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TOPONIMIA MUSICAL

¿Y si Le Corbusier fuera el padrino del hip hop?

Torres neoyorquinas como las de Sedgwick donde nació el género fueron una mala adaptación de un modelo del famoso arquitecto y urbanista

Lucía Lijtmaer

Retrato de Le Corbusier.

Retrato de Le Corbusier. / EFE / MARÍA LUISA GASPAR

Cualquier autoridad en hip hop conoce la cronología precisa del primer advenimiento musical que cambió todo: la noche del 11 de agosto, 1973, en el primer piso del número 1520 de la avenida Sedgwick, en el Bronx, donde Clive Campbell, conocido como DJ Kool Herc, decidió probar el sonido que llevaba practicando durante meses en la fiesta de cumpleaños de su hermana, alternando vinilos de la misma canción, repitiendo así el 'break'. Nacía el 'breakbit', y el estilo, el ritmo y la cadencia del primer hip hop. Con el tiempo, en el 2010, el edificio sería declarado meca oficial, y quedó consagrado como el lugar de nacimiento del hip hop.

Por supuesto, la realidad es siempre mucho más compleja -el género no nació de la noche a la mañana, se llevaba gestando en distintos espacios desde el inicio de la década-, pero el edificio de apartamentos de Sedgwick, hogar de 102 familias trabajadoras del Bronx, quedaría como símbolo y lugar de peregrinaje oficial.

Mala adaptación

Recientemente, el arquitecto y estudioso del género Michael Ford lanzaba la relación definitiva: las grandes torres -como las de Sedgwick- intercaladas con parques no surgen de la nada, sino que derivan del arquitecto y urbanista Charles-Édouard Le Corbusier, y estaban pensadas para un París rupturista y moderno. Lo que llegó a Nueva York fue una mala adaptación del constructor Robert Moses en los años 60 y 70: sin parques y sin espacios públicos para que los vecinos se relacionaran.

La densidad de población de este tipo de edificios tuvo un traslado peculiar a Estados Unidos: las autopistas que cercenaban por la mitad los barrios menos favorecidos, los oscuros pasillos y las pistas de baloncesto improvisadas estandarizaron un tipo de construcción pública que sería caldo de cultivo híbrido de la cultura hip hop: la falta de inversión en educación y cultura dejó a una juventud un entorno urbanístico y económico en el que juntarse en la calle era la única opción. Las letras de la música que se generaba desde el inicio hablaban de cruces, aceras, esquinas y bloques. La calle era escenario, inspiración y obligación. Como el bloque de pisos. Un bloque mal 'sampleado' a Le Corbusier, pero un bloque.