11 ago 2020

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UN PROYECTO LITERARIO INCOMBUSTIBLE

Oulipo: la escritura como juego

Varios libros revelan la vigencia del Oulipo, excéntrico taller de creación

ELENA HEVIA / BARCELONA

Encuentro de los miembros del Oulipo en Boulogne-sur-Mer, en 1975.

Encuentro de los miembros del Oulipo en Boulogne-sur-Mer, en 1975.

Oulipo. Modo de empleo: a) Se quiere escribir un texto. b) Para hacerlo más difícil se elige un impedimento, una traba, una constricción o en francés, que siempre queda más chic, una ‘contrainte’ (por ejemplo, no utilizar una determinada vocal a lo largo de lo escrito). c) Se sigue fielmente el patrón impuesto y d) Hop, se sale airoso. En otras palabras, el escritor es una rata, con perdón, que “se construye ella sola el laberinto del que se propone salir”. Desglose: ‘Ou’ es igual a 'ouvroir', esto es taller, obrador. ‘Li’ es literario y ‘Po’ viene de potencial, de posibilidades. Y las posibilidades son infinitas, porque algunas de las fórmulas impuestas son combinatorias matemáticas.

El taller literario nació en 1960, creado por un matemático, François Le Lionnais, y por Raymond Queneau, uno de esos raros escritores con formación científica, en oposición a lo que ellos llamaban “las vanguardias ruidosas” (Tel Quel, Nouvelle Roman, hoy sepultadas por el más piadoso olvido), porque ellos eran semisecretos, modestos y nada dados a la muy francesa trascendencia. Se trataba de crear formas nuevas y originales, modelos que disparasen la imaginación. Más de medio siglo después, lo sorprendente es que aquella modesta propuesta siga gozando de una salud excelente. No solo porque los miembros de la asociación lo son de por vida e incluso postmorten sino porque a día de hoy siguen renovándose y reuniéndose mensualmente en la Biblioteca Nacional de París. Además, las reediciones de sus autores se suceden, en especial las de Georges Perec, quizá el más genial de todos ellos, si se exceptúa al padre del arte conceptual, Marcel Duchamp, que jugaba en tantas ligas distintas y que aunque formó parte del club desde 1962 fue más bien un compañero de viaje poco activo.

TRABAS

GETTY IMAGES

Georges Perec en las escaleras de su casa en 1965.

Habría que entresacar algunos ejemplos para apreciar el fenómeno mejor. 1. 'Ejercicios de estilo'. Raymond Queneau se fija en una anécdota ínfima -un personaje toma un autobús- para contarla una vez tras otra siempre de forma diversa a lo largo de 99 variaciones de ese mismo tema. 2. 'La desaparición'. Georges Perec escribe una novela lipogramática en la que no utiliza la letra e, la más abundante en francés. 3. 'Si una noche de invierno un viajero'. Italo Calvino crea una novela que obliga al lector a saltar de una historia a otra, a cual más interesante, todas ellas truncadas por un falsificador. 4. Cualquier soneto, pero puestos a rizar el rizo, quizá el 'Soneto de repente' de Lope.

La mención de Lope de Vega no es atrevida, los miembros del Oulipo -ya se ha mencionado a Queneau, Perec y Calvino- podían incluir perfectamente en la nómina a sus antecesores, los llamados "plagiarios por anticipación". Borges bien podría haber sido uno, el propio Queneau escribió sus ‘Ejercicios de estilo’ cuando todavía no se había fundado el taller. Tan solo han sido cuarenta los elegidos a lo largo de estos años para entrar a formar parte del grupo. Solo se puede ser admitido por mayoría absoluta y hay que estar dispuesto a trabajar. En los años 70 se llegó a invitar a Julio Cortázar, un oulipiano perfecto, pero el autor de 'Rayuela', pese a haber aceptado en un principio, acabó rechazando la propuesta porque el apoliticismo de los oulipianos (quizá otra de las claves de su permanencia) no casaba con sus posicionamientos de izquierda.

OULIPIANOS EN CASTELLANO

En el 2014 entraron a formar parte dos escritores, el catalán Pablo Martín Sánchez y el argentino Eduardo Berti, los primeros oulipianos en lengua española. Ambos coinciden en valorar el Oulipo como un juego muy serio. "La diversión es importante, por supuesto -admite Berti- pero nuestra actividad no se reduce a esa dimensión. Cualquiera que se tomase un poco de tiempo para investigar todo esto vería que lo oulipiano va desde lo divertido y simple hasta lo abstracto y complejo" .

