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CRÓNICA DE ÓPERA

El feliz regreso de 'La Gioconda' al Liceu

Anna Pirozzi, Brian Jadge y María José Montiel triunfan en el coliseo lírico de La Rambla

Pablo Meléndez-Haddad

Anna Pirozzi y Brian Jadge, en un momento de la representación de ’La Gioconda’

Anna Pirozzi y Brian Jadge, en un momento de la representación de ’La Gioconda’ / A. BOFILL

Después de una obertura intensa, las difíciles posiciones del coro en el escenario pasaron factura y ni brilló el colectivo vocal ni el arduo trabajo que, desde el podio, realizara un contundente –y aquí debutante– Guillermo García Alcalde. Faltó esa precisión de relojería que exige este título tan poco frecuente como complicado de revisitar. Pero el festival de voces que la obra de Ponchielli implica sí que funcionó, siempre muy bien apoyado desde el podio y porque el Liceu consiguió reclutar un ‘cast’ impresionante capitaneado por una Anna Pirozzi fantástica en el papel titular, dando y haciendo todo lo que el muy convincente, todo en esa tesitura tan bella y esmaltada.

El Enzo Grimaldo de Brian Jadge se benefició de una voz tan potente como timbrada, con punta, rasgos heroicos y frases geniales en los momentos más comprometidos. Fantástica también la Cieca de absoluta excepción de la mezzosoprano madrileña María José Montiel, fraseada hasta el más mínimo detalle y marcando su esperado regreso liceísta con una gran comunicación con el público barcelonés.

Muy adecuado el Barnaba de Gabriele Viviani, con una emisión poco diáfana que le va perfecto al personaje coronado con un vibrante 'O monumento'. Un lujo la Laura de la legendaria Dolora Zajick, todavía en condiciones arrolladoras, aunque el personaje no sea para ella el ideal de chica seductora: su voz, en todo caso, siempre fascina; eso sí, se le vio incómoda en el dúo del canto a la luna y, en general, en todos sus movimientos. No convenció como Dux el siempre seguro Ildebrando D'Arcangelo por falta de graves consistentes, y muy correcto tanto el equipo de comprimarios como el cuerpo de baile –de compañía no identificada– capitaneado por Alessandro Riga Letizia Giuliani (que ya bailara esta coreografía de Gheorghe Iancu en el Liceu), ahora con renovado vestuario.

El montaje de 'La Gioconda' de Pier Luigi Pizzi se mueve entre la góndola de la muerte y una elegancia melancólica que seduce, con una Venecia tenebrosa –sin Palacio ducal, sin Ca' D'oro, sin Giudecca–, pero que tan bien pinta con sus luces Massimo Gasparon.

Temas: Ópera Liceu