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ANÁLISIS

Cardi B, en los Grammy

AFP / VALERIE MACON (AFP)

Grammys 2019: solo ellas... los mediocres a un lado

Juan Manuel Freire

El año pasado, el presidente de los Grammy, Neil Portnow, dio la nota al pedir a las mujeres que se lo "curraran" para estar más presentes en futuras nominaciones. A Portnow debieron de pitarle los oídos, porque quien se puso a currar fue él, abriendo la academia a 900 nuevos miembros que debían aportar diversidad y abriendo de paso, quizá, sus doloridos oídos.

Este año, cinco de los siete discos nominados a álbum del año venían firmados por mujeres. Y una de ellas se lo ha llevado: la cantautora country Kacey Musgraves, que aunque country no es conservadora en ningún sentido; se la conoce por hacer alarde de tolerancia sexual en un género no tan dado a ella, y en el disco justamente premiado, 'Golden hour', mira con acierto hacia territorios 'dance'.

Ante el nivel de estas premiadas, mejor ahorrarse la cantinela de las cuotas y la discriminación positiva

Pero el premio realmente histórico ha sido el concedido a Cardi B, la primera artista en solitario que ha ganado el Grammy a mejor álbum rap; el mismo que se le escapó cuatro veces a Missy Elliott. Como con Musgraves, no se debería hablar de cuotas ni discriminación positiva. 'Invasion of privacy' fue el mejor disco rap del 2018. En tiempos en que tantos raperos, a la caza de los 'streams' a cualquier precio, lanzan ladrillos eternos, ella propuso 48 cortos minutos de hits variados (rap con flauta, trap latino, R&B de ruptura) e imposiblemente inspirados.

La Recording Academy, poco conocida por su apego hacia las mujeres jóvenes o el R&B, se había dignado a incluir a una precoz maestra de dicho género, H.E.R., en la categoría de álbum del año. Lo perdió a manos de Musgraves, pero se hizo con otros dos premios, incluyendo el de mejor álbum R&B. Eso sin necesidad de aceptar las reglas promocionales del sistema: durante mucho tiempo, H.E.R. fue anónima.

Los Grammy han querido reconocer a algunas otras mujeres con su propia forma de hacer las cosas, de St. Vincent a Laurie Anderson, pasando por una dama de la Americana tan idiosincrática como Brandi Carlile. ¿Extrañas ráfagas de justicia social y de género, pero también, nunca lo olvidemos, artística, en unos premios desconectados del mundo de la música y el mundo en general? Aplauso cauto, pero aplauso.