07 ago 2020

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EN EL TEATRE GAUDÍ

Ferran Terraza, a solas con el vacío

El actor catalán protagoniza 'Te lo contaré en un viaje', un monólogo basado en la novela homónima de Carlos Garrido sobre la muerte de su hija

ADRIANA VALERO DENGRA / BARCELONA

Subir al escenario a recrear el carismático humor de Pepe Rubianes, con su particular universo hiperbólico, y salir airoso de semejante desafío, es digno de mención. Y Ferran Terraza ya lleva dos años pasando la prueba con éxito. Lo avala la propia hermana del cómico galaico-catalán. Pero el actor confiesa que le "van los retos" y, ahora que concluye "uno de los proyectos más importantes" de su vida, ya encara el próximo. Se trata de otro monólogo, 'Te lo contaré en un viaje', la adaptación teatral de la novela homónima de Carlos Garrido, pero los tonos son totalmente distintos. La obra, traducida al lenguaje dramático por Alain Chipot, cuenta el amargo, pero esperanzador, proceso que vive un padre que ve a su hija enfermar hasta perderla. A partir del 31 de enero, el Teatre Gaudí se desnuda de grandes escenografías para sumirse en el mismo vacío que su protagonista, más solo que nunca ante el público

"Es una historia sobrecogedora, pero no sensiblera, no buscamos la lágrima fácil", insiste el actor y ratifica el director. De hecho, la obra empieza intercalando escenas crudas con algunas más cómicas, pero a medida que la trama avanza, se endurece. Precisamente Terraza elogia la enorme paleta de registros que supone este tránsito constante por diferentes estados de ánimo y la define como uno de los "mejores regalos interpretativos" que le han brindado.  

UNA HISTORIA UNIVERSAL

A través del protagonista, un escritor "divorciado, mal vestido y sin un duro", se traza un retrato generacional de aquellos que, como el propio Garrido, "malvivieron" de la cultura. "Algo que no ha cambiado tanto", apunta Chipot, porque "los escritores, los actores, los artistas o los músicos siguen afrontando situaciones de precariedad económica". Sin embargo, a pesar de no haber sido "un padre modelo", la enfermedad de la hija impulsará este "viaje" que lo llevará cambiar de actitud y prioridades. "Al principio este personaje tiene la tendencia de poner por delante su carrera artística, algo que es muy común entre los actores", expone Terraza, "y hasta que no llega este episodio tan doloroso, no se replantea si esto tiene sentido". "Es algo que desgraciadamente ocurre en muchas otras profesiones", puntualiza Chipot.       

Aunque la historia que ilustra el montaje surja de un relato autobiográfico y plasme una realidad específica, el "mérito del texto" es que el espectador puede vivirlo "como una historia propia" porque Garrido "consigue hablar de sí mismo y hablar de todo el mundo al mismo tiempo", elogia el director. Además, Chipot también destaca el espíritu luchador del propio autor, que impregna tanto el texto como el montaje, y los convierte en "un canto a la vida", alejando la obra del regusto amargo al que se asocia este tipo de relatos.

EL ESPACIO VACÍO 

Si los monólogos producen siempre un cierto vértigo por la soledad escénica que suponen, el vahído se acentúa ante la ausencia de escenografía que distraiga temporalmente la atención de los espectadores. "Nos movemos en ese espacio vacío que describía Peter Brook", señala Terraza, "y es todo un desafío". Al actor tan solo lo acompañan las cajas que este padre aún no se ha atrevido a tocar por los recuerdos que encierran. Pero progresivamente, el protagonista irá plantando cara a los baúles y transportándose a los instantes compartidos con la hija a los que evoca su contenido. Y así, escena a escena, este padre que nunca se consideró ejemplar lucha por deshacerse del peso –más sentimental que físico- de la memoria hasta quedarse solo ante su propio vacío.

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