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SÉPTIMA EDICIÓN

Brunch-In the Park, el festival del domingo, vuelve a Montjuïc

El público familiar disfrutó por la mañana de la cita electrónica en los jardines Joan Brossa

Por la tarde, 9.000 personas agotaron las entradas para la sesión de Paul Kalkbrenner

Marta Cervera

Ambiente del Brunch-In the park a partir de las 18.00 horas en su primera jornada.  

Ambiente del Brunch-In the park a partir de las 18.00 horas en su primera jornada.   / JOSEP GARCIA

Más espacio, un segundo escenario para mil personas creado con contenedores metálicos y una zona chill out con foodtucks, hinchables para adultos, bar y zona de relax son algunas de las novedades que presenta el festival electrónico dominical Brunch-In the park. Este domingo ha abierto las puertas de su séptima edición en los jardines Joan Brossa de Montjuïc con las 9.000 entradas de adultos agotadas para ver, a partir de las 20 horas al dj Paul Kalkbrenner, estrella de la primera jornada donde también actuaban Dj Vibe y Agents of Time. El festival, que se celebrará cada domingo de verano hasta el hasta el 16 de septiembre, espera a primeras espadas como Carl Cox, Richie Hawtin y The Black Madonna.

Mañana tranquila

Por la mañana, a partir de las 13.30 horas empezaron a llegar familias con niños y bebés, listos para disfrutar de los juegos, hinchables con agua. Y ya se preparan como en otras edicones talleres de dj y hip-hop para los más peques.

La brisa contribuyó a rebajar la sensación de calor mientras pinchaba Marian Ariss. Los aspersores situados encima de las mesas en la zona picnic también contribuyeron a rebajar la temperatura.

Aspecto del festival a primera hora, con el mercadillo y la preparación de la zona de juegos infantil. / josep garcia

La peregrinación a la montaña que flanquea Barcelona por el Sur no es fácil pero una vez allí, uno se olvida del asfalto, se relaja, se olvida del tráfico y las prisas. Uno se vuelve algo salvaje, como las plantas y árboles que han ido transformando el antiguo Parque de Atracciones de Montjuïc, espacio con una pendiente considerable pero lleno de rincones para desconectar de la gran ciudad.

La nueva colocación de los stands cerca del escenario principal este año y la introducción de ese segundo escenario citado al principio ha permitido mejorar la comodidad a la hora de moverse por el recinto y bailar. "Habíamos recibido críticas de gente y no queríamos que nos calificaran como el festival de las sardinas. Así que hemos apostado por ganar más espacio manteniendo el mismo número de entradas: 9.000", asegura el francés François Jozic, productor teatral residente en Barcelona hace 10 años y cofundador del evento con Loic Le Joliff, un dj belga residente en la ciudad.

Hinchables y bañador 

Durante las primeras horas, en ese horario familiar que abarca hasta las seis de la tarde, el ambiente es muy diferente al de la fiesta de tarde-noche. Este primer día de festival niños en bañador alucinaban con un hinchable con aspecto de tiburón  mientras otros preferían hacer puntería con pistolas de juguete en otra zona.

Nada que ver ese ambiente con el de después, cuando un público variado empezó a remplazar a las familias. Todo el papel estaba vendido. También están agotadas las entradas del 22 de julio. "Cuando montamos esto nos dijeron que no duraría. Nadie pensaba que programar algo en estos meses, en especial durante agosto, podía funcionar", recuerda François Jozic.

Una de las claves de su éxito es "que puede venir gente de todas las edades y géneros. Respetamos la diversidad. Queremos que todo el mundo lo pase bien", apunta Le Joliff.  El 65% del público es local y un 35%, internacional. "Tenemos un público fiel". En estos siete años 100.000 personas han acudido al Brunch-In the park y 60.000 al Brunch-In the city, un evento similar que se realiza en primavera y otoño en otros lugares de la Barcelona. No es extraño que hayan exportado el evento a otras ciudades de dentro y fuera de España.   

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