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FESTIVAL DE VERANO DE BARCELONA

Snarky Puppy, fusión y tesón en la Barts

Los norteamericanos, nuevas estrellas del jazz fusión, actúan este viernes en la sala Barts, dentro del Grec

Roger Roca

Michael League, el líder del grupo de jazz Snarky Puppy, en Barcelona, el pasado mayo. 

Michael League, el líder del grupo de jazz Snarky Puppy, en Barcelona, el pasado mayo.  / JORDI COTRINA

No se sabe con exactitud cuántos son. Michael League, bajista, compositor y álma mater de Snarky Puppy, echa cuentas. “En total tenemos tres baterías, seis teclistas, tres guitarras, siete vientos...”. La lista es consecuencia de una década en la que sobrevivían como podían. Había poco dinero y a menudo alguien no podía dar un concierto porque le salía más a cuenta tocar ese día en una boda. Así que League tenía que buscar a un substituto que se aprendiera su exigente repertorio, y una vez aprendido, el sustituto acababa formando parte de lo que ellos llaman "The Fam", la família. Eso era antes de que Snarky Puppy dieran el salto a la la liga de los grandes festivales de jazz, acumularan millones de 'clicks' en sus vídeos en Youtube y se convirtieran en habituales de los premios Grammy. “Es de risa porque el primer año, entre otras categorías, nos nominaron en la de Artista revelación y ya llevábamos diez años con la banda. Joder, ¡pero si los Beatles se retiraron antes de cumplir diez años!”. Snarky Puppy ya van por los 14 y 11 álbumes. El último, 'Culcha Vulcha', premio Grammy al mejor disco de música instrumental en el 2017, lo presentan este viernes en la sala Barts con las entradas agotadas dentro del Grec y del Festival de Jazz de Barcelona.

Un público diverso 

Será su primer concierto en una sala en Barcelona tras actuar en el festival Cruïlla en el 2016. Hubo un tiempo en el que no podían ni poner un pie en los festivales de jazz. “Había auténtica alergia a las bandas que usaban instrumentos eléctricos y que no tocaban swing o latin jazz”, recuerda League. En el circuito del rock no les iba mucho mejor. La música instrumental de Snarky Puppy, a medio camino entre el jazz y el funk, de melodías pegadizas y arreglos de precisión matemática, no tenía nicho de mercado claro. “En primera fila de un concierto nuestro en Atlanta podías ver a un tío con una camiseta de una banda de death metal, otro muy bien vestido, otro con pinta de freak total del jazz, uno con la camiseta de Nirvana... '¿pero para quién narices tocamos?', nos preguntábamos. Nuestra música no llegaba porque no apelaba a un público establecido, aunque a la larga ha sido algo bueno”, dice League, que en paralelo lidera una banda de tintes africanos, Bokanté, con la que el 5 de agosto se estrenará en el Festival de Porta Ferrada

Para Snarky Puppy el 'click' llegó con Youtube. En el 2010 colgaron vídeos de la banda tocando en un estudio las piezas de su disco 'Tell your friends', y poco a poco les salieron fans en todos los rincones del mundo. En las aulas de los conservatorios de música moderna los inusuales patrones rítmicos del grupo y sus juegos armónicos causaron furor. Algunos de sus vídeos superan los 15 millones de visitas, una cifra insólita para una banda como esta. “No digo que todo cambiara gracias a nosotros, pero es verdad que hasta entonces la música instrumental no era muy 'cool'. Tuvimos la suerte de publicar esos vídeos cuando Youtube aún no estaba saturado de vídeos de gente tocando en su casa”.

La clave estaba en el ojo. “Cuando la música tiene voz es fácil seguirla, pero cuando no, hay gente que no sabe qué tiene que escuchar. Y si hay una cámara guiándote de repente lo pillas: este tío toca la melodía, ahí hay un break de batería, ahí está el solo”. Snarky Puppy han aprovechado el momento. Han grabado un disco con la Metropole Orkest, una formación holandesa especializada en colaboraciones con artistas pop y jazz, y un disco con cantantes en el que participan desde el veterano David Crosby a Jacob Collier. Todo, por supuesto, perfectamente documentado en vídeo y colgado en internet. El reto para League, ahora, es escribir música que sin perder la complejidad no se pierda en filigranas de las que solo les gustan a los aficionados a los retos. “A la que veo que sale algo muy 'nerd', lo tiro a la basura y vuelvo a empezar”.

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