Ir a contenido

VIVENCIAS

Leopoldo Pomés, el hombre que sabía mirar

El fotógrafo y creativo publicitario publicó en junio el libro de memorias 'No era pecado'

Ramón Vendrell

Leopoldo Pomés, en el icónico restaurante Flash Flash de Barcelona, este martes.

Leopoldo Pomés, en el icónico restaurante Flash Flash de Barcelona, este martes. / FERRAN NADEU

Leopoldo Pomés, fallecido este martes a los 87 años, adoraba contar historias y sabía contarlas. "A ver, ¿qué hora es? ¿Tenéis tiempo?", se relamía el pasado junio en la presentación de sus memorias, 'No era pecado' (Tusquets / Edicions 62), cuando se le pidió alguna aventurilla de arquitectos con los que colaboró como Federico Correa u Óscar Tusquets. "Correa, qué personaje...", excitó al personal, y se lanzó a explicar que Correa y un amigo alcanzaron un momento de comunión con la naturaleza en unas solitarias rocas bañadas por el mar en San Sebastián. Habían llegado en bicicleta (el cansancio siempre ayuda) y la luz era mágica. Era perfecto. Hasta que llegaron unos chavales y rompieron el ensalmo. "Niños, como no paréis de chapotear nos vamos", los amenazó Correa. En efecto, qué personaje, amén del responsable junto con Alfonso Milá del interiorismo de Il Giardinetto, donde tuvo lugar el encuentro con la prensa, y de Flash Flash, justo enfrente, restaurantes ambos impulsados por Pomés en los albores de la década de 1970.

Pomés también adoraba hacer fotografías y, ehem, sabía hacerlas. En lo segundo no vamos a abundar aquí, qué queda por decir de un Premio Nacional de Fotografía, pero sí en lo primero. "La fotografía que más emoción que me ha causado hacer es la de Núria Closas [1955]. Tal como apreté el botón de la cámara supe que había hecho algo importante -dijo-. Y cuando la revelé, aún más. Revelar es un momento único del que no disfruta ningún otro artista. La de gritos de emoción que he dado al ver nacer la imagen. A mi padre lo desperté más de una vez". Lo dicho, Pomés adoraba hacer fotografías.

Por 'No era pecado', escrito con la colaboración de la periodista Lídia Penelo, desfilan los grandes momentos artísticos de Pomés, que son la tira: la primera exposición en las Galerías Layetanas, la relación con Antoni Tàpies, Joan Ponç, Joan Brossa y el resto de miembros del grupo 'Dau al Set'; las campañas para Terry con Nico y, sobre todo, Margit Kocsis; las campañas para Freixenet, la ceremonia de apertura del Mundial de Fútbol de 1982,  la campaña de imagen para los Juegos Olímpicos de Barcelona 92...

Más íntimo

Tres comentarios jugosos dejó caer sobre estos 'highlights'. Uno: "Manuel Vázquez Montalbán escribió que eroticé a España. No a mí mismo, no, ¡a España!" Dos: "En mi vida he estado tan acojonado como en la inauguración del Mundial. En las pruebas, siempre que la paloma tenía que salir volando del balón hacia el cielo, salía y se quedaba allí al lado en el suelo". Pero a la hora de la verdad, la paloma cumplió. Uf. Tres: "Trabajar con Gwyneth Paltrow [en un anuncio de Freixenet] fue muy desagradable". Pues sí: la actriz rechazó ver lo que habían rodado porque, dijo, "¡podría vomitar!"

Pero al margen de su trabajo como fotógrafo y creativo publicitario, Pomés también vuelca en el libro recuerdos familiares, su iniciación en el sexo, su amistad con numerosos personajes clave de Barcelona, su afición a la gastronomía y hasta sus cólicos hepáticos. Es este Pomés más íntimo el más divertido y agudo.

"Mirar es para mí lo más importante de todo -dijo-. No paro de mirar. No es que me lo proponga, pero no paro de mirar".       

            

Temas: Fotografía