MEMORIA

El joven Sergio del Molino

El autor de 'La España vacía' publica 'La mirada de los peces' en el que rememora a su profesor de instituto Antonio Aramayona,que se suicidó el año pasado

Sergio del Molino, en el despacho del editor Claudio López de Lamadrid

Sergio del Molino, en el despacho del editor Claudio López de Lamadrid / CHRISTIAN MORALES

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Elena Hevia
Elena Hevia

Periodista

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El último libro de Sergio del Molino, 'La mirada de los peces' (Random House) muestra en su portada una imagen potente, cortesía de la ilustradora Sara Morante. Es una muñeca rusa que en cuyo interior se sitúa un pequeño búho. Ambos objetos existen. Se los regaló al autor y a su hijo, Daniel, Antonio Aramayona, profesor de filosofía y activista zaragozano antes de que este se suicidase a los 68 años en una decisión profundamente meditada y anunciada tanto a sus amigos como en su blog. Aramayona arrastraba varios infartos, un ictus, y un parkinson que le obligó a vivir, como a su amigo Pablo Echenique, en una silla de ruedas. Cada semana y durante 20 años publicó una columna en 'El Periódico de Aragón'. Jon Sistiaga le dedicó un capítulo de su serie televisiva 'Tabú' que fue testigo de sus últimos días

'La mirada de los peces' no es, sin embargo, la historia de esa vida y esa muerte, aunque el peso del profesor de instituto en ella sea crucial. La clave de esta novela, memoria, o lo que sea, es justamente ese búho, el símbolo del conocimiento, encerrado en el laberinto de una muñeca rusa. La intención, mostrar a Del Molino pensándose a sí mismo, remontándose hasta el chico de barrio que era (de barrio de Zaragoza), para darse cuenta de que en lo esencial apenas ha cambiado. "Con los años, tendemos a disimular y revestirnos de cinismo para sobrellevar la vida pero somos igual de idiotas que cuando éramos jóvenes. Solo se transforma el aspecto exterior".

El chico huraño

Y para rememorar aquella tontería echa mano de una especie de psicoanálisis literario, que no psicoterapia: “Yo era huraño. Estaba enfadado con el mundo y canalizaba mi rabia a través de la música heavy en un entorno muy limitado y con un desconocimiento muy grande de lo que era el mundo. Lo que me diferenciaba de los demás es que me importaba muy poco ser huraño. No sufría por no ser popular”.

En esas llegó a su vida Aramayona planteándole a él y a sus granujientos compañeros de clase conflictos morales de gran calibre. Soy Hitler y voy a destruir a seis millones de judíos; dadme una buena razón para que no lo haga. O bien, quiero dar un aprobado general pero la dirección me obliga a suspender a dos; elegid los nombres de dos compañeros. "Le dio la vuelta a nuestra visiones preconcebídas y eso fue fundamental en mi vocación literaria. Todos hemos tenido un profesor carismático, pero gente como Antonio era muy rara, era fácil tener una relación con él muchos años después del instituto".

"Hasta hace poco podíamos enorgullecernos de que en España no existía un movimiento de ultraderecha xenófobo y nacionalista. Lamentablemente, han aparecido las banderas y eso se ha acabado"  

Sergio del Molino

Intenta Del Molino no caer en la hagiografía en la que colocó parte de la izquierda a Aramayona cuando se involucró en el movimiento 15-M en Zaragoza. "Le gustaba llamarse a sí mismo Perroflauta Motorizado y le colocaron en una peana como a un santo, cosa que a él le gustaba". En ese gurú en el que se convirtió, el escritor no reconocía a su antiguo profesor: "Parecía que la gente le exigía respuestas cuando realmente lo mejor que hacía era plantear preguntas. Un tipo al que le gusta el dilema y la paradoja no puede convertirse en un guía de masas. De todas formas, son sus contradicciones las que hicieron de él una persona redonda y admirable".

Hoy la voz de Del Molino, uno de los más celebrados jóvenes escritores españoles, es particularmente activa en las redes sociales, especialmente en Facebook donde se ha enzarzado en no pocas polémicas. Pese a que se deja llevar por el apasionamiento, es consciente de que las redes están creando un espejismo: “Ofrecen la sensación de que la sociedad está más encabronada de lo que realmente está. A mí me interesa detectar los discursos silenciados, darles voz, pero eso no suele servir porque no se ajustan a nuestros prejuicios o nuestros lugares comunes”.

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Españolismo

Mientras se realiza la entrevista, este martes, el 'hashtag' #AporEllos es trending topic. Como uno de los grandes éxitos editoriales de Del Molino es el ensayo 'La España vacía', un territorio que, por efecto de la ley electoral, ha aupado al PP, parece pertinente preguntarle si no le apetecería en un futuro trasladar sus reflexiones a este estado crítico en el se encuentra España. "Me preocupa mucho el ascenso del españolismo. Hasta hace muy poco todavía nos podíamos enorgullecer de ser uno de los pocos países europeos donde no existía un movimiento de ultraderecha xenófobo y nacionalista como en Francia, Alemania, Austria o el brexit británico. Es verdad que estaba encapsulado en el PP, pero incluso así se podía decir que estaba en sordina. Lamentablemente, han aparecido las banderas y eso se ha acabado. Sí, la destrucción de España por aquellos que dicen amarla más es un tema que probablemente escribiré en algún momento". 

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