REGRESO TRAS 25 AÑOS

Werther, el héroe romántico, vuelve al Liceu

El drama lírico de Jules Massenet recala a partir de este domingo en el Gran Teatre con un reparto liderado por Piotr Beczala y Anna Caterina Antonacci

Josep Bros y Nora Gubisch se alternarán con ellos en las 14 funciones previstas hasta el 4 de febrero

Piotr Beczala (Werter) y Anna Caterina Antonacci (Charlotte), en una escena de ’Werther’, de Massenet, en el Liceu.

Piotr Beczala (Werter) y Anna Caterina Antonacci (Charlotte), en una escena de ’Werther’, de Massenet, en el Liceu. / ADRIANA DOMINGUEZ

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MARTA CERVERA / BARCELONA

'Werther', la obra maestra de Jules Massenet basada en la célebre novela de Goethe, regresa al Liceu con una producción minimalista de Willy Decker. Todo un acontecimiento, teniendo en cuenta que hace 25 años que esta emblemática ópera no ha subido a escena en Barcelona. El mítico tenor Arlfredo Kraus (1927-1999) encarnó al romántico protagonista del título la última vez y su impecable interpretación del joven poeta Werther ha dejado una profunda huella en el coliseo. En esta ocasión, se han programado 14 funciones, nada menos, desde este domingo hasta el 4 de febrero.

La obra, estrenada en Viena en 1892, cuenta en esta nueva producción con dos destacados repartos. En el primero destacan el gran tenor polaco Piotr Beczcala, como Werther, y la aclamada mezzo Anna Caterina Antonacci, como Charlotte. Será la primera vez que el público del Liceu podrá ver a ambos cantantes en una ópera escenificada, ya que hasta ahora solo habían visitado el teatro barcelonés para cantar en concierto o recital. El segundo reparto cuenta con el catalán Josep Bros, que celebra sus bodas de plata en el Liceu, y la francesa Nora Gubisch, descendiente del pianista y compositor leridano Ricard Viñes (1845-1973) y esposa del director musical Alain Altinoglu, que estará al frente de la Orquestra Simfònica del Liceu. "Para mí es muy especial debutar aquí. Me hace una ilusión enorme cantar en este teatro y con este montaje", subraya la cantante.   

KRAUS EN EL RECUERDO

Beczala, que, pese a empezar tarde en la música, ha realizado una brillante carrera, no teme las comparaciones con Kraus. "Él fue uno de los últimos caballeros de la ópera; era de esos tenores que se dedicaban a cantar solo un cierto número de papeles pero que los hacían a la perfección. Hoy, en el siglo XXI, las carreras funcionan de otra manera", admite el solicitado cantante, encantado de volver a estar en Barcelona. "Sin duda Kraus fue un gran artista. Escuché sus discos y tuve oportunidad de verle en Zúrich con 'Lucia di Lammermoor'. Era un icono y es un buen ejemplo a seguir. Pero nunca copiarle, porque uno debe hallar su propia manera de cantar". Beczcala ha asumido el rol de Werther infinidad de veces, es uno de los personajes que más ha interpretado. Por fortuna, su visión del poeta enamorado se adapta a la propuesta escénica de Willy Decker.

 

 

 

 

Beczala ha profundizado en la novela de Goethe, que Massenet transformó en drama lírico de cuatro actos con ayuda de Edouard Blau, Paul Millet y Georges Hartmann como libretistas. Para él, Werther, un ser que prefiere la muerte a vivir sin el anhelado amor de Charlotte, es un ser "asocial y egoísta, un hombre que vive en su propio mundo". Charlotte representa lo opuesto, una mujer fuerte que, consciente de su posición, asume su rol en la sociedad de aquella época.

"Charlotte siente a Werther como un alma gemela. Ambos tienen una sensibilidad extrema pero ella solo al final acabará aceptándolo. Antes no puede", afirma Antonacci, una artista experta en transmitir los sentimientos de sus personajes no solo con su voz sino con cada poro de su piel. "Charlotte debe hacer frente a la muerte de su madre, siempre presente, y a las convenciones sociales. Es un personaje lleno de sutilezas, muy profundo y también moderno. Al principio me extrañó que Willy Decker lo relacionara con el personaje de Carmen en determinados momentos, pero acabé entendiéndolo". 

MONTAJE SOBRIO 

La puesta en escena transcurre en un espacio despejado, que juega con el contraste y la abstracción para retratar la atmósfera que rodea a los personajes en el ambiente provinciano donde transcurre la acción. El vestuario respeta la época del drama pero la escenografía no tiene nada de decimonónica. Los cantantes llevan todo el peso de la producción. "La relación entre los personajes está muy trabajada", explica Josep Bros que debutó en esta producción en Nápoles en el 2007. "Werther es un ser muy enérgico y vital. Y vocalmente es la ópera más difícil de Massenet, porque en ella no hay ninguna red que te envuelva". Todo lo contrario que las óperas de Gounod, dice, donde tiene la sensación "de estar en las nubes".

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Más allá del desgaste físico o vocal, Bros asegura que lo más duro de asumir el rol protagonista de Werther es el desgaste psicológico. "El segundo acto es de una enorme intensidad, muy rico en matices. Necesitas ir a lo más profundo de tu ser para poder entender y transmitir el comportamiento de un personaje que roza la bipolaridad". Pero al menos en esta ocasión, podrá llegar con tiempo y calma al Liceu; todo lo contrario que las últimas veces, cuando le tocó socorrer al Gran Teatre haciendo sustituciones de tenores indispuestos. Bros tiene además algo más que celebrar. Con Werther conmmemorá los 25 años de su debut en el Liceu, cuando se dio a conocer por primera vez con 'Anna Bolena', junto a Edita Gruberova, en noviembre de 1992.

El amor imposible de Goethe

Tal era el temor que incluso transcurrido casi un siglo desde su publicación el director de la Opéra Comique de París no se atrevió a estrenar la ópera. La primera que se estrenaría no fue en francés, sino una versión alemana que se hizo en Viena en 1892. El triunfo de la obra en Austria permitió por fin su estreno poco después en París tal y como había sido concebida por Massenet y sus tres libretistas que dedicaron cinco años a un título imprescindible del repertorio.