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Maya Beiser: "El concierto será una experiencia, como 'Blackstar"

La impresionante violonchelista encarna la voz de David Bowie en la versión sinfónica de su último disco interpretada por la OBC en el Auditori

Marta Cervera

Maya Beiser, en una imagen promocional.

Maya Beiser, en una imagen promocional. / IOULEX

La impresionante violonchelista Maya Beiser es la voz solista en el concierto 'Blackstar', la traslación sinfónica del testamento musical de David Bowie que la OBC ofrece este jueves en el Auditori. El compositor norteamericano Ewan Ziporyn, responsable de los arreglos, confió en ella para representar la voz del añorado cantante británico. Todo un honor. El concierto coincide con la exposición 'David Bowie is' que puede verse hasta el 25 de septiembre en el Museu del Disseny.

¿Cómo se sintió en el estreno de este 'Blackstar' sinfónico en su estreno en marzo en EEUU? El último disco de Bowie es una declaración artística. Todo el disco transmite un mensaje profundo y la intención era trasladar ese concepto a la música sinfónica. Como el sonido del violonchelo es el más parecido a la voz humana sentí una enorme responsabilidad.

Usted lleva la voz cantante con su instrumento, como decimos aquí. Asumir la voz de Bowie es una gran responsabilidad. Este concierto es nuestro propio homenaje a un artista enorme. Como creador su trabajo fue mucho más allá de la música, también le interesaba el arte. Todo ello se refleja en su obra y en su personalidad.

¿Qué es lo que más le sorprende de Bowie? Su capacidad para fundir vida y obra. Fue fiel a sus ideas y se convirtió en referente. Le admiro no solo como creador sino como ser humano.

Usted también ha desarrollado una personalidad singular. En su carrera alterna la música de vanguardia con conciertos de corte clásico. Es que me gusta todo. Bach me encanta pero también la música más actual. En mi disco 'Uncovered' rindo homenaje a los cantantes y compositores que me encantan como Janis Joplin, Jimmi Hendrix y Kurt Cobain.  El violonchelo es capaz de representar la voz humana, puede transmitir toda su profundidad. Con el chelo puedes cantar pero también utilizarlo como si fuera una guitarra eléctrica. Es muy versátil.

¿Qué la ha llevado a explorar estilos tan diversos? Por una parte, mi inquietud artística me ha impulsado a descubrir géneros y estilos diferentes. Hacer cosas nuevas te permire evolucionar. Por otra, ha influido mi formación. Crecí en el norte de Israel, en un kibbutz. Mi padre es argentino, mi madre francesa y desde siempre he estado abierta a muchas culturas. Escuchar la música árabe de nuestros vecinos mientras estudiaba música clásica. He crecido escuchando de todo y no he querido incorporar todos esos sonidos al chelo.

Ahora me dirá que no distingue entre géneros porque solo hay dos clases de música: la buena y la mala… No me gustan las cosas predecibles. Me interesa la música clásica y me encanta Bach. Pero necesito más. Concibo la música como una forma de arte y eso te lleva a explorar. Me interesa llegar al público a través de actuaciones honestas y relevantes. No trato la música clásica como obras de museo. Intento transmitir mi espíritu a través de ellas para dotarlas de sentido y llenarlas de vida. Bach es mi ídolo pero le doy otro enfoque. Para elaborar mis actuaciones colaboro con artistas visuales, con diseñadores de moda y ¡hasta con científicos! Todo con tal de expandir la visión del arte y de la experiencia musical.

¿Siempre ha sido así? Es mi rebelde y loca manera de trabajar. El arte debe agitar, provocar, hacernos plantear preguntas.

¿Qué será lo próximo? Estoy preparando un nuevo disco, 'The day', con música de David Lang. Estrenaré 'Reimagining Bach', una propuesta con música de este genial compositor y una instalación de arte visual. Y estoy componiendo una obra para la antigua solista del New York City Ballet Wendy Whelan que estrenaremos juntas. 

¿A Bowie le hubiera gustado este concierto sinfónico? Eso creo. El concierto es una experiencia, como lo es el disco 'Blackstar'. Es muy emocionante estar allí con una orquesta interpretando su música. Es como si él, desde el cielo, siguiera presente entre nosotros a través de su música, hablándonos a través de ella. 'Blackstar' fue su último regalo antes de morir. Él era consciente de lo que iba a ocurrir, de ahí la fuerza y significado.

¿Habrá proyecciones acompañando el concierto? No. En este concierto sinfónico no hay nada de eso. Toda la fuerza se concentra en la música.

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