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CRÓNICA

Amaia, estilo y homenaje a Los Fresones Rebeldes en Porta Ferrada

La cantante navarra exhibió sutileza en el recorrido por las canciones de su inminente primer álbum y dedicó 'Medio drogados' a la fallecida Inés Bayo

Jordi Bianciotto

Amaia Romero, en su actuación en Cap Roig, el domingo. 

Amaia Romero, en su actuación en Cap Roig, el domingo.  / XAVIER CASALS

Todos los prejuicios derivados de la sobrexposición y el 'marketing' pueden activarse en torno a una 'extriunfita' como Amaia, pero cuando su primer álbum salga a la venta, en septiembre, sus 'haters' preventivos tendrán que vérselas con un material delicado, que evita recursos facilones y desliza señales de personalidad. Así lo dio a entender este domingo en Porta Ferrada, donde recorrió las diez nuevas canciones en una de las selectas primicias que está ofreciendo este verano.

Amaia se ha distanciado de 'OT' y no hay más que ver de qué músicos se rodea. Entre ellos, Los Hermanos Cubero, portentoso dúo de folk castellano, "del tradicional y del no tradicional", que abrió la noche combinando su natural buen humor, entre pasodobles y "jotas antiguas" ("que en algún momento fueron nuevas"), con destellos de su destemplado último disco, 'Quique dibuja la tristeza', inspirado por la muerte de la esposa del cantante-guitarrista Enrique Cubero. Versos de pérdida con soleados acordes mayores: escalofríos.

Cita a tres voces

En 'Tenerte a mi lado', otro recuerdo del amor arrebatado, salió Amaia a subrayar la melancolía. "Hoy en el colegio dibujaron la tristeza / y nuestra hija te ha pintado a ti". Completando el simbolismo, los hermanos cerraron en atención a la pequeña Cubero, que hoy tiene siete años, con su canto más jovial: "Llegó un nuevo día / Levántate de la cama / para que nadie diga / que eres una holgazana". Encarando la vida y dando relevo a la estrella de la noche.

Amaia Romero abrió abordando sola al piano 'Nadie podría hacerlo', una canción con reflejos del recogimiento antiguo de una Carole King o unos Carpenters, entonada con un punto naíf a juego con sus espontáneos comentarios: "¡Vamos a pasarlo superbién!". 'Quedará en tu mente', más dinámica y pop, hizo pensar en el 'Donosti sound' de los 90, pero su repertorio no se queda en la recreación 'retroindie'. Hubo relieves en sus cauces de melodías esbeltas y emotivas: 'Un día perdido', 'Nuevo verano' o la muy sutil 'Porque apareciste', esta con Roberto Cubero, que en el disco "grabó una línea de mandolina que quedó superbonita". Junto a Amaia, una banda despierta: Núria Graham a la guitarra, su cómplice Aleix Bou a la batería, el bajista Miquel Sospedra (Mazoni, Sanjosex) y la teclista Paula Vegas.

Con elegancia

El cancionero de ese primer disco, 'Pero no pasa nada', no cayó en tentaciones pretenciosas ni épicas. Amaia se acogió a un estilo contenido, sugerente, desde la balada con suave 'crescendo' 'Cuando estés triste' hasta el ligero toque electrónico de 'Última vez' y la que presentó como favorita, 'Quiero que vengas', la más convulsa del paquete.

Repertorio completado con versiones interesantes: adaptaciones al castellano de sendos éxitos de los 60, 'The end of the world', de Skeeter Davis, y 'I only want to be with you', de Dusty Springfield. Buenos modelos inspiradores, ambas cantantes, y significativos de su gusto por un pop clásico y elegante, y por las voces que no se pasan de rosca. 'Medio drogados', de Los Fresones Rebeldes, adquirió propiedades no previstas: Amaia la dedicó "a todo el grupo" y, en especial, "a ella", a su cantante original, Inés Bayo, que falleció este viernes a los 45 años.

Cancionero de tránsito de la juventud a la madurez, luminoso pero con vistas al paso del tiempo y a la trascendencia, y cantado con buena caligrafía. Cerrando, 'El relámpago', con su sereno romanticismo, de aires crípticos un poco a lo Lana del Rey, invitando a pensar en una Amaia con mucho recorrido por delante.