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'Thriller' sobrenatural

Mossos, asesinos en serie, demonios guineanos y un poco de independencia

El escritor y agente Marc Pastor combina en 'Els àngels ens miren' una descripción hiperrealista del trabajo de los Mossos con elementos de terror fantástico

Ernest Alós

Marc Pastor, en una calle de Sant Andreu, donde suceden los primeros asesinatos de su nueva novela, Els àngels ens miren.

Marc Pastor, en una calle de Sant Andreu, donde suceden los primeros asesinatos de su nueva novela, Els àngels ens miren. / SÍLVIA CORTADA BALLÚS

En una Barcelona alternativa que sí se ha independizado, y de manera traumática, aparecen dos adolescentes asesinadas, capiculadas en una cama de una casa ocupada en el pasaje de la Estació de Sant Andreu, con las lenguas amputadas y unas alas tatuadas. Hasta aquí, el arranque de un 'thriller' con persecución de un sangriento asesino en serie, rituales macabros y despliegue de vísceras en distintos grados de descomposición. Pero Marc Pastor, en su última novela, 'Els àngels ens miren' (Amsterdam), pone otros dos platos sobre la mesa. Elementos sobrenaturales, con espíritus demoniacos devoradores de almas del Mbwo, la magia negra ecuatoguineana y, en el otro extremo, una descripción tan realista como es posible del funcionamiento de las unidades de investigación de los Mossos d'Esquadra, cuerpo al que pertenece el autor. De hecho, nos cuenta, esos sí son los dos ingredientes principales de una receta en la que esta vez ha dejado fuera los otros dos componentes habituales de sus libros, los viajes en el tiempo y la aventura exótica.

"El elemento fantástico no es sutil, está allá, pero no quería que lo dominase todo, está integrado en un contexto hiperrealista", explica Pastor. Más John Connolly que Tad Williams. Para entendernos: en las celdas para detenidos de la comisaría de Les Corts hay una reducción al límite del reglamento de un detenido a base de conjuros, que acaba con cascadas de cucarachas brotando por la boca de la víctima, pero también huele a pies. 

Aunque en 'Els àngels ens miren' los conjuros dominen voluntades, rompan ligamentos y aten o desaten lenguas, esta novela, explica Pastor, es "autobiográfica". Tenía otro libro entre manos. "Pero el 17 de agosto del 2017 saltó todo por los aires, a nivel profesional, personal y de país. Viendo la implicacion de todos los compañeros y que hicimos el trabajo que se esperaba de nosotros y para el que nos estábamos preparando, porque sabíamos que un día nos tocaría, nos quedó un sentimiento de orgullo. Y después venía el 1-O y el 21-D, el cuerpo estuvo en el centro de todo. Pero después del subidón de adrenalina viene lo que viene. Y tenía necesidad de airear los demonios del atentado y de escribir sobre los Mossos".

Otra pieza en el universo Corvo

El protagonista de la novela es Abraham Corvo, un mosso mulato, hijo de un enviado de TVE a Guinea Ecuatorial y una mujer de la isla de Fernando Poo, descendiente de los Corvo de sus anteriores novelas, hermanastro de la Irene Corvo y el Víctor Negro de 'L'any de la plaga' (que aquí vuelven a aparecer). Pero no todo se ve a través de sus ojos: el punto de vista va cambiando, seguimos la investigación a través de las actuaciones de los distintos miembros de su unidad. "El policía que investiga solo y que está en todas partes es una traición a la realidad, aunque sea más fácil para el lector. ¡En la novela negra no hay turnos! ¿En 'CSI' trabajan 24 horas? El trabajo de los Mossos es de equipo", precisa Pastor.

Además de rencillas entre mandos y unidades, y los escenarios de su barrio (Sant Andreu) y la zona policial donde trabaja Pastor (Metropolitana Sur), otro elemento de realismo es la jerga policial. Marrón cero, sin antecedentes. Marrón 24, con 24 detenciones a sus espaldas. Rojo, en búsqueda y captura. Tronchar, hacer una vigilancia. Hacer un 18, parar para desayunar o comer. Los sospechosos, o más que sospechosos, son los "malos". ¿Así les llaman? Sí, confirma Pastor.

El "escenario" de la novela es una Catalunya en la que la DUI fue efectiva, el director del cuerpo fue detenido por defender al Govern, la gente ocupó la calle, el Ejército español ocupó Barcelona y mató a una veintena de manifestantes y la Unión Europea intervino y reconoció la independencia. No es la independencia idílica que imaginaban unos, pero a uno la queda la duda de si las responsabilidades quedan equitativamente repartidas."Soy el peor pitoniso de la historia. Pero la novela quería que sucediese en el 2019 y mientras escribía la historia cambiaba cada dos horas, y sigue cambiando, así que me la inventé. Una ucronía. Tengo mi ideologia, pero no quería que fuese una república ideal", responde.

Proyectos en pista de espera

'Els àngels ens miren' acaba, en su última página,  con un anuncio. "Abraham Corvo tornarà a 'El vol de l'òliba'". Habrá continuación sí. ¿Con un equipo de investigadores paranormales incrustado en el interior del cuerpo, como se insinúa? Sí, confirma Pastor. Pero este libro se tendrá que poner a la cola: tiene otros cuatro proyectos más en mente: la continuación de su novela 'Montecristo', el cierre malgache de la trilogía sobre viajes en el tiempo iniciada con 'Bioko' y 'Farishta', una novela situada en la Barcelona de los momentos previos a la guerra civil en que se enfrentarán el Malsano de 'La mala dona' con... una banda de samurais y otra con viajes en el tiempo y un James Bond cowboy homosexual del Midwest ("muy pulp", dice Pastor, y no hace falta que lo jure).