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CRÓNICA

Liam Gallagher, misión imposible

El cantante de Manchester presentó en Razzmatazz su debut solista, 'As you were', sin hacer olvidar el legado de Oasis

Jordi Bianciotto

Liam Gallagher, en el concierto que ofreció el sabado 24 en Razzmatazz

Liam Gallagher, en el concierto que ofreció el sabado 24 en Razzmatazz / FERRAN SENDRA

Liam Gallagher se las ha apañado para hacer un disco, ‘As you were’, que se puede escuchar, aunque en los conciertos el papel de las nuevas canciones acabe siendo casi el de material de relleno entre que termina una canción de Oasis y esperamos a la siguiente. Ocho piezas de estreno y ocho de su antigua banda, mitad y mitad, alimentaron su concierto de este sábado en Razzmatazz, en la misión imposible de tratar de colocar su talento como autor al nivel de los logros históricos de su hermano Noel.

Pero el ‘frontman’ de un grupo siempre tiene mucho ganado y hubo una porción de esencias Oasis en su sola voz, en esa chulería que transmite a sus fans el deseo de abrazarlo y la pose con los brazos cruzados en la espalda mientras abría la noche tras gritar a pleno pulmón “¡’Rock’n’roll star’!”. Antes, en la selección ambiental, había sonado muy simbólicamente ‘I am the resurrection’, de The Stone Roses, precedente del muro sónico que levantaron los cinco músicos, entre ellos el guitarrista Jay Mehler, excómplice de Kasabian, y Drew McConnell, bajista de Babyshambles.

Ecos de los Beatles

Tras otro clásico, ‘Morning glory’, y ya situándonos en el presente, tuvimos, de un tirón, la apisonadora rockera con tribal ritmo glam de ‘Greedy soul’, la resultona ‘Wall of glass’, las bonitas ‘Paper crown’ y ‘Bold’, con ecos ‘lennonianos’, y esa composición suave y envolvente, que construye un paulatino clímax emocional, llamada ‘For what it’s worth’. Esta canción solo tiene un problema: ¿para qué la necesitamos si ya existe ‘Don’t look back in anger’?

A medio trayecto, un par de cuñas más de Oasis: ‘Some might say’ ‘Slide away’. Mientras, en su última gira, Noel citaba al grupo a través de canciones menos conocidas, Liam tira de ‘hits’ sin manías, las canciones faro de, sobre todo, los dos primeros discos. Éxitos firmados todos ellos por su hermano, claro. Hay que entenderle: si encima de presentar el material nuevo hubiera que oírle reivindicar las cositas que compuso para Oasis, tipo ‘Little James’, la que dedicó a su hijastro, los bostezos entre la afición serían así de grandes. Tampoco hubo espacio para el repertorio de Beady Eye, enterrado en el olvido.

Lluvia de clásicos

Una segunda remesa de ‘As you were’, a destacar el descaro rockero de ‘You better run’, precedió al subidón final vía Oasis, primero con un ‘Be here now’ interpretado por Liam con su justa mezcla de distanciamiento y arrojo, gritando “yeah, yeah, yeah” como si el mundo se acabara. Y luego, ‘Wonderwall’, cantada ésta más por el público que por él mismo.

En el bis, sorpresa: Paul ‘Bonehead’ Arthurs, guitarrista de la primera y mejor era de Oasis, que por lo visto mantiene mejores relaciones con Liam que con Noel, secundó con mirada circunspecta un fibroso ‘Cigarettes & alcohol’, camino del fundido con vistas a la eternidad de ‘Live forever’. Vítores en un Razzmatazz con abundante público británico, fans que se llevan a la boca, y con gusto, a este Liam solista pero que, nueve años después del final de Oasis, matarían por ver a los Gallagher juntos de nuevo.

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