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CRÓNICA DE DANZA

La compañía de Carlos Acosta despliega toda su energía felina en Peralada

El grupo impulsado por el nuevo director del Birmingham Ballet ha sabido exportar el talento cubano

Valèria Gaillard

Un momento de la actuación de la compañía Acosta Danza, con Calos Acosta en escena , en Peralada, el jueves.

Un momento de la actuación de la compañía Acosta Danza, con Calos Acosta en escena , en Peralada, el jueves. / TOTI FERRER

'Evolution' es el nombre del espectáculo que ofreció el jueves con 'sold out' la compañía del bailarín cubano Carlos Acosta en Peralada, una evolución que se hizo palpable en las cinco piezas que interpretaron 14 bailarines (de los 21 que integran Acosta Danza). Después de su estreno en el festival ampurdanés hace dos veranos, justo el mismo día que se perpetraron los atentados en Barcelona y Cambrils, la compañía cubana ha vuelto para demostrar que, lo que entonces era un proyecto, una ilusión, un camino, ahora está consolidado y avanza con paso firme. 

Los bailarines -sobre todo los hombres- son el principal valor de una compañía que ha sabido exportar el talento de la isla caribeña vistiéndolo con las obras de los coreógrafos actuales más sugerentes. Sidi Larbi Cherkaoui, Russell Maliphant, Goyo Montero, Jorge Crecis... Acosta no se pone por poco. En conjunto, el espectáculo muestra la solidez de un trabajo que potencia no tanto la individualidad de los intérpretes, sino la calidad del grupo. Esto se hace evidente, por ejemplo, en piezas como 'Twelve', de Crecis, una coreografía escheriana que supone todo un reto para los intérpretes, que se pasan botellas sin descanso. Se trata de danza-deporte y es un divertimento que puso de relieve la energía extraordinaria de estos atletas, así como su velocidad y coordinación. Los lanzamientos se ejecutan durante giros, saltos, volteretas, los bailarines se quedan suspendidos en el aire formando figuras acrobáticas sorprendentes. Acosta contaba tras el espectáculo que esta misma pieza no había funcionado con los bailarines del Royal Ballet, pues requiere reflejos rápidos y agilidad felina.

En 'Llamada', de Montero, los bailarines ahondan en la expresividad de sus cuerpos con un impulso motriz que nace de las entrañas. Algunos dúos masculinos recuerdan los bellos frisos griegos. Sin olvidar el hipnótico 'Two' que Acosta, a sus 45 años, danzó con una sabiduría y una poesía que solo la madurez aporta. También bailó en el dúo de Cherkaoui, 'Mermaid', con una frágil y a la vez poderosa Marta Ortega, una de las piezas más aplaudidas de la noche. El público quedó obnubilado con esta sirena cuya dificultad para caminar se representa con unas zapatillas de punta que ceden como goma y un torso que desfallece como el de una marioneta a la que han cortado los hilos. Más lírica fue la inicial 'Imponderable', en la que los bailarines, moviéndose como un solo cuerpo, ilustraron las canciones comprometidas y setenteras de Silvio Rodríguez.

Tras el anuncio de que Acosta asume a partir de enero la dirección del Birmingham Ballet -todo un caramelo para quien ha sido una figura tan transcendental del Royal Ballet de Londres, el primer artista negro que interpretó a Romeo, discípulo aventajado de la 'assoluta' y casi centenaria Alicia Alonso-, se abren las dudas sobre el futuro de la compañía, si bien 'Yuli' sostiene que la tirará adelante porqué es su "bebé". Esperemos que así sea.