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CRÍTICA DE LIBROS

Conociendo a Andrew Offutt, el rey de la literatura pornográfica del siglo XX

Chris Offutt repasa la vida de su padre en una desasosegante simbiosis de biografía y autobiografía

Marta Marne

Pilas de documentos. 

Pilas de documentos.  / CESC GIRALT

A pesar de que Chris Offutt y sus tres hermanos siempre supieron en qué invertía su padre las horas pasadas en su estudio, eso no restó impacto al momento en que se adentraron en su santuario. Chris fue el elegido para administrar un volumen de papel en el que su padre trabajó durante más de 50 años que alcanzaba los 800 kilos. Manuscritos, cartas, dibujos, cómics. Incluso un conjunto de archivadores que atestiguan que fue un genio capaz de idear un método de producción industrial para sus obras. Andrew Offutt en el fondo era un desconocido para sus hijos y, aunque trató de refugiarse tras el pseudónimo de John Cleve, en este libro queda bien claro que el ideólogo de las 400 novelas pornográficas que escribió fue el propio Andrew.

‘Mi padre, el pornógrafo’ es una simbiosis entre biografía y autobiografía en la que se entremezclan las vidas del padre y del hijo. Chris indaga en cómo la profesión de Andrew impactó no solo en su identidad, sino en su forma de afrontar momentos de especial dureza. La estructura abandona la linealidad que podríamos considerar necesaria para buscar un desarrollo lógico, y escoge una narración con saltos constantes en el tiempo. Tan pronto tendremos al Chris adulto ordenando su legado como al niño deambulando por los bosques de Kentuchy. De este modo, obliga al lector a ser paciente y recorrer con él toda su vida, dejando el plato fuerte para los últimos capítulos: los secretos más oscuros, las muestras palpables de la tortuosa mente de su padre, que dejarán a los impávidos con la boca abierta y a los morbosos con ganas de más. Y es que la descripción de la inédita ‘Autobiografía de un asesino sexual’-una novela en primera persona sobre un niño que cuenta cómo llega a convertirse en un asesino en serie- resulta intrigante y desasosegante a partes iguales. Según su hijo, demasiado bien escrita para este tipo de género, pero con escenas brutales en exceso para excitar al lector. No extraña así que el mismo Andrew Offutt afirmarse que de no haber sido por la escritura se habría convertido en un psicópata. Una obra inquietante y perturbadora acerca de una leyenda de la literatura pornográfica del siglo XX.        

                   

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Mi padre, el pornógrafo 

Chris Offutt 

Traducción: Ce Santiago

Malas tierras 

288 páginas

19,90 euros