La principal acusación a la que se ha enfrentado el taller, que ha alcanzado gran popularidad respecto a sus modestos orígenes, es la de ser un mero entretenimiento para autores sin ideas. "A esa acusación ya se enfrentaba Alcalá y Herrera cuando en el siglo de oro escribió varias novelas lipogramáticas. La idea es que la forma impuesta ayude al escritor a sacar lo que lleva dentro", se defiende Martín Sánchez que en su última novela, 'Tuyo es el mañana'ha ordenado las voces protagonistas según el esquema de una fórmula métrica medieval, sin que el lector necesariamente tenga que percibirlo para disfrutar de su trama. De ahí que una de las razones por las que el Oulipo sigue gozando de buena salud es la inclusión de sus ejercicios en buena parte de los talleres de escritura. Hace algunos veranos, en el 2010, este diario invitó a sus lectores a emular a Perec y crear sus propios “me acuerdos”, pequeñas frases entre nostálgicas y poéticas que recuperan un momento preciso en que todos podemos reconocernos. La propuesta tuvo un gran éxito. ‘Me acuerdo' puede convertir en escritor a casi todo el mundo.

ACTUALIDAD

Raymond Queneau, en 1928 

Más motivos para celebrar esta increible supervivencia. La vocación perecquiana que Enrique Vila-Matas acaba de refrendar en 'Mac y su contratiempo', no solo con la reescritura de un antiguo texto suyo, sino también en relación a '53 días', uno de los textos póstumos e inacabados del autor francés más misteriosos, por el que también transita el barcelonés a modo de modelo. O  'Inventario de inventos (inventados)', un libro que es también una exposición (celebrada en el marco de Arco) que obedece a la idea oulipiana de bibliotecas imaginarias y muestra todo tipo de artilugios e inventos insólitos e improbables como máquinas para viajar en el tiempo, para rezar o repartir tortazos. “Básicamente, es un catálogo de todo lo que es innovación y búsqueda de formas e ideas no trilladas”, explica Berti.

Perec en catalán también está de enhorabuena. Acaba de salir 'L'eclipsi', una extraordinaria traducción de 'La disparition', obra de Adrià Pujol Cruells y que sigue el camino que a finales de los años 80 abrió uno de los oulipianos de corazón más ilustres que tenemos en Catalunya. Fue Sergi Belbel cuando en el Aula de Teatre de l’Universitat Autònoma tradujo y puso en escena el extraordinario texto 'L’Augment' (poco después Anagrama traduciría al castellano 'La vida instrucciones de uso', uno de los textos mayores del autor) que sigue teniendo una incombustibilidad teatral probada. Y desde luego nadie le puede negar a 'Verbàlia' de Màrius Serra, su desaforado oulipismo.

Por lo que respecta al futuro, el Oulipo lo tiene asegurado. Están en capilla una segunda entrega de textos oulipianos en el que se recogerán muestras de autores como Ricard Ruiz Garzón, Vila-Matas, Màrius Serra, David Roas o Mercedes Abad que aparecerá en verano en Pepitas de Calabaza y una nueva edición de 'Viaje de invierno', una puesta en abismo sobre la noción de plagio, en Impedimenta. 

Novedades 

'OULIPO 1. IDEAS POTENTES’

Hermes Salceda ed. Pepitas de calabaza

Esta primera entrega reúne textos y manifiestos fundamentales del movimiento además de un imaginativo recetario. La argentina Caja Negra también ha publicado otra selección. 

'L’ECLIPSI'

Georges Perec L’Avenç

Adrià Pujol Cruells ha realizado la proeza de traducir él solo esta novela al catalán, sin que aparezca la etra a. La versión castellana necesitó toda una década y cuatro traductores.

'INVENTARIO DE INVENTOS'

Eduardo Berti  Impedimenta

Autores como Juan José Arreola, Jorge Luis Borges, Roald Dahl y Stanislaw Lem imaginaron inventos visionarios reunidos aquí con ambición.

'MAC Y SU CONTRATIEMPO'

Enrique Vila-Matas  Seix-Barral

Devoto de Georges Perec, «maestro del arte de atención a lo minúsculo», Vila-Matas acaba de publicar quizá su novela más oulipiana.

'ME ACUERDO'

Georges Perec Impedimenta

Salpicada por una polémica, un experto está valorando si en esta edición ha habido plagio de una traducción anterior o, por el contrario, han sido consultadas las mismas fuentes a la hora de establecer las notas.