ESTRENO DE LA SEMANA

Cómo ser mujer en Costa Rica

Antonella Sudasassi Furness dirige 'El despertar de las hormigas' sobre la construcción de una identidad femenina

La realizadora Antonella Sudasassi con la protagonista de su película, Daniella Valenciano. 

La realizadora Antonella Sudasassi con la protagonista de su película, Daniella Valenciano. 

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Cuando Antonella Sudassassi Furniss comenzó a estudiar comunicación y producción audiovisual, la cinematografía de su país, Costa Rica, se reducía a una decena de títulos. El panorama en unos pocos años ha pasado de ser inexistente a resultar de lo más efervescente y prometedor, con más de 10 producciones cada año, pertenecientes a todos los géneros posibles que abarcan todo un abanico de gustos y posibilidades. Además, este movimiento emprendedor y joven ha sido impulsado por la mirada femenina. El 70% de las películas que han adquirido un carácter internacional fueron dirigidas por mujeres, entre ellas, la ópera prima de Sofía Quirós, ‘Ceniza negra’, que tuvo su première en el pasado Festival de Cannes, o las obras de Hilda Hidalgo o Paz Fábrega.

‘El despertar de las hormigas’, forma parte de un tríptico ideado por Sudassassi Furniss para hablar de la mujer en diferentes etapas de su vida. La primera parte, el cortometraje ‘The awakening of the ants: childhood’ (2016) se centraba en la niñez; la película que ahora se estrena, aborda los retos a los que se enfrenta una madre joven a la hora de encontrar su propia identidad dentro de un entorno opresivo y patriarcal que la anula completamente. Y, por último, estrenará un documental que analizará la tercera edad, tocando temas, como la sexualidad, que en muchas ocasiones prefieren silenciarse.

Ellas son las jerarcas

“La película surge de la necesidad de explorar la figura femenina dentro de mi familia, que está formada principalmente por mujeres fuertes, prácticamente jerarcas, que siempre están ahí para los demás a costa de muchos sacrificios y eso me generaba muchos interrogantes acerca del rol de ser madre, de ser esposa, de la entrega hacia los demás y de estar ahí para complacer, servir y atender”, cuenta la directora durante su visita a Madrid para presentar la película después de pasar por el Festival de Berlín y el de Málaga.

La película nos adentra en la intimidad de Isabel (Daniela Valenciano), una joven con dos hijas que vive sometida a los designios de su pareja hasta que un día comienza a darse cuenta de que su sumisión no le permite hacer realidad sus sueños (abrir un taller de costura) ni enfrentarse a la presión de todo su entorno para que tenga más hijos.

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“Quería que la protagonista fuera madre, esposa y que se cuestionara a posteriori todo eso, porque nunca había podido detenerse realmente a pensar qué quería de verdad. Y esto es posible en un momento en el que comienza a apreciarse un cambio y la mujer se da cuenta de que está dando prioridad a las necesidades de los demás por encima de las suyas propias”. Por eso, una de las frases de la película “los patrones están para cortarlos”, resumiría parte de todo lo que quería contar, aunque ella misma sea consciente de que esas modificaciones se producirán poco a poco, “a paso de hormiga”.

La directora utiliza un estilo naturalista, pero con un toque metafórico y poético (cita como referencia a la cineasta Lucrecia Martel). Su cámara se adentra en el pequeño espacio vital de la protagonista y se fija en todos los pequeños detalles que son al fin y al cabo los que se encargan de contar la historia. La larga melena de la protagonista, los insectos que comienzan a tomar espacio dentro del hogar, una bombilla que va pasándose de lámpara en lámpara para dar luz en las diferentes estancias, son algunos de los símbolos que construyen un relato tan delicado como sensitivo en torno a la necesidad de revelarse contra las estructuras sociales y tomar las riendas de la vida, sobre las diferencias entre lo femenino y lo masculino y la conquista de la propia voz.