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CRÓNICA

John Paul Keith, un vivaz y elegante rock and roll

El músico de Tennessee cautivó al público del Altaveu de Sant Boi con su distinción 'vintage' en una noche bien encarrilada por el blues-rock criollo de Delgrès

Jordi Bianciotto

John Paul Keith, en el Altaveu de Sant Boi de Llobregat.

John Paul Keith, en el Altaveu de Sant Boi de Llobregat. / FERRAN SENDRA

En su apuesta por figuras valiosas que vuelan bajo radar, el Altaveu nos trajo este sábado al portento de Knoxville, Tennessee, John Paul Keith, con su innegociable Fender Telecaster y un esbelto cancionero que proyecta luminosidad pop a las esencias del rock and roll. Sesión edificante en Can Massallera con un músico capaz de conseguir que aquello a lo que podemos dar por superado vuelva a sonar vibrante.

Dijimos sábado pero habría que hablar del domingo, ya que eran pasadas las dos de la madrugada cuando Keith entró en escena con su trío y el ‘up-tempo’ vivaz de ‘Never could say no’. Hay algo desconcertante en su figura, ya que puedes preguntarte dónde empiezan y terminan sus similitudes tanto con Buddy Holly como con Elvis Costello, y hasta dónde las potencia él mismo con sus gafas de pasta y su voz llena de color. Pero su cancionero rebosa vida y nos metió en un estadio de bienestar con melodías claras y bonitas (‘You devil’) no exentas de misterio (‘We got all night’) y acudiendo a la melancolía heredera de un Roy Orbison (‘Ain’t letting go of you’, de su último disco, el cuarto, ‘Heart shaped shadow’).

Guitarra con clase

Pero Keith es además un diestro guitarrista que cautivó con su sonido elegante, provisto de ese punto ‘twang’ reverberado que nos lleva a otro plano mental. La mezcla de sus dinámicas melódicas y su distinción con las seis cuerdas, con ‘punch’ solista en ‘Meet me in the corner’, mantuvo al público con sonrisas de oreja a oreja a través de temas con tanta miga como la balada ‘Miracle drug’ o el arrollador swing de ‘I work at night’.

Y hablando de guitarras con estilo, elogios para Pascal Danaë, cabecilla de Delgrès, el grupo francés con raíces en Guadalupe que encarriló previamente la noche con un blues criollo de textura inhabitual (una aparatosa tuba, el sousafón, en lugar de bajo) y actitud rock’n’roll. Denuncias de la colonización (‘Mo jodi’) y un asalto ‘roots’ a ‘Whole lotta love’, de Led Zeppelin (¿o a ‘You need love’, de Willie Dixon?), para cerrar el 31º Altaveu con brío y actitud.

Temas: Música