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VIÑETAS IRREVERENTES

El absurdo 'universo Baxter'

El autor británico hace gala de su humor surrealista, con el que inaugura la nueva colección gráfica de Anagrama

Anna Abella

Glen Baxter, este jueves en Barcelona, donde ha inaugurado la nueva colección gráfica de Anagrama.

Glen Baxter, este jueves en Barcelona, donde ha inaugurado la nueva colección gráfica de Anagrama. / JOAN CORTADELLAS

“El mundo es un absurdo y lo que yo hago es informar al planeta”, resume su trabajo Glen Baxter (Leeds, 1944), tras enlazar una anécdota tras otra, con el mismo fino y elegante humor británico que destilan sus estampas gráficas, pobladas de vaqueros, exploradores y otros héroes de la cultura popular. Ahí va una: “Ser inglés es una enfermedad. John Cleese me contó una historia sobre la agonía de serlo: un inglés llega a un hotel de Europa y al cabo de 10 minutos de subir a la habitación baja al conserje y le pide un vaso de agua. Vuelve a bajar unos minutos después y pide otro. A la tercera vez, el conserje le dice que se lleve la botella entera y él le responde que lo que le pasa es que su habitación se está incendiando”.

Hace las delicias de quienes le escuchan, como Mariscal, sentado entre la prensa, sus editores Jorge Herralde y Sílvia Sesé, o el humorista Joaquín Reyes y el crítico Jordi Costa, ambos prologuistas de la obra que presenta en Barcelona, ‘Casi todo Baxter’, que inaugura la nueva colección de Anagrama centrada en el humor gráfico. La editorial recupera para ello ‘Contraseñas ilustradas’, sello bajo el que Herralde ya lanzó 13 títulos en los 80 -años de efervescencia del cómic en España, con revistas como ‘El Víbora’ y ‘El Cairo’-, entre ellos ‘El rayo inminente’ de Baxter.

La nueva colección, “de espíritu libre e irreverente para aportar sentido crítico al estado del mundo”, señala Sesé, tendrá entre seis y ocho títulos al año. Junto al del británico, dos libros más ya en librerías: ‘Cosas que te pasan si estás vivo’, del argentino Liniers y ‘El problema de las mujeres’, de Jacky Fleming. Y para el el 2018 ya está Mariscal trabajando en una prometedora historia del universo. 

CONTRA EL 'BREXIT' Y TRUMP

Alias Coronel Baxter, aunque recuerda que en sus trabajos no hay temas políticos, no se reprime a la hora de hablar del ‘brexit’. “Es tristemente curioso. Se han perdido 40 años de identidad cultural compartida con Europa, de donde nos llegó el surrealismo y el dadaísmo, desarrollado en una época en la que Donald Trump aún no se había inventado. Todo se reduce al dinero y la economía. Es una marcha atrás para nuestra sociedad e irá a peor. Ahora estamos más lejos de Europa y más cerca de Trump y eso es una pesadilla, no es divertido”. “Españoles, italianos y franceses hacen de Londres una ciudad viva y alegre, con una atmósfera fantástica”, asegura.    

Pero pronto desengrasa con más anécdotas para explicar cómo él mismo fue “víctima del Baxterismo” cuando estaba en lo alto de un cañón en un desierto de Arizona. “Parecía una película de Sergio Leone, todo lleno de polvo. De repente apareció un indio, con su pluma, y me dije: ‘¡Caramba! ¡Estoy cara a cara con uno de mis personajes!’. E intenté interactuar con él. ‘Jau. Soy Glen’. ‘Y yo soy Clarence’. Y pensé: ‘¡Estoy en un dibujo de Baxter!”.

Porque entre los personajes de sus surrealistas chistes gráficos abundan los vaqueros, los exploradores, los soldados, algún vikingo (también individuos de a pie)… todos con la estética de aquellos cómics y novelas de aventuras, con Julio Verne a la cabeza, que leía de joven “en la biblioteca, ese templo mágico, porque en casa no había libros”. “Bueno, había uno, pero era pequeñito porque era de cocina inglesa...”, añade malicioso. Confiesa su “obsesión por los ‘cowboys’”, nacida de las películas en blanco y negro que veía en maratonianas sesiones de cine de antes. “Quería ser uno de ellos, pero en una ciudad inglesa como Leeds era difícil porque no había caballos a mano, así que opté por dibujarlos”.      

Y lo hizo usando ese absurdo que le caracteriza unido a algo que ya le define desde niño y que le ha convertido en un maestro del llamado humor de ideas: “decir las palabras correctas pero en un contexto erróneo”. Para ello busca otra anécdota, esta vez en su infancia, como metáfora. “Tenía un punto de tartamudez y mi madre me mandó a la mercería a comprar un botón para una camisa de mi padre. Fui ensayando la frase para no tartamudear y cuando llegué se la dije al dependiente sin tartamudar. Él me miró raro, como si estuviera loco, y me dijo que quizá lo encontraría en la tienda de al lado...”. Había entrado en una de muebles...

LOS HERMANOS MARX

Pero en el cine que devoraba de joven no todo era Far West. "Un día entré a media sesión y vi una escena en blanco y negro en Nueva York donde un tipo de cara desencajada e impermeable se apoyaba en un edificio. Un policía se le acercaba y le decía: ‘¿estás aguantando el edificio?’. ‘Sí’, responde. Pero el policía le detiene y al dejar de aguantarlo el edificio se cae’. Era ‘Una noche en Casablanca’, de los Hermanos Marx. “Ver que había adultos que tenían aquella capacidad para el absurdo me dio esperanza por primera vez en mi vida”.