poder muscular natural en intensas canciones eléctricas en catalán (las de su sustancioso ‘Millor que mai’) y con el cómplice de Maria Arnal, el guitarrista David Bagés, desarrollando con el trío Phicus el ruidismo y jugando a placer con graves, afinaciones perversas e interferencias en la Jazz Cava, esquina más agreste del Mercat.