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FESTIVAL DE VENECIA

Brad Pitt está definitivamente de vuelta: 'Ad Astra' es la confirmación

El actor protagoniza una especie de versión sideral de 'El corazón de las tinieblas' a las órdenes de James Gray

Noah Baumbach filma con finura la devastadora separación de una pareja en 'Marriage story'

Nando Salvà

Brad Pitt, en Venecia, este jueves.

Brad Pitt, en Venecia, este jueves. / REUTERS / YARA NARDI

Llevábamos tanto tiempo sabiendo de él sobre todo por la larga disolución de su matrimonio que llegamos a pensar que habíamos perdido a uno de los actores con más talento de su generación, pero Brad Pitt está definitivamente de regreso; lo demostró hace unas semanas con 'Érase una vez… en Hollywood', en la que le bastó un pequeño papel para erigirse en lo mejor de la película, y lo vuelve a demostrar en el estupendo drama de ciencia-ficción que este jueves ha presentado en la Mostra, y en el que cada escena gira en torno a él.

Dirigida por el gran James Gray, 'Ad Astra' puede definirse como una versión apócrifa de 'El corazón de las tinieblas' en la que Kurtz no se oculta en el Congo -como en la novela original de Joseph Conrad- ni en la jungla vietnamita -como en 'Apocalypse now'-, sino cerca de los anillos de Saturno. En todo caso su protagonista es Roy McBride (Pitt), que emprende una misión a los límites del sistema solar para encontrar a un astronauta que al parecer ha perdido el juicio y quizá tenga la clave para salvar a la humanidad del desastre: su padre.

En otras palabras, 'Ad Astra' no es sino otra de esas demoledoras historias que Gray ha contado varias veces a lo largo de su carrera -en títulos como 'La noche es nuestra' o 'Z, la ciudad perdida'- sobre hombres que viven aplastados por la sombra de sus fallidos progenitores y que parecen condenados a seguir sus mismos pasos. Mientras cruza un espacio exterior tan majestuoso como absolutamente metafórico -y en el camino se enfrenta a piratas lunares y babuinos enloquecidos-, lo que McBride busca esencialmente es su redención. Gracias a ese fascinante viaje, Brad Pitt vuelve a demostrar que él ha encontrado la suya propia.

Si hay una relación familiar más potencialmente dolorosa que la que mantienen un padre y su hijo -o una madre y su hijo- es la de un marido y una esposa que deciden dejar de serlo; de eso habla 'Marriage story', que también ha presentado este jueves su candidatura al León de Oro y también es magnífica. Scarlett Johansson y Adam Driver encarnan a una pareja que, al principio de la película, ya han iniciado los trámites de su separación. Su intención es romper de forma amistosa pero, en cuanto sale a la luz toda la porquería que se escondía bajo la alfombra -los celos, los egoísmos, las traiciones-, queda claro que el hijo común será usado como un trofeo por el que competir, que los abogados convertirán el conflicto en una guerra sin cuartel, y que de ella nadie saldrá como vencedor.

Es decir, lo importante aquí no es lo que se nos cuenta, porque ya nos lo sabemos; lo importante es la finura con la que Noah Baumbach y sus actores nos lo cuentan; cómo cargan a ambos protagonistas de razones y faltas, de manera que al contemplarlos es inevitable ponerse del lado de él y del de ella alternadamente; cómo nos arrancan la carcajada en una escena y nos anudan la garganta en la siguiente -o la misma-; y cómo logran que salgamos del cine convencidos de que las relaciones de pareja son veneno y, a la vez, de que vivir a solas no es vivir.