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LA FIESTA DE LA ROSA Y EL LIBRO

Cuando la fantasía se opone al poder

Philip Pullman y Albert Sánchez Piñol participan en los Diálogos de Sant Jordi

Elena Hevia

Albert Sánchez Piñol y Philip Pullman en el Auditori Disseny Hub de Barcelona. 

Albert Sánchez Piñol y Philip Pullman en el Auditori Disseny Hub de Barcelona.  / ADRIANA DOMÍNGUEZ

Los Diálogos de Sant Jordi, en esta su segunda edición, han demostrado, entre otras muchas cosas, ser capaces de ofrecer confluencias como mínimo sugerentes. Es el caso de dos autores tan dispares como el inglés Philip Pullman Albert Sánchez Piñol, escritores fantásticos ambos que en sus respectivas exposiciones se dejaron guiar por la hoja de ruta trazada por el también escritor y experto en literatura fantástica Ricard Ruiz Garzón, quien quiso ver en ambos el común denominador de la lucha contra la intolerancia y el abuso de autoridad. Lo sabe bien Pullman, que recibió críticas de parte de los católicos norteamericanos acusándole de promover el ateísmo entre los jóvenes –su famosa trilogía ‘La materia oscura’ está dirigida a ellos- y también Piñol, que gracias a su ensayo ‘Pallasos i monstres’, historia de un puñado de dictadores africanos, es persona non grata en Guinea Ecuatorial.   

En el pasado, Pullman ya hizo gala de su libertad de expresión con la novela ‘El buen Jesús y Cristo el malvado’ defendida en su día con la advertencia de que aquello era una ficción y que todo aquel que se sintiera ofendido no tenía la menor obligatoriedad de comprar aquel libro y, ni mucho menos, leerlo. Este sábado volvió a hablar de las responsabilidades del escritor respecto al mundo: “Escribo para explicar una historia y si en ella hay algún mensaje, sencillamente es porque soy un ciudadano con sus privilegios y sus obligaciones. Mi naturaleza moral está implicada en ello, mi manera de pensar se trasluce y eso algo que no puedo hacer con frivolidad”. Piñol, más pragmático, se centró en la recepción: “El poder tiene muy poco miedo a la literatura, solo se ofende por motivos muy concretos”.

Literatura y poder 

Nadie diría que ambos autores se dedican a la literatura fantástica. Sí, aunque Piñol escapó de ese camino con sus 'Victus', está dispuesto a volver a la buena senda en el próximo otoño con ‘Fungus’, una novela de ese género en la que diseccionará el poder político y la inclinación de nuestra sociedad a la obediencia. “Los estados totalitarios no saben leer, no entienden la ironía”, apostilló Pullman recordando cómo en Arabia Saudí murieron muchas adolescentes en un incendio porque no les permitieron salir a toda prisa sin ponerse el velo. “La literatura es el arte de la ironía, de la imprecisión  y de las contradicciones y eso es algo que pone muy nerviosos a los fundamentalistas”.

"La literatura es el arte de la ironía, de la imprecisión y de las contradicciones y eso es algo que pone muy nerviosos a los fundamentalistas"

Philip Pullman 

Autor de literatura fantástica

Y es que la literatura fantástica es concebida por ambos como una mirada tan central como el propio realismo. “En el poema del Gilgamesh, la cuna de la literatura, no hay una página donde no aparezca un monstruo y no hay que olvidar las sirenas y los cíclopes de Homero”, recordó Piñol que reivindicó un género, según él, mal considerado por la cúpula académica. “Para mí la fantasía es una forma de experimentar –explicó Pullman-  me permite aislar algunos aspectos del mundo para mostrarlos de una forma más clara. Me gusta que mis historias tengan una base real porque es una forma de hablar de aspectos importantes del mundo, lo que ofrece un abanico extraordinario de posibilidades”. Como ejemplo, trajo a colación al padre de todos los monstruos, Frankenstein. De cómo un cadáver vuelto a la vida con los ojos muy abiertos a una realidad que no comprende y formando parte de una familia es una forma perfecta de hablar de la educación, de preguntarse cómo se aprende.

Esas preguntas se las ha podido realizar el lector –el juvenil pero también el adulto- en ‘La bella salvaje’ primera entrega de la nueva trilogía del británico, ‘El libro de la oscuridad’ (traducido en catalán más respetuosamente con el original como ‘El llibre de la pols’, algo que en castellano sería un poco malsonante). De momento el autor tiene la segunda parte escrita y espera en un futuro próximo iniciar la tercera.