CONCIERTO

Ara Malikian, la redención en un violín

El virtuoso músico libanés traslada al Palau de la Música la historia del instrumento que le salvó la vida

Ara Malikian en un concierto en Madrid.

3
Se lee en minutos
ADRIANA VALERO DENGRA / BARCELONA

Con Ara Malikian no hay semblantes serios que adviertan de una gran concentración. Detrás de su violín, escondida entre sus selváticos rizos y su frondosa barba, brilla una sonrisa que no deja duda alguna de que su cometido es hacer música para divertirse. Sobre el escenario, brinca, danza y eleva en el aire el instrumento que le permitió huir de la guerra de su Líbano natal con tan solo 15 años. Desde entonces, el virtuoso músico de raíces armenias ha trotado por los cinco continentes para demostrar que "la música tiene la capacidad de unir pueblos". Los días 27 y 29 de diciembre, Malikian trasladará el eclético repertorio de 'La increíble gira del violín' al Palau de la Música. Combinando a Bach con Led Zeppelin y composiciones propias, el artista narra una asombrosa historia de redención a través de la música. Y lo hace con el mismo violín que un siglo atrás salvó a su abuelo del genocidio perpetrado por Turquía.    

Malikian creció entre bombas, pero no se dio cuenta de la barbarie que acompañó su infancia hasta que se hizo mayor. "Son recuerdos que aún evito", admite, "pero cuando veo la situación de los refugiados sirios me vienen a la cabeza". Se crio en el seno de una familia emigrada de Armenia, con un padre que le inculcó desde muy pequeño la pasión por la música clásica. El violinista reconoce que empezó ensayando a regañadientes, mientras lo único en lo que podía pensar era salir a jugar con sus amigos. A los 12 años se enfrentó por primera vez al público y tres años más tarde recibió una beca para estudiar en Hannover (Alemania).

De repente, estaba solo en un país desconocido y, de nuevo, el violín que le había permitido huir de la guerra, le permitió encontrar su sitio. "Para que todos los pueblos nos entendamos, necesitamos la cultura", comenta Malikian, que considera que no hay mejor antídoto posible para combatir "el odio y fomentar el respeto".

UN VIOLÍN QUE NO NECESITA FICCIÓN

Al llegar al prestigioso conservatorio alemán, el artista pensó en "inventarse historias para parecer más glamuroso". Sin embargo, poco a poco se fue dando cuenta de que no había ficción capaz de superar las vivencias de ese violín. Malikian tenía en sus manos la herencia más valiosa: la razón por la que su abuelo consiguió escapar de Armenia tras enrolarse en una orquestra.

El resto de su familia no tuvo la misma suerte; murieron en un genocidio que, como recuerda, aún no ha sido condenado por el Estado turco. Una realidad que desde hace años el músico lucha por cambiar. "No queremos avivar el odio entre ambos pueblos, al contrario, pretendemos que se reconozca un doloroso hecho histórico para poder pasar página", argumenta. Ahora ya hace 16 años que trasladó su residencia a Madrid. Pero pese a que la guerra le quede relativamente lejos, confiesa que ante la crisis de los refugiados siente "que no ha mejorado nada e incluso que la situación es peor que hace 20 o 30 años"

DE MOZART A RADIOHEAD

Noticias relacionadas

En cuanto a su curioso repertorio, el violista matiza que aunque se siente atraído por un abanico enorme de estilos, su intención nunca ha sido hacer fusión. "Simplemente me gusta tocar Mozart o Chopin y después música de mis raíces y de artistas como Paco de Lucía o Radiohead", comenta. Malikian da por cumplido su objetivo cuando en sus conciertos "un aficionado al rock escucha un tema de Vivaldi y dice: '¡Eso mola!'". O a la inversa.

La gira que ahora recala en el Palau de la Música también incluye algunas composiciones propias recogidas en su último disco que reflejan a la perfección una carrera musical marcada por el mestizaje. Y, como no podía ser de otra manera, todas ellas interpretadas con un violín que puede presumir de haber salvado vidas.