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Praga vibra con un desfile en honor a San Juan Nepomuceno

EFE

Gustavo Monge

Unas 20.000 personas participaron hoy en Praga en la celebración del "Navalis" en honor del patrón de los marinos, San Juan Nepomuceno, una tradición con tres siglos de historia y que atrajo a la capital checa caballos, góndolas venecianas, gajetas de pesca croatas, paracaidistas y alas delta.

Se trata de una larga tradición que arrancó en la época barroca y que ahora un grupo de entusiastas, afiliados a la Agrupación de San Juan, trata de recuperar tras el paréntesis del siglo XX.

"Queremos renovar esta tradición, la festividad más grande del barroco por el número de peregrinos que acudía a venerar al santo en el país", explicó a Efe Vojtech Pokorny, presidente de la agrupación, que ahora organiza la novena edición del "Navalis".

Juan Nepomuceno (1340-1393) fue un jurista, alto eclesiástico de la diócesis de Praga y confesor de la casa real en la época medieval y que, en un momento de tensas relaciones entre Estado e Iglesia, sufrió martirio a manos del rey Venceslao IV.

Con el tiempo, Nepomuceno se convirtió en uno de los santos más populares de la monarquía Austro-húngara y raro fue el lugar donde no aparecía su estatua abrazando la cruz y con un halo de estrellas, que es como se le recordó en la posteridad al caer al río Moldava que atraviesa Praga.

Además del folclore para atraer turistas y los fuegos artificiales, los organizadores han destacado ahora la actualidad de Nepomuceno, que, al margen de patrono de los marinos, es defensor del buen nombre y del secreto de confesión.

"Creemos que Juan Nepomuceno nos ayuda todo el rato, y esto no es algo del pasado, sino que está vivo", afirman.

En el casco histórico de Praga se ha recreado el ambiente de principios de siglo XVIII, cuando fue canonizado el santo, y por el centro ha circulado un "banderium", un desfile de seis jinetes con trajes típicos moravos y en caballos ataviados.

El momento más emocionante es el desfile de la comitiva por el Puente de Carlos, donde Nepomuceno fue arrojado en 1393 al río, momento que recuerda una placa que hoy muchos turistas tocan, en un sencillo ritual que aparece en las guías de turismo.

Acróbatas sobrevolaron el río en alas delta y paracaidistas saltaron al vacío, mientras la comitiva atravesaba el famoso puente, que mide casi medio kilómetro y data de la época de Nepomuceno.

Mientras, debajo se sucedían regatas en embarcaciones de época y también podían observarse gajetas "falkusa", barco de pesca tradicional croata, así como góndolas venecianas.

En un pontón al lado del puente de piedra, una orquesta sinfónica con la violinista checa Gabriela Demeterova estrenó la sinfonía "Tacvi" (palabra latina para decir "Callé", en alusión al secreto de confesión mantenido por el Nepomuceno).

Es una pieza vocal e instrumental de cinco movimientos compuesta por el checo Krystof Marek según la tradición barroca y que alude al amor y a los cuatro elementos de la naturaleza: tierra, agua, aire y fuego.